2 de agosto de 2026
{}
vid

Otros usos de restos de vid: los proyectos innovadores que se impulsan desde Mendoza

Desde el ámbito de la investigación pública buscan darle vida útil a los residuos de la industria. Qué aplicaciones se descubrieron.

Por Sofía Pons

Los restos de vid suelen ser implementados por las bodegas como compost para devolverle a la tierra algunos nutrientes. Sin embargo, desde el ámbito de la investigación pública se encontraron otros usos para darle vida útil a lo que queda del proceso de la vitivinicultura en Mendoza.

Tradicionalmente los aislantes están fabricados a partir de derivados del petróleo, pero esta alternativa es un aporte a la economía circular, reduce el impacto ambiental y le da un nuevo uso de los restos de la vitivinicultura, la actividad productiva dominante en Mendoza. El proyecto cuenta con la colaboración de una bodega de la provincia que aporta los residuos de poda.

De acuerdo a una de las investigadoras, Maira Terraza, quien es diseñadora industrial y becaria doctoral del Conicet a cargo del proyecto; este desarrollo aporta al uso de materiales con baja energía incorporada, mediante una menor huella de carbono, y contempla el ahorro energético durante la vida útil del edificio, como también el impacto ambiental de su fabricación, según publicó la UNCuyo.

Además, las primeras pruebas demostraron que la creación se comporta bien a nivel térmico y tiene una destacada capacidad de absorción acústica. Los investigadores trabajan en alcanzar la validación mediante las normas ISO 9001, para lo cual realizan pruebas de absorción de agua, resistencia al fuego y durabilidad a largo plazo.

Desarrollo de hongos comestibles mediante restos de vid

Las condiciones climáticas y del suelo de Mendoza no permiten el desarrollo de gírgolas de forma natural y silvestre. Debido a esto, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) produce este tipo de hongo en los laboratorios de la entidad, pero con la particularidad de que usan restos de la vitivinicultura para darle valor en origen.

La doctora Cecilia Césari, de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Mendoza, trabaja con la especie Pleurotus Ostreatus, también conocida como gírgolas pardas. Según explicó, los hongos silvestres necesitan alta humedad ambiental que la provincia no tiene, por lo que el equipo cultiva en condiciones controladas.

Los primeros ensayos de laboratorio y campo dieron resultados alentadores.

Los primeros ensayos de laboratorio y campo dieron resultados alentadores.

"Las hacemos crecer en residuos lignocelulósicos, es decir, restos de vegetales. Estos hongos son saprófitos, por lo que se alimentan de materia vegetal muerto, específicamente de celulosa, hemicelulosa, lignina, que están en las paredes celulares de las plantas. Básicamente, son hongos xilófagos, es decir que consumen madera", explicó.

Los investigadores articulan con el sector gastronómico mendocino, al cual le pueden aportar un producto con características regionales, hecho en Mendoza. De acuerdo al proyecto, al ser una tecnología ecológica en base a residuos vegetales sin costo, el cultivo de gírgolas es una oportunidad prometedora para la provincia y la gastronomía local.

LO QUE SE LEE AHORA
Dólar hoy y dólar blue en Mendoza: a cuánto cotiza este viernes 7 de noviembre de 2025.

Las Más Leídas

La nieve no da tregua: así está alta montaña en los primeros días de agosto de 2026.
Resultados de Telekino: controlá el sorteo 2439 y números ganadores del domingo 2 de agosto
Finalizó la prueba del descargador de fondo del dique Potrerillos: cómo fue el operativo en Mendoza
Varios dirigentes se anotan (o suenan) como precandidatos a la gobernación en 2027.
Una joven sufrió traumatismos varios tras el accidente en Godoy Cruz y fue trasladada al Hospital Lagomaggiore.