Pocha Toriano y Alberto Hertlein son los protagonistas de un sueño impensado para los 25 años cumplidos de un micro emprendimiento que se bautizó bajo el nombre: "El Retortuño". Espacio de referencia indiscutible dentro de la cultura cuyana, en el que el olor de un rico plato regional sazona el ambiente, tanto como las guitarreadas y canciones de los artistas que pasan por allí como un ritual obligado.
Alberto y Pocha, los dueños del lugar. Foto: Facebook.
"Uno nunca se imagina cuando empieza algo que puede llegar a cumplir tantos años. Han sido bravos los primeros años, pero le hemos puesto siempre mucha garra y nos sentimos muy orgullosos en los 25 años porque le hemos puesto mucho y nunca hemos dejado lo que nos hizo abrir, que es la difusión de los usos y costumbres en la música y la gastronomía", cuenta la ceramista al frente del mítico local ubicado en Dorrego 173 de Guaymallén.
Fue un 11 de julio de 1991 que el espacio abrió sus puertas. Sus dueños lo pensaron como una oportunidad para vender y exponer artesanías (ellos se dedican a la elaboración de cerámica rústica), además de unir un anhelo aún más lejano: el de tener un restorán propio. Lo musical decantó por obviedad: "A los 15 días empezamos con la comida y con la música. La música siempre ha formado parte de nuestras vidas", afirma Pocha, quien junto a Alberto tienen camino recorrido en agrupaciones corales.
León Gieco y Víctor Heredia. Foto: gentileza Secretaría de Cultura de Mendoza.
Por sus pisos y entre sus muros han pasado un sinfín de figuras de la cultura. Las más renombradas: el Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, Víctor Heredia, León Giego y Mercedes Sosa; por sólo nombrar algunos. Pocha aclara que La Negra Sosa sólo fue a comer, pero recuerda la experiencia como extraordinaria'. Y si bien este tipo de visitas la llenan de orgullo no duda en afirmar que "yo te puedo hablar de los artistas importantes, pero a mí me resultan más importantes los artistas de acá".
Es que El Retortuño se ha convertido en punto de encuentro y de partida para muchos músicos folclóricos mendocinos que luego han sabido desplegar sus carreras hacia otros rumbos. También artistas plásticos y actores se han apropiado de la mística de sus instalaciones.
El escenario por el que han pasado y seguirán pasando los artistas folclóricos. Foto: Facebook.
-¿Cómo se fue tejiendo esta red de artistas?
-Nosotros teníamos muchísimos conocidos. Alberto hace 35 años que canta en el Coro de Cámara y yo también formé parte de un coro muchos años. Siempre de alguna manera hace que estés ligado a la gente que hace música, se da por una cuestión de asociación. De Asociaciones ilícitas, a veces.
La persona que dirigía el coro donde yo estaba, mi mejor amiga Graciela Prados, La Negra tenía un trío en ese momento que se llamaba el Trío Sur con Aníbal Cuadros, guitarrista, y Carlos Puebla en la percusión. Ellos fueron los que tocaron el día de la inauguración. Empezamos primero con los amigos, con los conocidos, Daniel Gatica, la Ini Ceverino que en esa época obviamente creo que ni siquiera conocía a Ricardo, su marido. Las Garcetti que cantaban las tres hermanas juntas. Y después salían te voy a presentar a otros y se fue armando el circuito. Y estos últimos años se ha ido armando -no sé cuántos años tiene la Escuela Popular de Música de la UNcuyo- pero son varios ya. Hay unos chicos maravillosos. Hay una camada de la época de Anabel Molina, la Melisa Budini. Bueno, son una maravilla.
-¿Qué sienten ustedes al poder ver crecer a muchos de ellos en sus carreras?
-Es como con los hijos, que uno los ve de chiquitos y ves lo que han hecho y te sentís muy orgulloso. Este año y el anterior nos hemos sentido muy felices, ha sido un año muy especial para Paula Neder y Juan Sebastián Garay y para nosotros son 'los nenes'. Uno los trata como hijos, pero también son nuestros amigos. Y cada cosa que han hecho, que ha sido un año maravilloso, nosotros lo hemos sentido estupendo. Y bueno, vos te sentís choco porque han empezado a cantar acá.
COMO LA COCINA DE LOS VIEJOS
Paula Neder y Seba Garay en el escenario del lugar. Foto: gentileza Secretaría de Cultura de Mendoza.
Paula Neder y Sebastián Garay son dos de los cantautores que han echado raíces fuertes de afecto con el lugar y sus dueños. Ambos con una carrera que no para de florecer (Neder ganó la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires 2015 y grabó el disco Illa, y Garay viene recorriendo varios puntos del país con el álbum Folclor o no floclor), siempre tienen tiempo para volver a cantar al lugar que los cobijó desde sus inicios.
"Para mí el Retortuño es como la cocina de mis viejos, los aromas, los gustos, la risa y el canto, mientras esperamos los tiempos de cocción. Hay amor en cada detalle y si estas distraído te perdiste la magia del momento. Para Pocha, Alberto y sus hijos mi admiración y gratitud. Por ser creadores y cuidadores de este lugar hermoso donde se ensaya la canción y la esperanza", cuenta Garay, quien transmitió a este medio la carga afectiva que tiene para él el lugar.
UN FESTEJO A PURO FOLCLORE y EMOCIONES COMPARTIDAS
Con anécdotas en las que el recuerdo trae postales de un comienzo en el había que pedir prestadas las sillas a los vecinos y devolverlas a la madrugada, Pocha cuenta que viven el presente y piensan el futuro día a día. "Hay cosas que ya no las haría, porque no nos da el cuero, jajaja, pero seguimos con muchas cosas tal cual. Seguimos cocinando nosotros", asegura.
Un sitio con historia, eso es El Retortuño para Mendoza. En la página de Facebook la gente ha comenzado a colaborar con fotos de otras épocas y la celebración por las dos décadas y media de vida va tomando un color especial.
Este sábado 20 de agosto se subirán al escenario: Hugo Budini, Alejandra Marengo, Folclore al Palo, Anabel Molina y Juanjo Martínez, Nolocepa, Miguel García Urbani y Vittorio Badaloni.En tanto que, el sábado 27, se presentarán María Eugenia Fernández, Pablo Gil, Sebastián Garay, Paula Neder, Pablo Budini, Víctor Hugo Cortez, Ini Ceverino, Roger Cayre y Charly Pereyra.
UN MENÚ PARA LA OCASIÓN
Pocha cuenta que para festejar el aniversario del espacio han previsto un menú especial, digno de la fecha que se conmemora.
"Hay menú especial pero no tiene nada que ver con lo cuyano. Tenemos una entrada fría que es como un salpicón de cosas distintas y el plato fuerte es una bondiola de cerdo agridulce con una salsa, para ponerle algo más nuestro, salsa de uvas. Y tiene el acompañamiento humita y unas papas, y bueno, vamos andando. Y el postre si es muy mendocino, un tabletón", adelanta.
El escenario con sus sillas rústicas, las vasijas en el piso y los instrumentos que cuelgan en la pared esperan cobijar a los próximos artistas. Las mesas se disponen a recibir a los comensales. Todo aguarda a que la chispa del ritual vuelva a encenderse. No es para menos, hay 25 razones para celebrar y, todavía, mucha cultura cuyana por andar. Motivos sobran para brindar ¡Salud!