3 de abril de 2026
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Crisis de consumo

Crisis del acero en Argentina: suspensiones, importaciones y falta de políticas de protección

La producción de acero cayó 8,6% en junio y Acindar paralizó plantas. La siderurgia argentina enfrenta baja demanda e importaciones crecientes.

Por Marcelo López Álvarez

En junio de 2025, la industria siderúrgica argentina volvió a ser noticia, pero esta vez por motivos poco halagüeños. La Cámara Argentina del Acero informó que la producción de acero crudo alcanzó las 320.100 toneladas, una caída del 8,6% respecto a mayo, aunque con un repunte interanual del 16,5%. Sin embargo, más allá de los números puntuales, el sector atraviesa una coyuntura compleja, con plantas paralizadas y cientos de trabajadores con suspensiones.

Números rojos en el corazón industrial

El reporte mensual de la Cámara del Acero detalla un cuadro preocupante: la producción de hierro primario cayó un 26,5% respecto a mayo y un 36,8% en comparación a junio de 2024. Los laminados terminados en caliente también disminuyeron un 20,9% mes a mes, aunque muestran una cierta recuperación interanual del 12,2%. En tanto, la producción de planos laminados en frío descendió un 18,4% contra el mes anterior, pero es un 15,3% superior a la de 2024.

Los signos de reactivación interanual no logran ocultar que el volumen total de actividad está lejos de los niveles que la industria supo alcanzar en años anteriores. La Cámara sostiene que este año podría presentar una demanda apenas superior a 2024, pero aún muy por debajo de los registros históricos.

Sectores clave: más sombras que luces

El análisis sectorial confirma el retroceso de la producción, directamente ligado al desempeño de los principales demandantes de acero en la economía.

El sector de la construcción, tradicional motor de la demanda, mostró bajos niveles de actividad sin signos que permitan vislumbrar un cambio de tendencia, asegura el informe de la Cámara. Los despachos de cemento cayeron 1% en junio respecto al mes anterior, reflejando el estancamiento de la obra pública y privada.

La industria automotriz, en contraste, ofreció cierto alivio: la producción nacional de automóviles subió 34% interanual y acumula un alza del 16% en el primer semestre frente al mismo período de 2024. Sin embargo, esta dinámica positiva no logra compensar la debilidad general.

En maquinaria agrícola, la cosecha gruesa sostiene la demanda interna, aunque la incertidumbre por la disparada de las tasas de interés modera las inversiones. Sin embargo, la Cámara advierte sobre la presión de las importaciones de maquinaria y componentes, principalmente de Brasil y China, que impactan en la producción local.

En el segmento de consumo masivolínea blanca, envases y tambores—, la producción nacional se ve rezagada por el aumento de importaciones de productos terminados, aunque la mayor variedad de opciones de financiamiento activa una demanda incipiente, pero en su mayoría de artículos importados.

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La paralización de la obra pública entre los factores fundamentales para la caída de la industria del acero y la siderurgia en la Argentina

La paralización de la obra pública entre los factores fundamentales para la caída de la industria del acero y la siderurgia en la Argentina

Acindar: suspensiones y alarma social

El dato más dramático del semestre es, sin duda, la paralización del 80% de la planta de Acindar en Villa Constitución, Santa Fe, con la suspensión de casi 600 trabajadores entre operarios propios y tercerizados. Desde el 26 de julio y hasta el 4 de agosto, la compañía detuvo buena parte de sus operaciones, medida que podría replicarse en otras cuatro plantas del grupo ArcelorMittal en el país (Rosario, San Nicolás, La Tablada y Villa Mercedes).

La causa principal: la abrupta caída de la demanda doméstica, asociada a la recesión económica, la parálisis de la obra pública y el aluvión de importaciones, especialmente desde China, en un contexto de apertura comercial. Incluso la propia acerera, que depende de una multinacional, comenzó la importación de chapa desde el país asiático.

“Durante todo 2024 y el primer semestre de 2025, Acindar operó alrededor del 50% de su capacidad”, reconocen en la empresa. El año pasado cerró con apenas 600.000 toneladas producidas, la mitad de lo fabricado en 2023, en parte debido a que la industria y la construcción —principales consumidores de acero— retrocedieron 12,4% y 19,5%, respectivamente.

Ante la coyuntura, la UOM y Acindar habían pactado un esquema de suspensiones para más de 900 empleados, quienes cobran el 75% del salario durante el cese de actividades.

China, el gran fantasma

No es solo un problema coyuntural. Desde la Cámara aseguran que el sector siderúrgico argentino enfrenta desafíos estructurales: alta carga impositiva, falta de financiamiento, dificultades para el acceso a insumos críticos e imposibilidad de competir con productos importados que ingresan en condiciones favorables de precio. Los especialistas aseguran que ni siquiera una mejora del tipo de cambio compensaría las ventajas de países como China, cuyo acero está denunciado por dumping y subsidios en los foros internacionales.

Algunas empresas nacionales como Acindar admiten, bajo presión gremial, que han comenzado a reemplazar parte de su producción mediante importaciones, profundizando el círculo vicioso de baja demanda y menor actividad interna.

Durante 2024, la industria siderúrgica argentina registró una caída del 26% en la producción, marcando uno de sus peores momentos en varias décadas. Si bien para 2025 hay expectativas de cierto repunte por la demanda energética y agrícola, la falta de políticas de protección y la apertura comercial irrestricta configuran un escenario de incertidumbre.

Perspectivas y reclamos

Desde la vereda empresarial, se subraya que la eficiencia productiva y la reducción de costos son ahora el eje. Pero los ejecutivos del sector insisten en la necesidad de corregir asimetrías competitivas: carga tributaria, logística cara, desventajas regulatorias y salariales frente a competidores externos.

Del lado sindical y social, la preocupación principal consiste en el empleo y en el rol estratégico de la industria pesada para el desarrollo nacional. “Si el país deja de tener acero propio, las perspectivas son difíciles de reemplazar en el corto plazo”, advierten desde la comisión interna de Acindar.

El futuro del acero argentino en este contexto permanece enlazado a la evolución de la demanda interna, las medidas del gobierno nacional en relación al comercio exterior y el lugar que la producción industrial ocupa en el nuevo esquema económico.

Mendoza, en la media nacional

Un sondeo por diversos actores de la provincia revela que la situación no dista de la media nacional. Si bien la obra pública no se paralizó totalmente como a nivel nacional y mantiene cierta actividad y demanda al sector, el encarecimiento de las líneas de financiamiento, la suba de precios y la caída en picada de los ingresos lleva a que el parate de las actividades sea similar al de otras regiones del país.

La escena que entrega junio de 2025 revela más que una caída mensual en las cifras de producción: expone una crisis sostenida, el tránsito de la industria nacional por el desfiladero entre la recesión, la competencia global y la falta de políticas activas. Detrás de cada tonelada menos se esconden cientos de fuentes de trabajo y buena parte de la identidad industrial argentina.

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