En los mil metros cuadrados de sala se superponen telas de diferentes texturas, colores y tamaños, que penden del cielo de manera irregular, y antes de acceder a la muestra se entrega un espejo a cada participante para que coloque justo debajo de la nariz: mientras uno camina, el techo entonces se vuelve suelo y la mente ingresa en una nueva percepción.
17 de abril de 2026

