4 de abril de 2026
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música

"Mientras esté vivo, creo en la esperanza"

León Gieco acaba de editar el CD doble Verdaderas canciones de amor, pensado para escuchar en la ruta y gozar de la contemplación del paisaje.

Por Sección Espectáculos

Manejando por una ruta uruguaya apareció la idea. Casi como en una trivia, León Gieco se preguntó: "¿Cuáles serán las canciones mías que ayuden a la gente a levantar un poquito el pedal del auto y manejar un poco más tranquilos?" Así empezó a fantasear con su propio compilado y el resultado es el disco doble Verdaderas canciones de amor, que acaba de salir a la venta. "Es relajado porque tiene melodías lindas, es tranquilo. Es para andar en auto. Por eso puse en el disco el mail de Conduciendo a Conciencia, para que la gente, en lugar de ponerlo más fuerte, piense en bajar la velocidad del auto y gozar del paisaje", explica el músico.

–¿Qué escuchás vos cuando vas en la ruta?
–Me gusta escuchar música tranquila tipo J.J. Cale o Peter Gabriel. Por eso empezó el juego de pensar qué música mía elegiría para escuchar en la ruta. Y me costó elegir los temas, cambié el orden de las canciones mil veces. Ese valor también está puesto en el disco.

–¿Cómo es León manejando? Es una instancia en la que uno va solo y los pensamientos se disparan...
–Yo manejo muy tranquilo, muy suave, trato de no ir a más de 100 km en la ruta. Me gusta manejar solo, parar en cualquier lado, escuchar música. A veces se me ocurre alguna letra y la apunto en un cuaderno. Me encanta manejar.

–¿No vas con el famoso copiloto que te ceba el mate?
–También es bueno eso, lo que pasa es que hay que hablar. Y hablar es meterte en algún tema. En cambio, cuando manejás solo, medio que te vuela más la cabeza. Es muy creativo para mí.

–¿Y cantás también?
–Sí, voy cantando, probando distintas vocalizaciones. Hago ejercicios fonéticos. Cuando quiero escuchar bien un disco, lo hago en el auto. El auto es una caja de resonancia y se puede lograr un buen sonido. Me llevo la bicicleta también y cuando paro puedo recorrer los lugares en bici. Y manejando decidí comprarme un celular. Porque empecé a ver unos carteles que decían "Si usted tiene un problema en la ruta, marque desde su celular tal número", y yo no tenía celular. Así que ahora me compré uno por las dudas. A mí, de todas maneras, me llega a pasar algo en la ruta y la gente me conoce y me dice: "Eh, León, ¿que te pasó?" ¡Lo peor es que yo no se cuál es el número de mi celular! Porque cuando llamo a alguien dice "llamada privada"... (risas) Así que es un aparato sólo para emergencias en ruta.

–Se ve con este disco, y con El desembarco, el último de canciones nuevas, un dejo de  nostalgia, de reflexión, pero también de no dejar de mirar hacia adelante...
–Sí, siempre con esperanza. Siempre hay una cuota de esperanza en las canciones. Por ejemplo, "Cinco siglos igual" es trágica pero nunca besaremos tus pies, dice. Aunque me pase todo esto en cinco siglos de vida, en toda Latinoamérica, así y todo, nunca vamos a besar tus pies. Siempre es con esperanza. Es una cosa muy importante como solución para la realización de la canción. No queda en el bajón.

–¿De qué cosas te sostenés vos para mantener esa esperanza? Te has enojado mucho a lo largo de tu vida y en tus letras, con razón y motivos... pero siempre está esa luz. ¿Cuáles son tus pilares?
–(piensa) Bueno, no sé bien de dónde sale. La esperanza está mientras uno esté vivo. Mientras yo esté vivo, voy a creer en la esperanza. En todo este transcurso de la historia, gente como Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo lo han demostrado con su lucha. Su esperanza sigue viva, después de todo lo que pasaron.

–Vos fuiste uno de los primeros en darles un lugar de expresión a las Madres... ¿Qué sentís ahora al verlas en algún escenario?
–Me da mucha alegría, eso es parte de uno. Está en mi sangre. Yo también soy un peleador callejero del '70. Y veo mis fotos, con mi mujer y mi hija cuando tenía un año, y es la foto de los desaparecidos. El look es el mismo, y yo podría haber sido uno. Con toda mi actividad, las veces que estuve preso, que me han mandado a llamar. Y creo que la decisión de exiliarme fuera del país fue una gran ayuda para estar viviendo en este momento. A veces pienso que fue una determinación muy importante para evitar que me mataran. Por supuesto que también soy un privilegiado de haber podido saltar ese paredón, digamos, de haber tenido los medios para hacerlo. Porque respeto muchísimo a toda la gente que se quedó acá para pelearla.

–La película de Mercedes Sosa, que se acaba de estrenar, muestra también su exilio y ese regreso en el que vos estuviste involucrado...
–La llegada de Mercedes en el '82 y su presentación en el Teatro Ópera fue algo muy importante. Por eso, nosotros a ella la tomamos como la bisagra más importante para la democracia argentina. Los artistas, creímos en la democracia cuando nos enteramos de que venía Mercedes a cantar.

–¿Pensás que fue una jugada arriesgada en ese momento?
–Sí, lo fue. En mi caso, por ejemplo, yo había tenido bastantes altercados con esa gente, ¿no? Ya me había ido a vivir a los Estados Unidos, a España, a países latinoamericanos, y apenas volví me metieron preso otra vez. Fui a tocar a beneficio de la Universidad de Luján cuando decidieron cerrarla en el '81. Y ahí fui citado por el Ejército. Me tuve que presentar a las 7 de la mañana ante un asesino que se llamaba General Monte, y ni siquiera me dejó sentarme para dialogar con él. Yo iba preparado para dialogar. Sabía que habían botoneado de parte de la SIDE que yo había tocado en esa universidad que ellos la querían cerrar, pero pensé que se podía dialogar y les podía explicar por qué lo hacía. ¡Y nada que ver! Ni bien entré en la oficina, ya me estaban esperando. (Hace toda la escena mientras explica). Me senté, el tipo me miró y se quedó parado. Así que yo me paré también y el tipo abrió el cajón, sacó un arma, me apuntó y me dijo: "La próxima vez que cante esas canciones, yo le pego un balazo. Retírese ya de acá, usted no me conoce, no me vio nunca y no le pasó lo que le acaba de pasar." Y me fui. No tuve la chance de explicar nada.

–¿En ese momento te angustiaste o te dio mucha rabia?
–Dije "Bueno, desaparezco directamente de la Capital Federal", y este tipo me inspiró a hacer una gira por el interior de la Argentina. La que hice en el '81-'82. Y ahí pensé que los que tenían que organizar esos shows eran los pibes de quinto año de los bachilleres, que es el núcleo más popular que se entabla en ese momento en los pueblos. Los pibes de quinto son los admirados de los pueblos, todos los ojos están puestos en ellos porque después unos se van a quedar a trabajar en el campo y otros van a ir a estudiar a otro lado. Son como el alma del pueblo. Entonces organizamos la gira con los de quinto. Hicimos unos conciertos gloriosos, alrededor de 500 por todo el país.

–Del mal momento volviste a sacar esperanza...
–Sí, eso mismo, traté de sacar la parte positiva del asunto.

–Después de todo eso que viviste, ¿te enojás o te causa gracia cuando algunas personas dicen "esto es como una dictadura"?
–A la gente que dice eso habría que detenerla, pero no para meterlos presos, eh, sino para que durante ocho horas diarias vea películas sobre la dictadura. Educarlos. Que vean cómo se trataba a la gente en esa época. Un plan educacional. "A partir de ahora, usted será educado." No pueden decir eso de este gobierno, tendrían que haber vivido en aquella época para saberlo. Yo lo viví. 

El desembarco en el ecunhi: cambiar muerte por vida

León Gieco eligió el ECuNHI para hacer la producción de fotos de su último disco de estudio El desembarco. Hoy, cada vez que pisa ese lugar donde funcionó la ESMA, tiene una sensación extraña, pero feliz. “Siento que se cambio muerte por vida. Me costó un poco entrar ahí la primera vez. Pero bueno, es parte de todo esto, parte de lo que tenemos que revertir. Cambiar la muerte por la vida. A mí me tocó jugar un papel en ese lugar, estar en la inauguración. Yo a las Madres de Plaza de Mayo las menciono desde aquella gira del '81... y era muy jugado hacerlo. Cuando las nombraba la gente se ponía loca. Miraba alrededor. ¡Tenía mucho miedo! Con los años, veo la lucha que llevaron adelante, y siento que soy parte de eso. Así que un día decidí ir a ese lugar y ponerme a trabajar. Ahí pasamos la película Mundo Alas, hasta que llegó el momento de componer mi último disco. Hay una frase del tema 'El desembarco', que le da nombre, que dice:  'hay quienes desembarcan ardiendo con un grito sin armas y sin barcos por la vida', que es lo que le pasó a Hebe con su madres. Fueron las primeras que entraron al Espacio de la Memoria, ex ESMA. Ellas a eso le llamaron el desembarco. Por eso mi canción está dedicada a ellas. Y por eso en un momento decidí que todas las fotos que salieran en el disco tenían que ser en el Espacio de la Memoria”, cuenta el artista.

Cómo es el disco (con clásicos y algunas perlitas)

El verdadero concepto detrás del compilado Verdaderas canciones de amor se encuentra, según León, en el disco uno. "La idea de hacer este disco surgió hace un par de años, mientras viajaba por la ruta que va desde Montevideo hacia Punta Ballena en Uruguay. Disfrutando de las imágenes y del descanso, de pronto vi un cartel que decía 'Goce del paisaje'. En ese instante pensé que había algunas de mis canciones que podían ser útiles para hacer bajar la velocidad del auto, conducir relajado, atento, y quizás 'gozar del paisaje', el que fuera, como decía aquel cartel de la ruta", explica en la contratapa del álbum.

El repertorio se compone en su mayoría de temas de los discos Mensajes del alma (1992), Desenchufado (1994), Orozco (1997), Bandidos rurales (2001), Por favor, perdón y gracias (2005) y el reciente El desembarco (2011). La perlita del compilado es "Eva", compuesta para la película Eva de la Argentina en 2011, que hasta ahora era inédita.

También hay un segundo disco a modo de bonus que incluye temas de todas las épocas de León. Además de algunos temas de sus discos editados en EMI (de Mensajes del alma en adelante), aparece también la versión que Gieco grabó de "Un pacto" (de Bersuit) junto con Lito Vitale para el compilado Escuchame entre el ruido, editado en 2006 a beneficio de la Fundación Garraham. El disco rescata también versiones inéditas de varias de sus canciones: "Canto dorado", con la participación de Nito Mestre, "En la cintura de los pájaros" (compuesta junto con Rodolfo Gorosito), "La colina sobre el terciopelo marrón" (que apareció originalmente en su álbum debut, que este año cumple su aniversario número 40) y el disco cierra con una versión de "Canción de amor para Francisca", grabada en 1975, con la participación de Alfredo Toth, Nito Mestre, Oscar Moro y Charly García.

¿Cuándo? - En vivo

León Gieco afirma que a fin de año será la presentación en vivo en Capital de El desembarco. "Esta vez es seguro", bromea tras varias especulaciones.

Cuestión de principios

“Hay alguien que bendiga esta hermosa comunión
De los que pensamos parecido
Somos los menos, nunca fuimos los primeros
No matamos ni morimos por ganar
Más bien estamos vivos por andar
Esperando una piel nueva de este sol
No pretendemos ver el cambio
Sólo haber dejado algo
Sobre el camino andado que pasó”.

             El desembarco - León Gieco

– Así como "Sólo le pido a dios" (1978) fue en su momento una declaración de principios, ¿sentís que hoy esa reafirmación es "El desembarco"?
–En realidad todas las canciones son declaraciones de principios. Y ahora que lo pienso el nuevo disco tiene su parte política también. "Cuidate la vida, manejá tranquilo". Porque yo trabajo en la ONG Conduciendo a Conciencia desde el comienzo, cuando hicieron un concierto chiquitito y me lo encontré a Spinetta. Cuando me vio me dijo: "¿y vos que haces acá?", y yo le dije lo mismo (risas). Él me explicó que su hija iba a ese colegio (Ecos) que sufrió la tragedia en la ruta y que ella podría haber sido una de las víctimas. Ahí estábamos, para seguir luchando. Por eso, todos los 8 de octubre hacemos un concierto, que es el Día del Estudiante Solidario.

– Cómo artista y ciudadano siempre fuiste más allá involucrándote en esta y otras causas. ¿Sentís que a veces te quedás corto? ¿Qué la música no es suficiente?

– Sí... (piensa y hace un largo silencio, dice y se desdice hasta que concluye) Es complicado y a veces no sabés para dónde correr. Quiero creer que lo que están haciendo las Abuelas es lo que hay que hacer. ¡Ojalá sean premio Nobel de la Paz!
 
Fuente: Tiempo Argentino

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