Fernando Báez Sosa parecía ser el caso bisagra, que marcaría un antes y un después en las brutales agresiones en la vía pública. Sin embargo, hubo muchos otros "Fernandos". Este fin de semana, un caso similar sacudió al departamento de General Alvear. Qué sucede más allá de los videos que vemos.
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Golpes, agresión y peleas brutales: qué hay detrás de los videos virales
Los videos de salvajes peleas en distintos puntos de la provincia de Mendoza preocupan por la frecuencia con la que se producen. Qué dicen los expertos.
Franco (22) llegaba de un conocido boliche de Bowen, en General Alvear, cuando fue abordado por otro sujeto de 25 años, quien comenzó a golpearlo hasta dejarlo en el suelo. Producto del ataque, el joven tuvo que ser internado en el hospital Enfermeros Argentinos luego de sufrir un fuerte dolor de cabeza con pérdida de conocimiento y convulsiones.
Según la reconstrucción de los hechos que brindó el joven, el agresor ya actuaba de forma problemática en el boliche. “Él le toca la cola a mi novia. Anteriormente, ya había molestado a su amiga, también”, explica el alvearense.
“Este chico se veía muy mal adentro, si bien andaba con dos amigos más, por momentos se veía solo, perdido”, comenta. De acuerdo con Franco, el joven empujaba a otras personas por diversión y “provocaba”.
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Videos: qué motiva la violencia en las calles
Más allá de la situación particular pero repitente en distintos puntos de la provincia de Mendoza, para el psicólogo Walter Motilla resulta necesario diferenciar, en primera instancia, dos conceptos: agresividad y violencia. "Agresión viene del latín 'agredire', que significa ir al frente. La agresividad, por ejemplo, es una actitud natural que tienen las personas para poder enfrentar los desafíos de la vida. La violencia es cuando ya se busca una forma de infringir un daño en el otro".
En ese contexto, remarca que los episodios de violencia en las calles pueden producirse por:
- La influencia de un tercero: cuando dos varones pelean por la novia de uno y ese intento de "ganársela" genera una pelea.
- Las diferencias percibidas: cuando un determinado grupo desprecia a otra persona a la que la considera de una condición socioeconómica, cultural, color de piel, orientación sexual diferente e inferior. Ej: caso Báez Sosa.
- Las situaciones que comienzan como bromas, pero terminan mal frente a una escalada de molestia u ofensa.
- El sentimiento de sentirse capaces o demostrar públicamente su fiereza: esto se ve con algunos varones con características de macho alfa.
En todos estos casos, puntualiza Motilla que es clave cómo incide el grupo que los rodea. "Arengar provoca que la pelea escale y muchas veces incita al que está golpeando sin ningún tipo de piedad que sobre el que está en el suelo".
Operativos policiales y exceso de alcohol
Especialistas en el área de Seguridad, remarcaron a Sitio Andino que "el abordaje de la violencia a la salida de boliches requiere un enfoque integral que combine estrategias preventivas y reactivas".
Las fuerzas de seguridad implementan operativos específicos, incrementando la presencia policial en zonas clave, reforzadas por la vigilancia mediante cámaras y patrullajes específicos. Sin embargo, la presencia policial no es suficiente si no se atacan los problemas subyacentes, como el consumo excesivo de alcohol y la predisposición a la violencia", explicó Eduardo Muñoz, policía retirado y ex jefe de Capital.
En concreto, remarca que el consumo desmedido de alcohol, aumenta la agresividad y disminuye la capacidad de juicio, por lo que genera predisposición en algunos individuos a descargar su violencia. "La predisposición a la violencia, impulsada por una cultura que a menudo la normaliza, es igualmente crítica", agregó Muñoz.
De la misma manera, el psicólogo Walter Motilla asegura que estamos viviendo "el ocaso de la empatía". Así, la sociedad -progresivamente y con mayor notoriedad en la juventud- se va mostrando menos empática. "La carencia de empatía es psicopatía desde el punto de vista psicológico".
"Cuando dejo de tener sensibilidad por el dolor del otro, o por la inferioridad de condiciones del otro, es donde entramos en ese terreno de la violencia", remarcó Motilla.
"Pensemos en los animales mamíferos. Cuando uno de los dos muestra vulnerabilidad - como un perro que muestra la panza y deja visible su fragilidad, su sumisión- la lucha termina porque el dominante interrumpe el ataque. Esto los seres humanos lo hemos salteado, como si vivieramos en un estado de enajenación por exaltación", agregó.
En términos generales, el psicólogo sostiene que esta situación es polifacética y multifactorial, por lo que se necesita el trabajo de varios actores.
"La familia con su función educativa primaria para inculcar valores como respeto, tolerancia, diálogo, transparencia y consideración del otro como un legítimo otro. La escuela, lamentablemente se ha tenido que ocupar de otras cosas, entonces ha ido quedando un poco a un lado la formación en valores que también hace. Si los padres puede incidir de alguna manera en ayudar a que los hijos elijan bien a su entorno y a su grupo de pertenencia, es fundamental para paliar las cosas negativas", dijo el profesional.
Y continuó: "Los medios de comunicación brindando divulgación con evidencia científica para acceder a información y las autoridades provinciales y nacional para que ayuden a fomentar la concientización sobre el consumo del alcohol. No se si se pueda erradicar ya, pero creo que la herramienta de todo esto es la conciencia".
Recomendaciones para evitar situaciones de violencia
Para prevenir la violencia en las calles a la salida de los boliches, Eduardo Muñoz, policía retirado y ex jefe de Capital recomienda:
- Adoptar un enfoque integral más allá del incremento de presencia policial: aunque la vigilancia policial es crucial, no será efectiva si no se abordan los problemas subyacentes, como el consumo excesivo de alcohol y la predisposición a la violencia entre otros.
- Desarrollar campañas de concienciación y educación: fomentar el consumo responsable de alcohol y sensibilizar sobre las graves consecuencias de la violencia.
- Regular y controlar el consumo de alcohol: establecer horarios más restrictivos para la venta de alcohol y capacitar al personal de locales nocturnos para identificar y evitar vender alcohol a personas en estado de ebriedad, como se ha implementado en otras ciudades.
- Implementar medidas de dispersión controlada: facilitar una salida ordenada y escalonada de los boliches, en coordinación con servicios de transporte, inspirándose en modelos como el de Ámsterdam, que reduce las posibilidades de conflicto.
- Fomentar la colaboración entre el sector público y privado: alianzas para mejorar la seguridad y la gestión de multitudes.
- Capacitar en mediación de conflictos: formar al personal de seguridad en técnicas de mediación para intervenir y “desescalar” conflictos antes de que se tornen violentos.
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