40 años sin Jorge Luis Borges: el escritor argentino que conquistó la literatura mundial
Este 14 de junio se cumplen 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, el escritor y poeta que llevó la literatura argentina a los escenarios más prestigiosos del mundo.
40 años sin Jorge Luis Borges: el escritor argentino que conquistó la literatura mundial
Este 14 de junio se cumplen 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, uno de los escritores más influyentes y admirados del siglo XX. Su legado, hoy imposible de borrar, sigue asombrando a lectores y académicos de todo el mundo. Conocé la vida, obra y los últimos días de una figura que transformó la literatura universal.
Una vida entre letras, laberintos y dos continentes: cómo fue la vida de Borges
Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació el 24 de agosto de 1899 en el barrio de San Nicolás, en la Ciudad de Buenos Aires. Hijo de Leonor Rita Acevedo Suárez y de Jorge Guillermo Borges, en 1914 viajó a Suiza junto a su familia para que su padre se sometiera a un tratamiento oftalmológico con la esperanza de frenar la pérdida de visión. Cinco años después, en 1919, se trasladaron a España, hasta que Borges regresó definitivamente a Argentina en 1921.
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Borges y un legado histórico para la literatura argentina: se cumplen 40 años de su muerte.
Foto: Archivo
Escritor, poeta y ensayista, participó junto a Macedonio Fernández en la fundación de las revistas Prisma y Proa, y firmó el primer manifiesto ultraísta argentino. En 1923 publicó su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires, y en 1935, Historia universal de la infamia, una serie de relatos breves que anticipaba el formato que lo volvería célebre.
Para 1930, su escritura ya exhibía un estilo inconfundible, marcado por la fascinación por el infinito, los laberintos, los espejos y la identidad. Estos rasgos lo consagrarían como una figura central de la literatura internacional. Ese mismo año, junto a la escritora Victoria Ocampo, impulsó la fundación de la revista Sur, que se convertiría en una de las publicaciones culturales más importantes de habla hispana.
Fue también a través de Ocampo que Borges conoció a Adolfo Bioy Casares, con quien forjó una de las amistades literarias más fecundas del siglo. Juntos publicaron, entre otras obras, la Antología de la literatura fantástica.
En 1944 apareció Ficciones, uno de los libros fundamentales no solo de su carrera sino de toda la literatura en español. Cinco años más tarde, en 1949, publicó El Aleph, otra proeza narrativa que reunía relatos ya conocidos junto a piezas inéditas. Ambos libros constituyen el núcleo más brillante de su obra y los textos por los que el mundo entero lo reconoce.
Su trayectoria institucional fue igualmente destacada. Fue bibliotecario, conferenciante y profesor de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires (UBA);presidente de la Sociedad Argentina de Escritores; miembro de la Academia Argentina de las Letras; y director de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno desde 1955 hasta 1974. En 1961 compartió con Samuel Beckett el Premio Formentor, otorgado por el Congreso Internacional de Editores, un reconocimiento que lo proyectó definitivamente al canon mundial.
Desde 1964 publicó indistintamente en verso y en prosa. Entre sus poemarios se cuentan El otro, el mismo; Elogio de la sombra; El oro de los tigres; La rosa profunda y La moneda de hierro. En narrativa, continuó conEl informe de Brodie y El libro de arena, sin abandonar jamás los cuentos ni los prólogos.
El final de sus días en Suiza: pese a la ceguera, no abandonó la literatura
A los 55 años, Borges comenzó a perder la visión de manera progresiva. Sin embargo, la ceguera no lo detuvo. En lugar de escribir, dictaba sus textos con la misma precisión y exigencia de siempre.
Jorge Luis Borges - Tumba - Suiza
Los restos del escritor permanecen en Suiza por decisión personal.
Foto: web
La vida del arquitecto de las palabras llegó a su fin el 14 de junio de 1986 en Ginebra, Suiza, a causa de un cáncer hepático. Sus restos descansan en el cementerio de Plainpalais, en esa misma ciudad a la que siempre volvió y en la que eligió morir. En su lápida figuran siete guerreros con espadas rotas y una frase extraída del poema anglosajón que Borges recitaba en sus últimos días, sobre la batalla de Maldon del año 991: "Y que no temieran".