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Sondeo de opinión

Sospechas de coima: cómo afecta a Javier Milei y al futuro del gobierno libertario

El escándalo que inició por los audios de Spagnuolo sacude al Gobierno de Javier Milei: denuncias de corrupción, caída de confianza social. Los primeros números del impacto en la sociedad.

Por Marcelo López Álvarez

El estallido del denominado “Coimasgate” o “Karinagate”, se ha transformado en un episodio crítico para la gestión de Javier Milei. El caso no solo expone denuncias de corrupción en las más altas esferas del poder, sino que además se suma a un conjunto de conflictos previos no resueltos, alimentando la percepción de un gobierno debilitado y cada vez más cuestionado.

La investigación realizada por la consultora Zuban Córdoba & Asociados, sobre una muestra de 1.200 casos a nivel nacional, revela con nitidez el impacto social y político del escándalo. Más allá de las consideraciones técnicas, el estudio refleja un clima de decepción y desconfianza que atraviesa a la opinión pública y amenaza con consecuencias profundas en lo político, económico e institucional.

Javier Milei: la acumulación de crisis

La gestión libertaria se enfrenta desde hace meses a un escenario complejo. Antes del “Coimasgate”, la administración ya había sufrido golpes significativos, como la derrota legislativa tras el rechazo al veto de la ley de emergencia en discapacidad, la crisis del “Libragate” y el impacto social de las muertes por fentanilo adulterado. En todos los casos, la respuesta oficial fue percibida como tardía, errática o insuficiente.

La característica común de estas situaciones, según destacan los analistas, es la dificultad del Gobierno para reconocer y gestionar las crisis en su debido momento. Una actitud que, lejos de desactivar los problemas, los amplifica. El nuevo escándalo no escapa a esta lógica y se presenta como la más grave de las turbulencias recientes, por la potencia simbólica que tienen las palabras “coimas” y “corrupción” en la memoria colectiva argentina.

Opinión pública y percepción social

El estudio muestra que un 62% de los consultados considera “improvisada” la respuesta del Gobierno frente al caso. La falta de consistencia en los mensajes oficiales y la estrategia de blindaje hacia los funcionarios involucrados han profundizado la crisis de confianza.

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El escándalo de las presuntas coimas de Karina Milei desató una crisis de confianza con el gobierno de Javier Milei

A su vez, el 70% de la ciudadanía rechaza la idea de “poner las manos en el fuego” por Karina Milei o los integrantes de la familia Menem, hoy con responsabilidades en el Ejecutivo. Más aún, el 65% sostiene que deberían renunciar a sus cargos y ponerse a disposición de la Justicia. Se trata de un reclamo que excede las fronteras partidarias y alcanza también a sectores del denominado “círculo rojo”, habitualmente más prudente frente a los cimbronazos políticos.

La desafección no solo se traduce en percepciones negativas, sino también en potenciales consecuencias electorales. Un 12% de quienes votaron a Milei en el balotaje de 2023 afirman que no volverían a acompañarlo tras este escándalo, lo que se suma a otro 13% que ya había descartado repetir su apoyo antes del episodio.

Riesgos económicos y repercusiones en los mercados

La crisis no se limita al plano político. El 61% de los encuestados considera que el escándalo impactará negativamente en los mercados y derivará en una pérdida de confianza por parte de los inversores. La incertidumbre se traslada, así, a un frente particularmente sensible para el Gobierno, cuyo programa económico se sostiene en buena medida en la expectativa de atraer capitales externos.

La percepción de corrupción tiene, en este sentido, un efecto directo sobre la reputación del país y sus posibilidades de financiamiento. El estudio advierte que la mayoría de los consultados prevé un deterioro de la estabilidad financiera y una caída en la confianza hacia la Argentina.

El daño reputacional

Más allá de las cifras coyunturales, el “Coimasgate” abre un interrogante profundo sobre la legitimidad del proyecto libertario. Según la encuesta, casi la mitad de los argentinos (47%) cree que el Gobierno de Milei es más corrupto que las administraciones anteriores, mientras que apenas un 22% sostiene que no lo es. Este dato refleja un quiebre en la narrativa oficial, que había construido gran parte de su capital político en oposición a lo que denominaba “la casta”.

La situación, definida por especialistas como una “policrisis”, involucra aspectos judiciales, políticos, económicos y de credibilidad. La erosión de la imagen presidencial resulta inevitable, y el margen de maniobra se estrecha de manera acelerada.

Por su parte, también, casí la mitad de los encuestados por Zubán-Córdoba asegurá que votara en contra del gobierno, un 37% asegura que pensaba votar a los candidatos de Javier Milei y lo seguira haciendo y casí un 11% confirmó que el "Coimasgate" le hará cambiar el sentido de su voto.

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El desafío de recomponer la confianza

La historia reciente de la Argentina muestra que los casos de corrupción suelen marcar puntos de inflexión en la relación entre la sociedad y los gobiernos. Una vez instalada la sospecha de deshonestidad, resulta difícil recomponer la confianza ciudadana. El informe de Zuban Córdoba sugiere que este puede ser uno de esos momentos críticos.

La respuesta oficial, centrada en respaldar a los funcionarios cuestionados, se interpreta más como un gesto de autopreservación que como una estrategia de transparencia. De allí que la mayoría de la sociedad reclame medidas más drásticas, como renuncias inmediatas y una colaboración activa con la Justicia.

En el corto plazo, el Gobierno enfrenta un dilema: mantener la defensa cerrada de los involucrados, con el riesgo de profundizar la crisis, o habilitar un recambio interno que permita enviar señales de renovación y compromiso ético. Ninguna de las opciones garantiza un alivio inmediato, pero la segunda parece ser la que la sociedad demanda con mayor insistencia.

De cara a un calendario electoral que se aproxima con rapidez, incluso mínimas variaciones en la intención de voto pueden ser determinantes. En este marco, el “Coimasgate” no solo amenaza con erosionar la base de apoyo oficialista, sino que además coloca en entredicho la viabilidad del proyecto libertario como alternativa de gobierno estable.

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