Cuando estaba por rendir algún final en la carrera de derecho, las noches previas al examen no dormía bien, se cerraba mi apetito o devoraba todo lo que fuera comestible, estaba irritable y me dolía la cabeza. Al momento del examen mis manos transpiraban, mi respiración era corta y sentía mi corazón palpitar con velocidad.
Como podemos ver estas respuestas, que son tanto físicas como mentales y emocionales. Mi amiga Julia Quiroga, licenciada en Psicología me explicó que dichas respuestas pueden ser provocadas por factores externos, por ejemplo un examen, situaciones laborales, conflictos interpersonales, vinculares, cambios significativos en la vida de una persona, o pueden ser también por factores internos por ejemplo preocupaciones, expectativas, emociones sin resolver, etc.
La dosis adecuada y el hombre de las cavernas
El estrés es una respuesta natural del cuerpo que, en pequeñas dosis, puede ser útil para enfrentar desafíos, agregó Juli cuando me explicaba que ante ciertas situaciones era normal si me sentía estresada.
Estas son típicas situaciones, que al menos yo viví con estrés y me imagino que muchos de ustedes también. Pero volvamos el tiempo atrás a la vida del hombre de las cavernas. Este tenía que luchar para comer o para salvar su vida y no ser presa de algún animal. ¿No era necesario que este hombre tenga sus músculos activos, su corazón bombee sangre y sus sentidos estén superamplificados? ¿No era esto necesario para huir o luchar? Claro que sí.
En los tiempos del humano moderno las cosas claramente han cambiado. La mayoría de la población no anda corriendo para cazar o salvar su vida. Sin embargo, sí andamos a las corridas y sí seguimos tratando de subsistir. ¿Será que somos depredadores de nosotros mismo?
Entonces, podemos concluir en que el estrés es necesario y funcional en la dosis correcta. Habrá que prestar atención cuando tengamos una sobredosis, ¿no?
Estrés crónico o Distrés:
Este aparece cuando la situación que percibimos como amenaza o desafío ha cesado. Sin embargo, nuestra mente y cuerpo siguen respondiendo a este estímulo como tal, disparando la respuesta del estrés.
El estrés crónico siguió explicando Juli, puede tener efectos negativos y contraproducentes en la salud física y mental. Pero si es necesario en la vida una cuota de estrés para poder movernos de lugar y hacer cambios frente a lo que nos incomoda.
¿Qué sentimos cuando estamos estresados?
Lo que sentimos puede variar de persona a persona, pero si es cierto que hay síntomas comunes. Algunos de ellos pueden ser: A nivel físico: dolor muscular o articular sin razón aparente, cansancio y fatiga o exceso de energía. Por momentos podemos sentir palpitaciones, por eso será importante acudir a un médico para descartar cualquier otra patología.
- A nivel mental: velocidad de pensamiento y cantidad. Dificultad para tomar decisiones y concentrarse.
- A nivel emocional: Dificultad para distinguir emociones, irritabilidad, cambios bruscos de humor. Tristeza o angustia.
Estos son solo algunos síntomas. A veces se presentan todos juntos y otras algunos pocos. Se recomienda hacer una consulta con un médico para poder descartar otras dolencias.
En mi caso, en los momentos en que estoy estresada me sucede algo muy particular: Hago lo que más sé hacer y lo amplifico. Me sumo más tareas, asumo más responsabilidades y como el doble. Un típico ejemplo es el caso de un fumador, quien en momentos de estrés fumará mucho más.
¿Cuál es la diferencia con la Ansiedad?
Cuando tenía 19 años recuerdo haber estado en un shopping lleno de gente con mi mamá y una de mis tías. De la nada mis manos empezaron a transpirar, mi cuerpo no podía quedarse quieto y sentía mucha angustia, la cual no sabía de dónde venía. Estaba muy incómoda con tanta gente alrededor.
Juli una vez más me explicó de qué se trataba. “La ansiedad, al igual que el estrés, es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desconocidas o estresantes. Tiene un propósito adaptativo, de cuidado y alerta frente a lo desconocido, pero cuando se vuelve constante puede afectar la calidad de vida.” Como vemos, es muy similar al estrés.
La ansiedad responde a la percepción de una amenaza o peligro, que puede ser real o imaginaria. Está muy ligada al miedo al futuro, a lo incierto, a la perdida de "control”. Puede ser desencadenada por pensamientos y preocupaciones excesivas sobre el futuro, inseguridades e incertidumbre.
Se genera a raíz de los pensamientos, es decir, que se genera en la mente. Es una respuesta emocional ante esos pensamientos que tiene repercusiones físicas caracterizadas más bien por sensaciones de preocupación, nerviosismo, miedos intensos y persistentes.
Me pregunto, así como el estrés en la dosis adecuada nos sirve, ¿es igual con la ansiedad? Pareciera que el estrés responde a eventos o situaciones que ya sucedieron generando impacto en uno mismo. Por su lado, la ansiedad es como un anticipo incierto de algún futuro temido o desconocido.
¿Qué información me da la ansiedad sobre mí mismo? Creo que esta pregunta o mejor dicho su respuesta puede sernos de gran ayuda. A la hora de conocernos más y poder observar qué situaciones me preocupan, me ponen nervioso o me dan miedo, la ansiedad vendría a jugar el rol el informante. Cómo dice Juli en su consultorio “El cuerpo te da la pista”.
¿Qué podemos hacer frente al estrés?
Antes que nada será vital darnos cuenta de que estamos bajo sus efectos. Por eso tener un momento de pausa, escaneo y reflexión será importante. Una vez detectado el estrés tenemos hoy muchas herramientas a la mano, simples y algunas sin costo:
Acá les dejo algunos ejercicios que pueden ayudar:
- Tomate 10 minutos cada día para sentarte en un lugar tranquilo, sin interrupciones. Contempla el lugar y entorno en donde estás. ¿Cómo te sentís? No filtres tu respuesta y si queres, podés escribirla.
- Hacete consciente de tu respiración. En tu pausa diaria observa cómo estás respirando. Cómo entra el aire por la nariz, fresco probablemente. Sentí cómo pasa por tu garganta. Trata de llevar el aire al abdomen. De esta forma estás estimulando el nervio vago y así fomentas la relajación de tu sistema nervioso.
- Identificá lo que haces cuando estás estresado: Y si podés posterga la respuesta. Respirá y espera 5 minutos para responder en vez de reaccionar en espontáneo.
- Conectate con la naturaleza, camina un rato cada día. Ponete bajo el sol 15 minutos.
- Encontrá disciplinas que te ayuden a transitarlo. Por ejemplo, hacer yoga o meditación. También te sugiero un espacio terapéutico para cuando tu estrés sea crónico.
Todas estas herramientas te sirven también para transitar la ansiedad. Aun así, te sugiero que consultes con un especialista médico o terapeuta.
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