1 de agosto de 2026
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Vino

Qué son los taninos en el vino y cómo identificarlos

Descubrí el secreto que define la estructura del vino en la provincia de Mendoza. Aprendé a reconocer los taninos sin necesidad de ser un sommelier.

Por Analía Martín

Entender el universo del vino en la provincia de Mendoza puede parecer complejo, pero hay un concepto fundamental que cambia por completo la experiencia de degustación: los taninos. Estos compuestos naturales presentes en la uva son los responsables de otorgar cuerpo, estructura y esa característica sensación de sequedad en la boca.

¿De dónde provienen los taninos y cómo se sienten en el paladar?

Los taninos son polifenoles que llegan a la bebida principalmente a través de la piel y las semillas de la uva, como así también de la madera durante la crianza en barricas. En la boca no se perciben como un sabor tradicional, sino a través del tacto:

  • Sensación física: Generan una aspereza o tirantez momentánea en las encías y la lengua, similar a la que produce el té negro concentrado o el chocolate amargo.
  • Reacción química: Ocurre porque los taninos se unen a las proteínas de la saliva, reduciendo temporalmente la lubricación natural del paladar.
  • Presencia en tintos: Se destacan en los tintos porque el jugo se fermenta en contacto directo con los hollejos y pepitas para extraer color y textura.

¿Por qué los taninos son clave para la calidad de una copa?

Lejos de ser un defecto, los taninos funcionan como el esqueleto del varietal. Además de darle peso y volumen, actúan como potentes antioxidantes naturales que protegen a la bebida frente al paso del tiempo, permitiendo que evolucione de manera óptima en la botella. Con los años, estos compuestos se suavizan y transforman esa aspereza juvenil en una textura redonda, sedosa y aterciopelada.

¿Cómo diferenciar un tanino de buena calidad al catar?

No todos los taninos se sienten igual al momento de tomar una copa, y la clave está en el nivel de madurez de la uva al momento de la cosecha:

  • Taninos verdes o secantes: Provienen de frutos cosechados antes de tiempo o pepitas dañadas. Se perciben marcadamente amargos, vegetales y con una aspereza agresiva.
  • Taninos dulces o maduros: Nacen de uvas que completaron su maduración bajo el sol. Aportan volumen, son amables en la boca y regalan una textura aterciopelada muy buscada.

Aprender a reconocer esta textura permite disfrutar cada etiqueta con otra mirada, entendiendo el trabajo de bodega que hay detrás de cada botella. La próxima vez que des un sorbo y sientas esa tirantez en el paladar, sabrás exactamente qué sobre el vino te está hablando la copa.

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