No era algo nuevo, pero si poco naturalizado. La llegada de la pandemia y la imposibilidad de poder asistir a las salas de teatro o espacios destinados a la cultura de forma presencial aceleró las cosas. Es así que una de las formas de subsistir que encontró el sector artístico fue la creación de una oferta online en el mundo virtual. Pero, ¿cómo reaccionaron los públicos? Un informe realizado por Alternativa Teatral junto a la asociación civil sin fines de lucro Enfoque Consumos Culturales, arroja resultados interesantes: durante el 2020 el 79% de las personas encuestadas que antes de la pandemia solían ir al teatro, vio al menos una obra de artes escénicas digitalmente, mientras que 6 de cada 10 personas calificaron la experiencia como positiva.
No es la primera vez que ambos proyectos se unen para realizar investigaciones que puedan ser útiles para la comunidad teatral del país. Bajo el nombre "Mediatización de las Artes Escénicas. Consumo durante la cuarentena y perspectivas futuras", el informe da cuenta de cómo la crisis sanitaria empujó a que ciertas prácticas que ya existían se impusieran en la forma de producir y consumir espectáculos escénicos, entendiendo por artes escénicas a disciplinas como teatro, danza, circo, títeres y otras experiencias performáticas y artes escénicas digitales a obras de esas disciplinas disponibles y accesibles a través de cualquier plataforma en Internet.
"El objetivo de esta investigación fue indagar y analizar los nuevos comportamientos y necesidades de los públicos y compartir los principales datos como un aporte para la reflexión sobre los posibles escenarios a mediano y largo plazo para la creación, la gestión y la construcción de audiencias", apunta el informe que se puede consultar a través de Internet.
La muestra se tomó a través de un cuestionario online estructurado en base a la población bajo estudio que fue determinada por individuos suscriptos en la base de Alternativa que hayan asistido a obras de artes escénicas en forma presencial en los últimos años antes de la pandemia y/o hayan visto obras de artes escénicas digitales durante la cuarentena. Fueron 3039 casos en un trabajo de campo que se realizó entre el 29 de diciembre de 2020 al 15 de enero de 2021.
Repasando algunos de los resultados, es significativo que el 79% de las personas consultadas haya visto al menos una obra de artes escénicas digitales durante la cuarentena y un 30% lo haya hecho en forma intensiva, es decir, una vez por semana o con mayor frecuencia. Asimismo, entre quienes vieron obras bajo esta modalidad, la mitad ya lo había hecho en la etapa prepandémica, y la otra mitad se corresponde con nuevos consumidores digitales debido al confinamiento y el cierre de las salas.
Fuente de la imagen: informe Mediatización de las Artes Escénicas. Alternativa Teatral.
Las razones por las cuales los/as encuestados/as se acercaron a las artes escénicas mediatizadas son puntuales detalla el texto. Por un lado, el mayor porcentaje buscó cubrir una carencia, acceder a lo que no había logrado ver de manera presencial. Otro porcentaje muy cercano vio lo producido en cuarentena, es decir, que en este conjunto se incluyen las zonas más experimentales, las pruebas, las búsquedas, además de aquello que decíamos que intentaba reproducir experiencias previas, como volver a ver -pero ahora en las pantallas- lo ya visto en los escenarios, detalla la investigación.
Lo digital, tanto en los resultados de la encuesta como en los comentarios en las redes sociales y el sitio de Alternativa, se presenta principalmente como una experiencia novedosa a la vez que como una nueva oportunidad.Aunque para varios aparece como un "a pesar de" , es también lo que los mantuvo conectados con lo que ellos mismos definen como "la magia del teatro" , que no se agota en el momento de ver las obras, sino en toda la ritualidad que conlleva. En efecto, la pérdida de esa ritualidad que para muchos/as implica la participación presencial es la desventaja principal que señalan respecto de la visualización de obras de artes escénicas digitales, sobre todo entre los públicos más intensivos o vinculados profesional o vocacionalmente con el campo. Entre estos/as espectadores/as emergen también con persistencia los debates que oponen el arte a la tecnología.
Las transformaciones y las tensiones en torno a la mediatización de las artes escénicas deben ser puestas en contexto, señala el informe en sus líneas finales. Las salas, en su mayoría, constituyen uno de los pocos espacios en donde todavía se acostumbra a apagar los teléfonos celulares al ingresar. En ese sentido, la superposición de pantallas aparece como un fenómeno a tener en cuenta. Algo que no es nuevo en absoluto respecto de otros consumos culturales representa un hábito significativo para el consumo de las artes escénicas digitales: chequear WhatsApp o intervenir en las redes mientras se mira una obra. Es cierto que la franja etaria de los más jóvenes es más propensa a esta actividad simultánea, pero también comprobamos que esta práctica se da en una proporción de las personas mayores.
Cuando la pandemia sea definitivamente superada, ¿en qué medida las pautas que rigen la experiencia de consumo se habrán visto alteradas por el hábito adquirido durante la cuarentena? Al momento de evaluar la experiencia digital, 6 de cada 10 personas consultadas en la encuesta la calificaron positivamente: el 22% la consideró muy buena y el 40% buena. Además, un 32% dijo que seguramente seguirá viendo obras digitales cuando reabran las salas, y un 34% que probablemente lo hará.
Las nuevas posibilidades de acceso que trajo la mediatización de las artes escénicas sugieren que una parte del fenómeno llegó para instalarse definitivamente. En efecto, poder ver las obras sin vivir en la ciudad en la que se presentan es la principal ventaja que se menciona, con el 67%.
Durante el verano las salas volvieron abrir justo cuando se realizaba esta investigación. Sobre el regreso a la presencialidad y bajo qué condiciones es un tema que también indaga el informe. Como así también el futuro a corto plazo, la incertidumbre y la necesidad de pensar y reflexionar sobre nuevos desafíos.
"Será clave para artistas, gestores y espacios de artes escénicas tener en cuenta esa diversidad de intereses y necesidades de distintos públicos para pensar sus propuestas en los próximos años en clave de hibridación. La experiencia de 2020 puso en el centro la discusión sobre diversas fronteras. La tensión entre arte y tecnología, por ejemplo, y la exploración de nuevos formatos. La ruptura de límites territoriales, por el acceso de algunos públicos que ya no están condicionados por la necesidad de trasladarse.
En definitiva, la discusión en torno a algunas fronteras conceptuales rígidas que solemnizan el consumo en determinados espacios y de determinadas formas, que reclaman un deber ser y una autenticidad, que legitiman y deslegitiman. Es probable que se mantenga latente el interrogante en torno a si este universo de prácticas y representaciones sigue siendo teatro o no; lo que no pueden mantenerse son las respuestas más reduccionistas, mucho menos si no contemplan todas estas prácticas y todos estos discursos de aquéllos que -también- hacen posible que el teatro siga siendo una experiencia vigente y abierta a la experimentación: los/as espectadores/as.
Las artes escénicas son una práctica milenaria, pero desde sus orígenes hasta la actualidad han ido atravesando distintas transformaciones, no sólo en la forma en que se representan las obras ni en la arquitectura de las salas, sino también en el rol que se le adjudica, en su vida política, social y cultural. Ni las artes escénicas ni los públicos permanecen idénticos que en sus orígenes: ése es el motivo por el cual es necesario adoptar una concepción dinámica, compleja y sistémica".
Así mismo quienes llevaron adelante la investigación aclaran que esperan que este informe sea útil a la comunidad artística pero también que sirva para acompañar el desarrollo de políticas públicas que el sector cultural del país necesita. Políticas culturales públicas "que no solo cubran la emergencia sino que también fomenten la creación, la exploración de nuevos lenguajes, la formación en herramientas técnicas, de formación de públicos, de investigación y permanente reflexión", finaliza.