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Los capitales se van

El Central confirma el retroceso de inversiones extranjeras directas en Argentina

Las inversiones extranjeras en Argentina cae a mínimos: salen multinacionales, retrocede la industria y solo minería y el carry trade muestran dinamismo.

Por Marcelo López Álvarez

La promesa de un boom de inversiones de capitales extranjeros, uno de los pilares del programa económico del presidente Javier Milei, no se materializa en los datos oficiales del propio gobierno. Apenas el sector minero y los servicios financieros aportan un poco de movilidad a la entrada de capitales.

Ayer, mientras Javier Milei era aplaudido por 395 empresarios y empresarias asistentes al Encuentro del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP) (el número más alto después de los 455 que se reunieron en el gobierno de Mauricio Macri), el Banco Central dio a conocer el informe de Inversión Extranjera Directa (IED) que muestra que durante el primer trimestre de 2025 ingresaron al país apenas 611 millones de dólares netos, una cifra que, si bien supera los 90 millones del último trimestre de 2024, está muy por debajo de los 6.258 millones registrados en igual período del año pasado.

El resultado confirma una tendencia de fragilidad en la capacidad de la Argentina para captar capital externo productivo, en un contexto de reformas promercado que aún no logran disipar las dudas de las grandes compañías internacionales. Y advierte que, para atraer inversiones de diverso calibre, no alcanza con las facilidades del RIGI o las promesas de casi libre albedrío económico.

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El presidente ayer ante empresarios destacó su política de apertura, pero las inversiones no llegan.

Inversiones: Los capitales no vienen, se van

De acuerdo con el BCRA, los ingresos netos de IED se explicaron principalmente por la reinversión de utilidades por 1.465 millones de dólares y por aportes de capital por 510 millones. Sin embargo, estas cifras fueron opacadas por egresos significativos: fusiones y adquisiciones negativas por 1.182 millones de dólares y cancelaciones de deuda comercial por otros 182 millones.

El caso más resonante fue la decisión de Telefónica de vender sus operaciones locales a Telecom por 1.245 millones de dólares, una transacción que todavía aguarda el visto bueno de los organismos de control. Este movimiento marcó el mayor monto trimestral de egresos por fusiones y adquisiciones en los últimos seis años y reflejó el repliegue de multinacionales en sectores estratégicos como telecomunicaciones.

Sectores ganadores y perdedores

El análisis sectorial permite observar una dinámica desigual. La “Explotación de minas y canteras” fue el principal receptor de capitales, con 758 millones de dólares, impulsada por la atención internacional sobre la minería de litio y la explotación no convencional de hidrocarburos en Vaca Muerta. También se destacaron los ingresos hacia las sociedades captadoras de depósitos, con 610 millones, que no son otros que los capitales ultra volátiles que llegan para subirse a la bicicleta del carry trade.

En contraste, el sector de “Información y comunicaciones” fue el que más explicó las salidas, con 881 millones negativos, mientras que la industria manufacturera mostró un flujo igualmente adverso, de -340 millones de dólares. Este último dato refleja la cancelación de deuda comercial, especialmente en el rubro automotriz, y un saldo negativo de reinversión de utilidades.

La desinversión industrial preocupa a los analistas, dado que es un sector con alto impacto en el empleo y en las cadenas de valor locales. La contracción de los aportes de capital en manufacturas (solo 69 millones) contrasta con la magnitud de las necesidades de modernización y competitividad que enfrenta la producción argentina.

Países de origen y destino

Por países, el principal origen de los flujos de inversión en el trimestre fue Suiza, con 916 millones de dólares, seguida por Canadá con 337 millones y Estados Unidos con 303 millones. Uruguay y Países Bajos también figuraron entre los aportantes, con 248 y 232 millones, respectivamente.

En el lado negativo, Brasil y España concentraron las mayores salidas, con -898 millones y -642 millones de dólares, respectivamente. Estas cifras reflejan el repliegue de grupos con fuerte presencia histórica en el país, lo que erosiona la imagen de estabilidad que el Gobierno busca transmitir hacia el exterior.

El peso de las expectativas

El oficialismo apuesta a que la reciente aprobación del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) funcione como catalizador de nuevos proyectos. Según el Ejecutivo, ya se autorizaron iniciativas por más de 12.595 millones de dólares, incluyendo proyectos mineros de firmas como Río Tinto y Galan.

Sin embargo, la mayoría de estas aprobaciones aún no se concretó después del primer trimestre y, además, de todas las aprobadas solo dos están por fuera de la órbita del Estado vía YPF, por lo que será casi imposible que alguna vez se vean reflejados en ese balance los 12 mil millones.

La pregunta central es si las reformas proclamadas por Javier Milei, que captan los tibios aplausos (como en la jornada de ayer), serán suficientes para generar un cambio de tendencia en la IED. Hasta el momento, los números muestran que el país sigue siendo percibido con cautela por los inversores internacionales, quienes observan con atención no solo la estabilidad macroeconómica, sino también las condiciones institucionales y regulatorias.

Una salida de multinacionales persistente

Un estudio de PwC Argentina aportó un matiz adicional: aunque la salida de multinacionales continúa, se estaría moderando. Mientras que en 2024 se retiraron 12 grandes compañías del país, en la primera mitad de 2025 se verificaron solo cuatro salidas.

Si bien la tendencia apunta a una desaceleración, el dato no deja de ser preocupante, porque evidencia que la Argentina no ha recuperado atractivo frente a otros mercados emergentes de la región.

Una foto de debilidad

El stock de inversión extranjera directa en el país alcanzó 187.029 millones de dólares al 31 de marzo de 2025, con una fuerte concentración en la industria manufacturera (67.236 millones) y en la explotación de minas y canteras (49.762 millones). Estos sectores explican en conjunto el 63% del total, lo que expone también la falta de diversificación en el origen de los capitales.

La radiografía del primer trimestre exhibe, en suma, una inversión extranjera aún reticente. Si bien existen señales de interés en rubros estratégicos, la salida de empresas y los números negativos en sectores clave como manufactura y comunicaciones pesan más que las promesas de futuro.

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