Pulsar el botón de posponer alarma suele ser una de las primeras acciones que hacemos en el día. Sin embargo, esta práctica puede ser perjudicial para el rendimiento de las personas a lo largo de la jornada.
Pulsar el botón de posponer alarma suele ser una de las primeras acciones que hacemos en el día. Sin embargo, esta práctica puede ser perjudicial para el rendimiento de las personas a lo largo de la jornada.
La acción de postergar la hora de levantarse de la cama se llama inercia del sueño. Así lo definió la neurociencia. Esto se debe a que cada vez que despertás y posponés la alarma, tu cerebro ya se había despertado, pero ahí volvés a intentar dormirte.
Los especialistas en sueño sostienen que esta práctica hace que puedas sentirte más cansado que cuando despertaste por primera vez.
Los científicos descubrieron que cuando volvés a dormirte el cerebro comienza un nuevo ciclo de sueño que tarda hasta 90 minutos en completarse y si te despertás estás interrumpiendo ese ciclo de 90 minutos y te vas a levantar mucho más cansado que antes. Entonces ese cansancio que sentís no es por haber dormido pocas horas, sino por haber pospuesto la alarma y despertarte cinco, diez o quince minutos después.
Cada vez que tengas inercia del sueño vas a tardar hasta cuatro horas en despertarte realmente y volver a tener foco.
"Cuando alguien necesita despertarse usando varias alarmas, a menudo hay una falta de sueño detrás de eso", explicó el doctor Joaquín Terán Santos, presidente de la Sociedad Española de Sueño (SES), en una entrevista que dio a BBC Mundo.
La directora de la Clínica del Sueño de Neuromed, María Cecilia Daraio, dio recomendaciones para tener un buen descanso.


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