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De vivir en un asentamiento y abandonar la escuela a su primer acercamiento a la enseñanza
Corría la década del 80 cuando Carina, junto a sus padres, debió abandonar la casa de sus abuelos para vivir en un asentamiento ubicado en la estación Panquehua, de Las Heras. Allí, entre módulos dispuestos por la municipalidad y vagones de trenes vacíos en los que se improvisaron habitaciones u hogares, la docente transitó los primeros años de su vida.
“En nuestro caso, vivíamos en uno de los vagones. Fue bastante difícil, con toda la precariedad que conlleva vivir en un lugar así de tanta pobreza, donde los servicios básicos no existían, el barrio entero se había enganchado en la luz y tampoco había agua corriente”, comienza a relatar la educadora. En este sentido, recordó que los residentes del asentamiento debían ir a buscar agua a módulos ubicados a un par de cuadras del lugar, junto con los baños que eran compartidos por todos los vecinos.
“Fue realmente difícil esa etapa, pero al ser niño uno a veces normaliza sus situaciones, en especial cuando ves que todos los niños están en la misma”.
La situación económica era compleja. Tanto que, desde muy chica, casi en la etapa de transición entre la infancia y la adolescencia, Carina debió abandonar la secundaria para comenzar a trabajar junto a su madre.
“Mi mamá aprendió a hacer pastelitos y pan casero. Empecé a vender desde muy chica y al trabajar tanto, tantas horas y con ese nivel de indigencia, el desafío era tener una hoja, tener un lápiz”, recuerda. “Fui vendedora ambulante por muchos años, de hecho, los soy hasta el día de hoy”, añade entre risas. Es que, debido a que trabaja “muy pocas horas”, el sueldo no le alcanza y debe seguir reinventándose.
El regreso a la escuela secundaria y una decisión determinante
Algunos años después, a los 37 años, Carina pudo volver a sus estudios secundarios, pero su camino no sería sencillo. “Retomé el secundario en un CENS y una vez que terminé, seguí trabajando mucho, porque tenía que mantener mi casa. Tiempo después se enfermó mi mamá y, con mi esposo, nos fuimos a cuidarla porque fue de gravedad”.
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Carina Morales en la Legislatura de Mendoza, donde fue reconocida por su labor en la enseñanza de la Literatura en contextos vulnerables.
Legislatura de Mendoza
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En ese duro momento, la docente sufre otra desventura al perder su trabajo. Allí, quedó frente a dos opciones determinantes: hundirse o volver a comenzar. Como había hecho en ocasiones anteriores -y como seguiría demostrando muchas veces más en el futuro-, su fortaleza la guió hacia la dirección correcta y su familia le dio el impulso necesario para salir adelante.
“La enseñanza siempre fue una parte muy deleitable de mi vida”.
“Mientras cuidaba a mi mamá, aunque no podía hacer grandes cosas porque estuvo casi dos meses internada y tenía que quedarme con ella, aproveché para estudiar”, cuenta. Y con la misma determinación para seguir aprendiendo, se recibió en 2018. Asimismo, justo antes de terminar, comenzó a forjar lo que definiría su docencia. ”Estaba en práctica profesionales y mi profesora me ofrece quedarme como ayudante de cátedra. Ahí aprendí muchísimo sobre la práctica pedagógica y las estrategias que se pueden aplicar”, expresa.
Su “gurú”, aquella docente que le pidió que la acompañara en su cátedra y que ejerce en la UNCuyo, le dio la oportunidad de entrar en un proyecto de investigación sobre gamificación, un método de aprendizaje que integra distintos elementos del juego en el contexto pedagógico.
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Gentileza Carina Morales
En ese proyecto, Carina trabajó junto a sus pares en el desarrollo de juegos digitales para la enseñanza de la lengua en primaria. “A medida que fui aprendiendo, lo fui aplicando también en el aula, para el nivel secundario, y presenté muchos proyectos en las escuelas”.
Morales también se enfocó en la enseñanza de la producción escrita y en estimular a sus estudiantes en el área literaria. Allí, tuvo resultados más que aprobados: “Logré la publicación de varios libros de mis alumnos, antologías de cuentos, poemas... Ellos tienen una experiencia muy linda de proceso de producción, donde después tienen que ir a mostrar sus producciones a la Feria del Libro o llevarlas a sus familias”.
“Suelo encontrarme con grupos de chicos que nunca escribieron nada suyo. Por eso para mí la producción escrita es un proceso en el que hay que quitarse el miedo a la equivocación y al error en un ambiente áulico agradable, amoroso y respetuoso”.
Y suma: “Aparte, es muy bonito que las familias sean citadas no por un aspecto de disciplina o porque hay algo que salió mal, sino para que vean qué bonitas [son las producciones], los aplaudimos, los felicitamos. Eso los alegra muchísimo. Yo creo que, ahí, ya gané ”.
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La noble e innovadora tarea de enseñar, el relato de una "docente inspiradora"
La pasión por la enseñanza de Carina no despertó de un día para el otro, sino que se fue desarrollando a lo largo de toda su vida. “Yo siempre enseñé la Biblia y por ello me encontraba con gente que no sabía leer. Mientras les enseñaba la Biblia, les ayudaba con la alfabetización y me encantaba”, recuerda con alegría en su voz.
Sin dudas, este primer acercamiento definió tanto su metodología como el contexto socioeconómico en el que creció. “Eso templa la forma de ver las cosas, pero a los chicos con los que trabajo no los doy ni por perdidos ni tengo una mirada excesivamente piadosa”, explica. “Sus habilidades y sus cualidades están ahí, aunque quizás pueden no tener las herramientas y es muy probable que su vida esté más enfocada en cubrir otro tipo de necesidades antes de aprender la diferencia entre un verbo y un sustantivo o un adjetivo”, afirma.
En este sentido, resalta la importancia de la empatía para comprender que, muchas veces, los niños, niñas y adolescentes puede tener “muy malos momentos”, especialmente quienes viven o estudian en contextos vulnerables. “Esas realidades a veces nos hacen darnos cuenta del poder transformador de la educación. Yo siempre les cuento a los chicos y les muestro fotos, las pocas que tengo, de mí vendiendo y como lo sigo haciendo”, sigue.
“A un chico que viene comiendo arroz toda la semana, hacerle las mismas exigencias que a otros chicos es imposible”.
Por ello, sus propuestas pedagógicas se enfocan en la producción propia de textos literarios que ayudan a los jóvenes a exteriorizar sus emociones y experiencias. “Una de las últimas cosas que aprendí fue en la Biblioteca San Martín. Allí, una profesora dio un curso gratis sobre programación de juegos en una plataforma que se llama ‘Twine’, que me permitió realizar un proyecto de literatura interactiva en soporte digital”.
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Vivió en un asentamiento, se recibió de docente y fue reconocida en el Senado de Mendoza
Gentileza Carina Morales
En esta propuesta, el lector no solo puede elegir a dónde va el juego o la narración, sino que también puede intervenir con imágenes, sonido e, incluso, participar activamente en la escritura. “Los chicos lo hallan mucho más entretenido que leer en un soporte físico, quizás, porque para ellos es más natural el soporte digital”, explica Carina.
Con orgullo, la lasherina reconoce el admirable y creativo trabajo de sus alumnos cuando son incentivados a participar en la historia o expresarse sin miedos. “Una antología de poemas que escribimos hace dos años fue uno de los libros más sentidos que hicimos, los chicos contaron realmente lo que sentían”, detalla.
Allí, los jóvenes se explayaron sobre la tristeza, la depresión, el suicidio y, como no, el amor. “Había enamorados dentro del grupo (risas), así que realmente pudieron contarlo desde su interior con sus propias palabras, lo que lo hizo mucho más significativo”, afirma. Además, comparte tanto sus propios proyectos como iniciativas de pares, estrategias pedagógicas y otras propuestas relacionadas a la enseñanza de Lengua y Literatura en una página de Facebook llamada “Lengua en Red”.
Según concluye Carina, estas metodologías, que se caracterizan por implementar nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, dejan ver que "hay cosas que son diferentes, que llegan más allá del aula y que pueden tener un impacto duradero que también beneficie a la comunidad".
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