En enero del 2019 la Provincia de Mendoza quedó conmocionada por la desaparición de dos “turistas” israelitas en Guaymallén, quienes luego de dos semanas de intensa búsqueda fueron halladas asesinadas y enterradas en la casa de un familiar suyo radicado en Mendoza: Nicolás Gil Pereg (42).
Quién era Gil Pereg, el hombre gato que mató a su madre y tía en Guaymallén
Quién era Gil Pereg, el hombre gato que fue condenado por el doble homicidio de su madre y tía en Guaymallén.
Ese individuo, que por esos días se mostraba como víctima y ofrecía colaboración a los investigadores, había provocado el doble homicidio, a tiros y golpes, de su madre y tía, en un caso que tomó trascendencia nacional e internacional.
A partir de ese día, Gil Pereg, realmente llamado Gilad Saroussy Pereg, comenzó a forjar un personaje que provocó un sinfín de comentarios en la provincia.
Este domingo por la noche, mientras cumplía su condena a perpetua en el hospital psiquiátrico El Sauce, sufrió una descompensación y murió.
Quién era Gil Pereg, el hombre gato
Gil Pereg, de profesión ingeniero, se había radicado en la provincia años antes del doble crimen. A su llegada, en el 2007, había adquirido varias armas de fuego.
Al inicio vivió en San Martín, donde tuvo un negocio. En el este provincial se hacía llamar “Floda Reltih”, que al revés es Adolf Hitler.
Luego se mudó al Gran Mendoza, por donde se mostraba con un look bastante llamativo: una sola y extensa rasta.
En ese entonces, corrió el rumor que el hombre era integrante del Mossad, la agencia de inteligencia israelí, pero él siempre lo negó rotundamente.
En el 2019 mató a su madre y tía, quienes habían llegado a Mendoza, presuntamente, a cobrar una deuda de dinero. A su madre, Pyrhia Sauroussy (63) la golpeó y estranguló; en tanto que a su tía, Lily Pereg (54), le disparó tres veces con un revólver calibre 38. Luego empaló los cuerpos y los enterró en su casa.
Ya detenido por el doble crimen, Gil Pereg comenzó a mostrarse como un gato. En la casa donde ocurrió el doble crimen, en Guaymallén, vivía con más de 30 felinos.
Los videos se viralizaron rápidamente. El acusado se mostraba en su celda, en cuatro patas y maullando como un gato. Esto generó un extenso debate entre las partes que lo juzgaban para determinar si el hombre era imputable o no.
Tras varias audiencias, en 2021 un jurado popular lo declaró culpable y la justicia lo condenó a prisión perpetua.
A pesar del intento de la justicia de que el hombre quedara alojado en una cárcel común, un tribunal ordenó que el individuo cumpliera su condena en el hospital El Sauce, donde este domingo falleció