“It ends with us” o “Romper el círculo”. La nueva película protagonizada por Blake Lively basada en la novela de Coleen Hoover, cuenta la historia que para muchos de nosotros puede ser familiar. La repetición de patrones aprendidos en el pasado de violencia doméstica y abuso emocional que más adelante replicaremos. Esta es la temática que nos invita a pensar ¿Por qué y hasta cuándo repetimos?
- Sitio Andino >
- Sociedad >
Romper el círculo: ¿Hasta cuándo repetimos?
Y sí. Sí creo que podemos cambiar de forma individual y colectiva. Antes tendremos que mirar lo que se repite, mirar el dolor y decidir romper el círculo.
Hace un tiempo llegó a mí una historia real. Sofi tenía una hija de 3 años. Ella estaba muy angustiada porque no podía dejar de gritarle frente a alguna travesura o berrinche de la pequeña. Sofi me contó que esta conducta era ya un hábito y lo que más le dolía era que al gritarle, se veía a ella misma cuando era niña.
Sofi había crecido en un entorno complicado con mucho más que gritos. Esa tarde conversando pude compartirle mi historia también. Ambas nos preguntamos ¿Por qué repetimos lo que en el pasado nos hizo tanto daño? ¿No es el dolor un indicador de que ciertas cosas no deberíamos reproducirlas?
También te puede interesar leer: ¿Cuándo cambiamos? El dolor como motor de cambio
Sospecho la respuesta. Sin embargo, siento que hay más. Hay más porque sin duda repetimos. Es como si lo que vimos y vivimos nos marcará, para luego guiar nuestras conductas. Suena poco motivador esto, pero al mismo tiempo pienso que si no pudiéramos cambiar lo que hacemos repetidamente, no podríamos evolucionar. Y si, si creo que podemos cambiar de forma individual y colectiva. Antes tendremos que mirar lo que se repite, mirar el dolor y decidir romper el círculo.
En notas anteriores hablamos sobre: ¿Qué no ayuda a cambiar?, y quiero reiterar algo que me parece muy esclarecedor: “Cuando el dolor de permanecer iguales es mayor al dolor por cambiar, entonces cambiamos”. Así lo explica Ronald Sistek en una charla Ted sobre cambio y regeneración.
Si repetir una y otra vez nos está doliendo más que cambiar y dejar de repetir, entonces ¿habremos de cambiar, no? Pero yo me pregunto ¿por qué repetimos en primera instancia? Estos cuestionamientos y muchos otros los llevé a mi espacio de terapia y si bien aún estoy buscando respuestas, hay algo que al final pude entender.
Dentro de esta búsqueda tengo varias sospechas. Y es que en el entorno en donde crecemos, nuestra primera infancia es la primera forma de socializar. No vemos “cómo es” en otros hogares, en otras familias. De ahí que sospecho que aceptamos esa “forma de ser” que tiene nuestro entorno, la naturalizamos y la aprendemos.
Luego, cuando vamos creciendo y salimos de casa a seguir socializando, vamos llevando eso que aprendimos como “forma de vincularnos”. Y más tarde, si formamos pareja o tenemos hijos, volvemos a replicar aquello que una vez aceptamos, naturalizamos y aprendimos.
Ante esa primera pregunta que nos hacíamos ¿Por qué repetimos lo que alguna vez nos hizo daño? Intuyo que el dolor, si bien impacta fuerte, no deshecha los modelos aprendidos a la hora “de ser”.
Es decir, que algo nos haya dañado en el pasado, no significa que no vayamos a repetirlo por más doloroso que sea. Ese dolor, según pude entender junto a mi terapeuta, no determina tanto como si lo hace aquello que vimos como “normal”.
Y es que claro, a medida que fui creciendo vi cómo era en otras casas y familias. Luego armé mi propia familia en mi propia casa. Y ahí pude ver como los patrones de quien era mi pareja se cruzaban con los míos.
¿Podemos romper el círculo?
Esta es la parte de la historia en dónde tuvimos que hacernos conscientes y elegir. ¿Aquello que aceptamos y normalizamos en el pasado es lo que queremos? ¿Deseo transmitir esto a mi hija? ¿Podremos romper el círculo? ¿Cómo?
Cómo les contaba, sigo buscando respuestas. Pero sospecho y siento casi una verdad personal. Cuando aprendemos ya no repetimos. Pero, ¿qué es lo que aprendemos en esta nueva oportunidad de cambio? ¿Será que entendemos cuánto nos dolió al verlo en nuestros hijos? ¿Será que al repetir en realidad recordamos lo que habíamos olvidado?
Quizás se trata simplemente de aprender y entender que las cosas pueden ser distintas. La famosa idea de de-construir y volver a armarnos. Volver a amar y amarnos.
¿Cómo? Con darnos cuenta ya es un gran paso. El segundo diría que es hacer algo distinto de lo que siempre hacemos. En vez de gritarle a tu hijo, respira y contá hasta cinco. En vez de tolerar excesos por parte de otra persona, animarte a decir no. O lo que te salga, pero que sea distinto a tu reacción de siempre. Aquella que viviste, aceptaste y normalizaste.
La fuerza de voluntad será el mejor aliado. Tu mente, quizás un poco vaga, va a querer ahorrarte energía evitando que hagas cosas distintas. Sin embargo, hay algo que pulsa, fuerte y es ese entendimiento de que seguir así es más doloroso que cambiar.
Cambiar y dejar de repetir es difícil, seguir repitiendo lo es también. ¿Con qué dificultad elegís lidiar? Poder desarmar las reacciones automáticas que aprendimos, y diseñar respuestas nuevas puede ser el camino. Pasar de la reacción a la respuesta. Pasar de la repetición al cambio. El puente será el aprendizaje. El resultado, sensación de bienestar, gratitud y evolución.