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Inflación

Inflación por encima de los tres puntos: golpe al relato del Gobierno y dudas sobre la desinflación

La inflación de marzo fue 3,4% y complica al Gobierno. Persisten presiones en precios, dudas sobre la desinflación y un impacto creciente en la vida cotidiana.

Por Marcelo López Álvarez

Con la confirmación de la inflación de marzo del 3,4 % por parte del INDEC, el Gobierno de Javier Milei vuelve a sufrir un golpe a su relato y promesas que la inflación antes de fin de año comenzaría con cero.

El ministro de Economía, Luis Caputo, había adelantado ayer en forma preventiva que la inflación de marzo se ubicaría por encima del 3%, lo que representaría el registro mensual más alto del año en curso. Y efectivamente eso ocurrió, poniendo en evidencia las tensiones que persisten en el frente de precios, pese a los avances acumulados durante 2025 y que vuelven a mostrar que, pese al discurso del Gobierno, la inflación no es un fenómeno simplemente monetario, sino que está atado a una serie interminable de valores y acontecimientos, por más que el gobierno y los economistas libertarios y ortodoxos se nieguen a aceptarlo.

Advertencias oficiales y factores de presión

La advertencia se produjo durante la presentación del libro del economista y asesor de empresas militante Salvador Di Stéfano en la Bolsa de Comercio de Rosario. Ante una consulta sobre el dato inminente, Caputo respondió con precisión: "Seguramente arriba del 3%".

A continuación, identificó los factores que, a su juicio, explican el alza: los costos vinculados al petróleo (con impacto directo sobre los pasajes aéreos de cabotaje y el transporte terrestre) y la estacionalidad propia del inicio del ciclo lectivo, que eleva sistemáticamente el rubro educación en el tercer mes del año.

Pero adelantó que “a partir de abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento, se vienen los mejores meses”, afirmó. “Se vienen los mejores 18 meses de la Argentina en las últimas dos décadas”, agregó en franca contradicción con los números oficiales y la percepción pública.

Inflación: Un cóctel de presiones

Los rubros que más incidieron en la suba de marzo configuran un cuadro heterogéneo, aunque, según el Gobierno, transitorio.

La educación registró un incremento del 12,1 % con el inicio del ciclo lectivo 2026. El transporte acusó el impacto de ajustes en tarifas de servicios urbanos con el 4,1 %. Y el combustible absorbió el efecto del conflicto en Medio Oriente, cuya influencia sobre los precios internacionales del petróleo se tradujo en aumentos de entre el 20 % y el 25 % en distintos eslabones de la cadena energética local.

Caputo admitió que la guerra en la región constituye un shock de corto plazo y señaló que tanto YPF como el Gobierno adoptaron medidas para atenuar el traslado a los precios en surtidores.

En tanto, los alimentos igualaron al nivel general, también con 3,4 %.

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Educación lidero las subas de la inflación en marzo

Un freno que no termina de consolidarse

El dato de marzo interrumpe (o al menos complica) la narrativa de desaceleración sostenida que el equipo económico viene construyendo desde fines de 2024. En febrero, el IPC nacional había marcado 2,9 %, y la acumulación de nueve meses sin desaceleración visible constituye una señal que no pasa inadvertida ni para los analistas ni para la opinión pública.

El primer bimestre del año cerró con una inflación acumulada del 5,9 %, y la cifra de marzo elevaría ese acumulado trimestral a aproximadamente el 9,4 %. Si bien estas cifras son sustancialmente inferiores a las de años previos, la comparación con 2025 (cuando la inflación fue notoriamente más baja) resulta desfavorable para un gobierno cuyo principal activo político ha sido, precisamente, la reducción del costo de vida.

Las proyecciones del mercado

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que consolida las estimaciones de consultoras y centros de investigación, anticipaba para marzo una inflación en torno al 3 %, con una inflación núcleo del 2,9 %. El dato final está dentro del rango previsto, aunque en su extremo más elevado.

Las proyecciones para los meses siguientes dibujan una curva descendente: 2,6 % en abril, 2,3 % en mayo, y una convergencia hacia el 2,0 % entre junio y julio. Para agosto y septiembre, el REM estima un IPC del 1,8 % mensual. En términos anuales, el mercado proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 29,1 %.

Caputo se mostró optimista respecto a ese horizonte. "Desde abril se viene un proceso de desinflación y crecimiento", afirmó, y anticipó que "se vienen los mejores meses" en materia económica, descartando la existencia de una disyuntiva entre ambos objetivos.

La inflación vuelve a pesar en la vida cotidiana

Mientras el debate técnico gira en torno a décimas y proyecciones, el impacto social del fenómeno se expresa con nitidez en las encuestas. Un estudio de la consultora ARESCO revela que la inflación volvió a escalar en el orden de preocupaciones de los argentinos: hoy el 21 % de los consultados la identifica como el problema que más afecta su vida cotidiana, superada únicamente por las dificultades laborales y la situación económica general, que concentran el 39 % de las respuestas.

El dato contrasta con relevamientos anteriores, en los que el alza de precios había descendido hasta el quinto o séptimo lugar entre las inquietudes diarias. La reversión de esa tendencia sugiere que la percepción ciudadana no acompaña necesariamente la narrativa oficial de mejora sostenida.

La encuesta arroja, además, un indicador de vulnerabilidad financiera que merece atención: el 74 % de los consultados afirma que hoy le resulta más difícil llegar a fin de mes que en años anteriores. Y dos de cada tres argentinos reconocen recurrir a tarjetas bancarias o fintech para financiar la compra de alimentos, bebidas y productos de higiene básicos.

Un escenario desafiante para el Gobierno

Con el IPC de marzo confirmado, el Gobierno enfrenta el doble desafío de administrar un dato adverso en lo inmediato y sostener un programa que tiene en la desinflación su principal promesa.

Caputo viajará en los próximos días a Washington para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde el desempeño del programa económico argentino y su necesidad de dólares estará, una vez más, bajo la lupa.

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