Tratado de libre comercio

El acuerdo Mercosur - UE en tres claves fundamentales

Por Sección Economía

Tras más de dos décadas de diálogo con avances y retroceso, en el día de hoy finalmente se lograron cerrar las negociaciones entre el MERCOSUR y la Unión Europea (UE) para alcanzar un acuerdo comercial que elimine la mayor parte de los aranceles en el comercio entre ambos bloques. Si bien, aún deben pulirse algunas cuestiones técnicas que se irán definiendo antes de fin de año, este cierre, sin dudas es un premio al fuerte dinamismo que retomaron las negociaciones desde 2016 y que fueron profundizadas desde mediados de 2018.

Si bien aún resta conocer la letra chica del acuerdo para extraer conclusiones definitivas, es inevitable tratar de empezar a dar respuestas a las preguntas que hoy se está haciendo el mercado:

1. ¿Cuáles son los principales ganadores y perdedores a nivel sectorial en Argentina? 

Los sectores que más chances tienen de aprovechar el acuerdo son aquellos en los que Argentina se muestra competitivo actualmente. Así, en el corto plazo, las mayores oportunidades se le presentan al sector agroindustrial y pesca. Argentina tiene posibilidades de incrementar las ventas de productos agrícolas, productos de molienda y carne bovina. También se abre una importante oportunidad para diversas economías regionales, entre ellos frutas, miel, pesca y algunas variedades de vinos. Entre los más desafiados se encuentran mayormente productos industriales. En particular, los relacionados a la metalmecánica, como ser la industria automotriz, los autopartistas, las empresas productoras de bienes de capital y productos metálicos. Aunque en menor medida, también podrían enfrentar mayores presiones competitivas a mediano plazo, algunos productos químicos, tales como los medicamentos. 

El sector servicios y el del biodiesel merecen una mención especial. En el primer caso, donde Argentina se destaca como exportador en muchos segmentos, entre ellos software y servicios profesionales, el acuerdo no implica una baja del arancel, pero el sector podría verse favorecido por una mayor interacción entre ambas economías, tanto en materia de comercio como de inversiones. En cuanto al biodiesel, el tratado no implica el levantamiento de la cuota establecida (dado que el mismo se dio en el marco de una investigación antidumping) pero es dable pensar que con el correr del tiempo se logre un mejor acceso. 

2. ¿El acuerdo es más beneficioso para grandes empresas o para pymes? 

En general un acuerdo de estas características tiene más chances de ser aprovechado por grandes empresas que por pymes. Para estas últimas, la integración con la UE puede significar un reto, dado que cuentan con menores recursos para insertarse en los mercados globales (la exportación implica enfrentar costos fijos y desafíos que van más allá de superar una barrera arancelaria) y hacer frente a la competencia. Sin embargo, la buena noticia es que el acuerdo contempla mecanismos e instrumentos específicas para pymes, entre los cuales pueden mencionarse el financiamiento, la cooperación técnica, la transferencia de know-how, la creación de joint-ventures y el apoyo para lograr su inserción en las cadenas de valor como proveedores. 

A su vez, sí puede haber un beneficio importante para pymes que no exporten de manera directa pero que vendan bienes y servicios a los exportadores. Es el caso de muchas empresas de agroalimentos (especialmente en economías regionales), en las pequeñas empresas exportan sus productos a través de intermediarios. 

3. ¿Qué cambios y desafíos implicará esto para las empresas locales? ¿Qué deberán hacer para adaptarse a los cambios? 

Para aprovechar la oportunidad, será de suma importancia trabajar en el tema de normas de calidad, reglamentos técnicos, medidas sanitarias y fitosanitarias, una materia pendiente en el MERCOSUR que no logró avanzar en la convergencia reglamentaria. El hecho de que la disminución de aranceles sea gradual y plantee un período de transición, ofrece una importante ventana de tiempo que será clave para que las empresas argentinas puedan prepararse y adaptarse a una mayor competencia externa. En definitiva, nos "levanta la vara" y nos tracciona a dar el salto en materia de estándares internacionales.

Otra tendencia que seguramente refuerce este acuerdo es la de la especialización, no solo entre sectores sino también a nivel intra-sectorial. Por ejemplo, el sector automotriz probablemente consolide su especialización productiva. Lo mismo puede ocurrir en el sector químico e incluso en algunos segmentos de la industria de alimentos y bebidas como es el caso de los lácteos.

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