9 de julio de 2026
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Inteligencia Artificial

La batalla por gobernar la inteligencia artificial ya empezó

En menos de un mes, los controles de EE.UU., la respuesta tecnológica de China y el primer Diálogo Global de la ONU reabrieron el debate sobre quién controla la IA de frontera y bajo qué reglas.

Algunos acontecimientos posteriores (y un poco más de calma) me ayudaron a ordenar lo que estaba pasando. En cuestión de semanas, pasamos de un debate paradójico entre “prudencia y aceleración” a una disputa mucho más concreta: una lucha geopolítica por la gobernanza y la gobernabilidad de la IA.

La diferencia no es menor. Una cosa es discutir cuáles deberían ser las reglas; otra, muy distinta, es tener el poder real para imponerlas, hacerlas cumplir y decidir quién puede acceder a los sistemas más avanzados.

Una cosa es discutir cuáles deberían ser las reglas; otra, muy distinta, es tener el poder real para imponerlas.

Una cosa es discutir cuáles deberían ser las reglas; otra, muy distinta, es tener el poder real para imponerlas.

Cuatro hitos para entender el cambio

  • 13 de junio de 2026: Un día después de los controles de exportación sobre Fable 5 y Mythos 5, la china Zhipu AI (Z.ai) libera GLM-5.2 en formato abierto bajo licencia MIT, sin restricciones de uso ni bloqueos regionales. Este modelo promete una potencia similar a los modelos estadounidenses restringidos. La frase que circuló fue contundente: “no se puede frenar el código abierto a fuerza de controles de exportación”. Es, de hecho, la respuesta directa de China a los filtros puestos para entidades extranjeras.
  • 26 de junio de 2026: El Departamento de Comercio de EEUU aprueba una restauración parcial de Mythos 5 para un número limitado de organizaciones estadounidenses dedicadas a infraestructura crítica y ciberseguridad, dentro del programa Glasswing. Además, ese mismo día, OpenAI limita el lanzamiento de una nueva familia de modelos GPT-5.6 a un grupo reducido de "socios de confianza" a pedido del gobierno de EEUU.
  • 30 de junio y 1 de julio de 2026: El Departamento de Comercio de EEUU levanta por completo los controles de exportación sobre Fable 5 y Mythos 5 y tras tres semanas fuera de servicio, comienza el redespliegue de sus modelos más potentes para usuarios de todo el mundo con cuentas de pago hasta el 12 de julio. Ya luego comenzará a estar disponible para consumo por tokens (pago por uso y para desarrolladores).
  • 6 y 7 de julio de 2026: Comienza en Ginebra el primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA de la ONU, del cual 193 Estados miembros discuten cooperación internacional sobre la tecnología en igualdad de condiciones. Días antes, publicó un reporte preliminar advirtiendo que la ventana para construir una gobernanza global efectiva sigue abierta, pero podría no quedar por mucho tiempo.

¿Cómo leer estos acontecimientos?

Aislados, estos eventos podrían parecer simples anécdotas. Leídos en conjunto, muestran algo mucho más profundo. Estamos viendo cómo se juega el futuro de la gobernabilidad y la gobernanza de la IA: el choque regulatorio en EEUU, la respuesta competitiva china, y el marco multilateral que empieza a moverse.

Los tres hilos refuerzan la misma tensión: la capacidad humana de poner límites y hacer un uso beneficioso de esta tecnología sin que se escurra de la manos, y el poder de los Estados y los organismos internacionales para imponer estas reglas de juego.

La clave está en quién controla el acceso a los modelos de frontera y bajo qué reglas.

Esto mientras las promesas de seguridad empiezan a retroceder. Un informe reciente del Future of Life Institute sostiene que, mientras los modelos se vuelven más potentes, varias de las principales empresas de IA están debilitando o abandonando compromisos de seguridad asumidos en años anteriores.

Anthropic, OpenAI, Google DeepMind y Meta habrían modificado compromisos que contemplaban frenar unilateralmente el desarrollo o despliegue de modelos cuando se alcanzaran determinadas líneas rojas. El informe también advierte sobre la distancia creciente entre el discurso público de seguridad y las decisiones comerciales, militares y políticas de estas empresas.

El episodio que detonó las restricciones sobre Anthropic muestra la complejidad del problema. Según las versiones actuales, investigadores de Amazon habían encontrado una forma de evadir los salvaguardas de Fable 5 y lograr que el modelo responda sobre las áreas sobre las que habría sido limitado.

Este detalle importa. No se trató simplemente de una discusión abstracta sobre riesgos futuros. Hablamos de unn hallazgo técnico puntual que hizo que, de un día para otro, el acceso global a los modelos más avanzados del mundo quede imposibiltado.

Estamos viendo cómo se juega el futuro de la gobernabilidad y la gobernanza de la IA.

Estamos viendo cómo se juega el futuro de la gobernabilidad y la gobernanza de la IA.

Así, EE.UU. se desdice de su postura aceleracionista y comienza a regular el lanzamiento de nuevos modelos (primero, Anthropic y luego OpenAI), y demuestra al mundo su potencia para decidir sobre ella. Recordemos que la restricción inicial era para todos los usuarios no nacidos en el país norteamericano; solo Antrhopic lo extendió a todos sus usuarios, debido a la incapacidad técnica de restringir acceso bajo este criterio.

De este modo, la potencia del Norte logra imponer su criterio sobre el mundo; sin consulta ni marcos regulatorios globales.

Solo la apuesta desafiante de China logra un contrapunto fuerte. La amenaza es si el líder decide limitar sus modelos más potentes para el mundo, será el gigante chino quien desde el código abierto podrá romper el pseudo monopolio para que cualquier estructura suficiente pueda sumarse a la ola de la IA en sus versiones más potentes.

El reporte preliminar de la ONU advierte que EE.UU. concentra cerca del 75% del poder de cómputo de las supercomputadoras de IA y China cerca del 15% (casi el 90% entre ambos).

El poder está concentrado. Esta concentración transforma la gobernanza de la IA en un problema geopolítico.

La ONU intenta abrir una tercera vía

Frente a esta concentración, la ONU busca ofrecer el espacio multilateral más amplio para discutir una gobernanza global con criterios abiertos e inclusivos.

El primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA de la ONU se reunió para poner sobre la mesa lineamientos clave vinculados a la supervisión humana, la sostenibilidad de la infraestructura tecnológica para 2030, la equidad global en el desarrollo digital y la protección de poblaciones más vulnerables con el “compromiso de evaluar los datos empíricos sin un sesgo indebido hacia el optimismo o el pesimismo”.

Entre los principales ejes se destacan:

  • La exigencia de que la IA respete la dignidad humana y no refuerce la discriminación, garantizando que el control y la rendición de cuentas recaigan siempre sobre los seres humanos.
  • La reducción de la brecha tecnológica y la busqueda por un acceso equitativo para los países en desarrollo, protegiendo la diversidad lingüística y cultural de la humanidad.
  • Los riesgos de un despliegue rápido y descontrolado a gran escala sobre la salud mental, el uso como herramienta destructiva, las dificultades para el control de esta tecnología y las repercusiones en los sistemas sociales, politicos, económicos y ambientales.
  • El cuidado por la sostenibilidad y transparencia en términos de huella completa (carbono, agua y suelo) y el uso de energía renovable para el año 2030.
  • La participación inclusiva de todos los países en el debate global, en igualdad de condiciones, independiente de su capacidad económica (antecedente el Diálogo Regional AI4LAC).
¿Quién gobierna, entonces, la Inteligencia Artificial?

¿Quién gobierna, entonces, la Inteligencia Artificial?

Entonces, ¿quién gobierna realmente la inteligencia artificial? Todavía no existe una respuesta clara.

Las empresas construyen los modelos. Los Estados con mayor capacidad tecnológica intentan controlarlos. China utiliza la apertura como estrategia competitiva. Los organismos internacionales buscan crear reglas comunes. Mientras tanto, millones de personas, organizaciones y países dependen cada vez más de sistemas sobre los que tienen muy poco poder de decisión.

Gobernar la IA no significa frenar toda innovación ni permitir que avance sin límites. Significa construir criterios legítimos para decidir qué se desarrolla, cómo se evalúa, quién puede acceder y quién responde cuando algo sale mal.

Mientras la pregunta quede sin responder, la disputa estará abierta. Como siempre, el futuro no se escribe en una sola dirección.

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