El crecimiento de la educación inicial en Argentina convive con una realidad desigual: mientras la asistencia al jardín aumentó en la última década, miles de niños pobres siguen fuera del sistema. La situación es más crítica en la sala de 3, donde el acceso continúa siendo limitado para los hogares vulnerables.
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La grieta de educación en la infancia: quiénes llegan a sala de 3 y quiénes quedan afuera
Un informe reveló que apenas el 41% de los niños más vulnerables asiste a sala de 3. Especialistas advierten por el impacto social y educativo. Qué pasa en Mendoza.
La cifra posiciona al país con uno de los peores desempeños en la región, para esa franja etaria, y evidencia que las desigualdades sociales siguen marcando el acceso a la escolarización temprana.
Sala de 3: el acceso mejora en el país, pero la pobreza marca la diferencia
Según el estudio de Argentinos por la Educación, el 83% de los niños argentinos de entre 3 y 5 años asiste al nivel inicial. Aunque el porcentaje se ubica cerca de Chile y Perú, todavía está lejos de Uruguay, que lidera la región con una cobertura del 93%.
Los datos surgen del informe “Cobertura del nivel inicial: una comparación entre países de la región”. En el documento, se señala que el principal problema aparece al observar qué ocurre entre los más chicos y en los hogares con menos recursos. En Argentina, la asistencia a sala de 3 alcanza el 55% a nivel general, pero cae al 41% en el quintil más pobre, el porcentaje más bajo entre todos los países analizados.
La situación mejora notablemente en otros sectores sociales. Entre los hogares de ingresos medios, la cobertura llega al 71%, mientras que en los sectores de mayores ingresos alcanza el 63%. Los datos desembocan en un dato llamativo: las clases medias escolarizan más a sus hijos de 3 años que los sectores más altos.
Las diferencias también aparecen desde edades aún más tempranas. A los 2 años, solo el 10% de los niños más pobres accede a algún espacio educativo, frente al 44% de los sectores más ricos, una brecha de 34 puntos porcentuales.
La expansión de la sala de 3: qué planifica Mendoza
Pese a este escenario, el informe resalta que Argentina fue uno de los países que más avanzó en la expansión del nivel inicial durante la última década. Entre 2014 y 2024, la asistencia de niños de 3 años pasó del 40% al 55%, un crecimiento de 15 puntos porcentuales, el segundo más alto de la región después de Uruguay.
De hecho, la provincia de Mendoza universalizó la sala de 3 en 2023, lo que generó una demanda genuina por parte de las familias. Ese año, se incorporaron 63 espacios y, a principios de 2026, la Dirección General de Escuelas (DGE) anunció la adición de 80 nuevas salas para completar una "red de 882 espacios educativos de primera infancia". Estos incluyen tanto salas exclusivas, como plurisalas y CEPI. Con ello, buscan concretar la obligatoriedad de esta instancia para 2028.
En el caso de los niños de 4 años, la mejora en la expansión fue aún mayor: la cobertura subió del 75% al 91%, el incremento más importante entre los países analizados. A los 5 años, en tanto, la escolarización ya es prácticamente universal en Argentina y en el resto de los países relevados, con niveles superiores al 97% en todos los sectores sociales.
Especialistas advierten sobre el impacto de la desigualdad
Para investigadores y especialistas en Educación, el acceso desigual a la educación temprana no solo implica menos oportunidades escolares, sino también diferencias profundas en el desarrollo infantil.
Gabriela Fairstein, profesora de la UBA y FLACSO, advirtió que los sectores más vulnerables son justamente los que más podrían beneficiarse de la escolarización temprana. Además, señaló problemas estructurales que persisten desde la pandemia, como el aumento del ausentismo y la fragmentación de la oferta educativa para sala de 3.
Por su parte, Florencia Lopez Boo remarcó que la primera infancia es una etapa decisiva para el desarrollo del capital humano y alertó sobre las brechas entre zonas urbanas y rurales en América Latina. "La región no puede darse el lujo de ignorar [estos datos], dados sus preocupantes niveles de productividad, crecimiento, crimen y pobreza, todas variables altamente dependientes de intervenciones de calidad en los primeros años”, profundizó.
Para los especialistas, el descenso de la natalidad registrado en Argentina desde 2016 aparece como una oportunidad histórica para ampliar la cobertura del nivel inicial, especialmente en los sectores más vulnerables y en los territorios más alejados.
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