Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha clave para promover sus derechos y el bienestar en todos los ámbitos de la sociedad. En este contexto, la historia de Benjamín Montaña brilla como un ejemplo tangible de que la discapacidad no es una barrera para el crecimiento personal y profesional.
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Discapacidad: tiene síndrome de Down, trabaja en un mayorista de Mendoza y es ejemplo de autonomía
La discapacidad no fue una barrera en la vida de Benjamín Montaña, el joven de 23 años que sueña con un futuro mejor. Su historia, contada en primera persona.
Discapacidad, sin límites: una historia de autonomía y metas claras
Desde hace tres años, Benjamín se desempeña con total responsabilidad en el mayorista Oscar David. La discapacidad nunca ha sido un impedimento, su motor es claro: “Lo hago pensando en mi futuro. Eso es lo que más me motiva”, aseguró a Sitio Andino. Esta premisa lo impulsa a levantarse temprano de lunes a sábado y cumplir su jornada laboral con la misma dedicación que cualquier otro empleado.
Benjamín, el menor de cinco hermanos, vive en Godoy Cruz y tiene una meta bien definida: ser independiente y asegurarse un buen porvenir. Para lograrlo, trabaja a diario en el sector Mix de golosinas del mayorista.
“Entro a las 8 y salgo a las 12. Soy muy feliz en mi trabajo. Tengo compañeros muy buenos”, relató. Sus tareas incluyen ordenar meticulosamente el área – “Los chocolates con los chocolates, los caramelos con los caramelos, las gomitas con las gomitas”–, asistir a los clientes y reponer mercadería en general.
Su recorrido hacia la autonomía ha sido un esfuerzo compartido y un gran triunfo personal. Al comienzo, gran parte de su sueldo se destinaba a remises. Al ver esto, sus compañeros y familiares lo incentivaron a usar el transporte público, un verdadero desafío para él.
El cambio no fue fácil. Durante un mes, Benjamín y sus compañeros crearon un sistema de apoyo: lo acompañaban a la parada con un papel indicándole dónde debía descender, donde lo esperaba su familia, y viceversa. “Al principio me daba mucha vergüenza ir con ese papelito, por eso aprendí rápido y luego empecé a subir sin papel”, confesó. Hoy, Benja viaja solo, avisando a su llegada para tranquilidad de su madre y de Vanesa, su responsable.
Amistad, pasiones y sueños
Fuera del trabajo, Benjamín se define como alguien que “nunca se queda quieto”. Sus pasiones van desde el fútbol -es un fanático de Gimnasia y Esgrima Mendoza- hasta la cocina Sin Tacc (es celíaco) y el baile de folclore. Actualmente, está de novio con Jimena y sueña con casarse y tener una hija.
Gran parte de su éxito profesional se debe al vínculo con Vanesa, su responsable, a quien define como una “amiga” y una guía constante.
“Ella es mi amiga, es la que siempre me guía, está a mi lado”, refirió Benjamín. Por su parte, Vanesa destacó la inteligencia e independencia del joven: “Ha logrado una gran adaptación y es un empleado más acá. No tiene privilegios... Todo lo que ha logrado es mérito propio y eso es buenísimo, ya que es un verdadero ejemplo de superación”, sentenció.
El futuro se conquista con esfuerzo
El caso de Benjamin Montaña no es solo una anécdota inspiradora en el Día de las Personas con Discapacidad; es un espejo que refleja el inmenso potencial humano.
Su deseo de independencia, su constancia para viajar solo en colectivo y su compromiso diario en el trabajo desmantelan cualquier prejuicio.
Benjamin demuestra, con su sonrisa y su esfuerzo, que la voluntad de crecer es la única capacidad indispensable. Él no solo ocupa un puesto de trabajo; está conquistando su propio futuro, uno donde la discapacidad es una condición, no una condena.
Su historia es la prueba palpable de que cuando se abren las puertas de la oportunidad, el talento y la determinación brillan por sí solos.