En la edición 2025 se seleccionó a alrededor de 40 chicos de 28 países del mundo, pero solo dos de ellos representarán a Argentina. En particular, se trata de Aitana Ferreyra Denz, estudiante mendocina de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), y Valentín Poggio quien cursa la carrera de Física en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Como parte de esta experiencia, los jóvenes de 19 años pasarán dos semanas con una “host family” conformada por profesionales del ámbito científico y padres que trabajan insertos en la comunidad aeroespacial.
United Space School: de qué trata el programa de la NASA y cómo fue el proceso de selección
En diálogo con Sitio Andino, Aitana brindó detalles sobre cómo fue el inicio de esta nueva aventura, que se desarrollará en la Universidad de Houston-Clear Lake, y con qué se encontrara en el país estadounidense.
En dicha casa de estudios, los estudiantes tomarán cursos de ingeniería, astronomía y misiones espaciales con una amplia diversidad de profesionales que les enseñarán lo necesario para planear una misión a Marte tripulada por humanos. Esta, afirmó Aitana, es la finalidad principal del programa y uno de los objetivos más grandes de la NASA y de todas las agencias espaciales para las décadas venideras.
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Los jóvenes seleccionados por la NASA para el proyecto United Space School estudiarán en la Universidad de Houston-Clear Lake.
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La iniciativa se le presentó a la mendocina en el ciberespacio -donde cada vez son más abundantes las oportunidades-, mientras scrolleaba por redes sociales. No obstante, el proceso de postulación fue escalonado y complejo. “El primer paso era mandar un Currículum y dos cartas de recomendación. Teníamos que mandar videos respondiendo a preguntas, todo en inglés; y después pasábamos una entrevista con el comité de selección conformado por argentinos”, detalló.
"Siempre he tenido, y siempre voy a tener, preguntas sin responder. Y cuando responda a una, se me van a generar muchísimas más preguntas. Eso, en vez de desesperanzarme, me motiva"
En la última etapa, los jóvenes debían desarrollar un proyecto de acuerdo al tipo de trabajo que les interesa realizar en el planteo de la misión. Para Aitana, lo primordial es optimizar el uso del tiempo para poder aprovechar la exploración en Marte, por lo que su trabajo se centró en esta idea.
“Teníamos que presentar una propuesta de la trayectoria que va a realizar el vehículo y qué sistema de propulsión va a usar. Yo planteé una trayectoria que se da en una conjunción de Marte con la Tierra, en el momento en el que están más cerca, y sería una órbita rápida a [al planeta rojo] que disminuye los tiempos”, explicó sobre el sistema que denominó “Fast Mars Transfer”.
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Isaac Asimov, ciencia ficción y el ballet: las pasiones de Aitana
Como la mayoría de los niños, Aitana comenzó a preguntarse el por qué de las cosas a muy temprana edad. En su casa, esta curiosidad no solo fue fomentada, sino que sus padres también la motivaron a buscar sus propias respuestas.
“Mis dos papás son ingenieros y son muy apasionados sobre lo que hacen. Entonces, como les gusta y lo entienden, pueden explicar las cosas con mucha facilidad, tanto para que yo de 3, 5 o 13 años lo pudiera entender a mi nivel”, relató.
La literatura también es un campo de interés para la mendocina que, desde pequeña, exploraba mundos de ciencia ficción y narrativas clásicas. “Nunca me he podido quedar quieta en el mismo lugar. Siempre me gustó la idea de explorar. Yo soñaba con ser Tom Sawyer e irme a la isla a la que se iban ellos pero la Tierra ya está explorada, entonces lo que me queda es explorar el espacio”, afirmó.
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Foto: Yemel Fil
“Mis papás siempre me explicaron no solo cosas de sus profesiones, sino de cómo se comporta el mundo en general”
“Desde muy chiquita quería ser astronauta o astrónoma; después dije: ‘No, es mejor la química’, pero tuve en el colegio y pensé ‘No, mejor no’”, aclaró entre risas. Fue en ese momento en que decidió volcarse a la física, una rama por demás abarcativa. Como si de un ciclo borgiano se tratara, esta misma elección llevó a Aitana, nuevamente, a la astronomía y se encontró con un nuevo interés: la ingeniería mecatrónica.
Actualmente, la joven cursa el segundo año de la carrera que se dicta en la UNCuyo y aclara que, si bien puede parecer que no se relaciona con sus intereses principales, hay un vínculo sustancial. “Para trabajar en la industria aeroespacial siempre se están necesitando productos o sistemas automatizados, en criollo, robots o brazos robóticos; sistemas para que los astronautas hagan lo mínimo posible y que todos se encarguen las máquinas”, señala, y completa: "Estudiar esa carrera será de gran utilidad para poder insertarme en ese sector".
La ciencia y el todo: la interrelación de las pasiones
Además de su adoración por la ciencia, Aitana pinta, escribe y hace ballet, esferas de su vida que puede conjugar perfectamente con lo académico y profesional. "Para mí, todas las actividades humanas se relacionan de diversas formas. Por ejemplo, en un momento me interesó mucho la relación del ballet y la física. Todos los conceptos que veo [en esta ciencia] son aplicables al baile y me hacen mejorar: puedo usar el momento de inercia para hacer los giros, dónde poner el peso, el centro de masa…”, detalló.
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Además, la joven también escribió un cuento llamado “El collar de Ixchel”, premiado por el Jurado del Concurso de Cuentos de Olimpiadas Argentinas de Física en 2023. La filosofía es otro espacio en el que navega con una mirada abierta y atenta. "Todos los científicos hacen un proceso filosófico, quizás sin darse cuenta, pero gracias a eso pueden tener la curiosidad o el impulso de investigar lo que una vez se preguntaron sin tantas matemáticas ni tantas palabras científicas", comenta.
“Para mí la ciencia ficción es uno de los medios más grandes que existen para poder transmitir conceptos de ciencias reales. Uno de mis ídolos es Isaac Asimov y yo [creo que] eso me despertó el interés por la astronomía, por la ciencia”
Un futuro prometedor y un impulso para las mujeres apasionadas por la ciencia
Con un currículum que ya es admirable a sus 19 años, el porvenir de Aitana será, sin dudas, uno del que seguiremos hablando. Ella, por lo pronto, planea terminar la carrera de ingeniería. "Me gustaría mucho hacer un doctorado y seguir por el lado académico, seguir estudiando pero ya con más especialización hacia aeroespacial, física, astrofísica, lo que sea relacionado con el espacio", adelanta.
En el ámbito laboral, la joven puede proyectarse ejerciendo en nuestro país, aunque subraya que deja su "futuro abierto" y también puede irse al exterior. "Acá en Argentina hay muchísimas oportunidades, muchísima materia gris y ecosistemas científicos de muy buena calidad en el que todos los estudiantes o los egresados de las universidades pueden insertarse y seguir con sus proyectos. La verdad me veo trabajando en Argentina, en empresas como el INVAP o la CONAE", afirma con emoción.
La historia de esta joven mendocina enorgullece, a sus familiares y allegados, pero también sirve de inspiración y motivación para todas aquellas niñas, adolescentes y mujeres que sienten una gran pasión por la ciencia. En el contexto actual, este espacio ha sido víctima de recortes presupuestarios, intentos de deslegitimación y despidos, por lo que es fundamental seguir alimentando las ganas -y las posibilidades- de dedicarse a la investigación, el descubrimiento y fomentar la curiosidad.
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Aitana Ferreyra Denz
Como consejo, Aitana recomienda a sus pares, en primer lugar, aprender inglés. "Es fundamental en un mundo que se globaliza cada vez más, y puede y te va a abrir las puertas para muchísimas oportunidades. Además de eso, también hay que cultivar mucho las habilidades para hacer networking, para relacionarse con personas que quizás te intimidan, por ejemplo profesores, mentores, y preguntarles cosas", expresa.
"No se desanimen porque en este tipo de noticias sale cuantas veces quedé seleccionada para un programa, nunca sale cuando no quedé. Entonces, estadísticamente, si aplicás a muchísimos programas en alguno tenés que quedar"
Por último, la joven refuerza que hay que seguir investigando y no desanimarse: "La ciencia para mí es lo más hermoso que hay y es una de las cosas más importantes para poder avanzar como humanidad. Hay que buscar oportunidades, crear tus propias oportunidades, aprovechar los recursos, ir a bibliotecas públicas de las universidades, de los colegios, aprovechar el internet, comunicarse con pares que sientan lo mismo que vos o que piensen lo mismo que vos y seguir siendo curiosa".
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