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Reconfiguración oficialista

La transformación de Cambia Mendoza: de una coalición, al radicalismo y algo más

Con el nuevo acuerdo con los libertarios, el frente que gobierna Mendoza desde 2015 perdió a su último aliado fundador. Un repaso por su mutación a lo largo de los años.

Por Facundo La Rosa

El radicalismo mendocino oficializó esta semana el acuerdo con La Libertad Avanza, que configura una nueva era para el Frente Cambia Mendoza (FCM), el gestor del Ejecutivo provincial y de varios municipios desde hace diez años.

El pacto, que ambos espacios aclararon que es meramente electoral (ni el oficialismo provincial integrará dirigentes libertarios a la administración local, ni Casa Rosada sumará radicales mendocinos), provocó la salida del último miembro fundador de la coalición a excepción de la UCR: el Movimiento Libres del Sur.

De este modo, la coalición que supo aglutinar a casi una decena de fuerzas de distinto signo ideológico fue mutando, con los años, en un espacio prácticamente unipartidista.

Cómo se construyó y desarmó Cambia Mendoza

El FCM comenzó a gestarse a fines de 2014. El puntapié inicial fue el picante congreso de la UCR Mendoza en diciembre de ese año, en Tunuyán. Con posturas enfrentadas entre Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz, por un lado, y Julio Cobos, por el otro, se aprobó un documento que habilitaba al partido a formar un espacio provincial que integrara a “todas las fuerzas republicanas y opositoras al gobierno provincial” del peronista Francisco “Paco” Pérez.

Así como en 2006 los mismos protagonistas habían acordado conformar la “Concertación Plural” junto al kirchnerismo, ahora se buscaba instituir una coalición para derrotar a sus exaliados, alineados con otras fuerzas con el mismo objetivo.

Mientras negociaba con espacios foráneos, el radicalismo se ordenó internamente. Hubo acuerdo entre sus sectores y se consensuó la fórmula Cornejo-Laura Montero para la gobernación. En ese pacto se aceptó sumar tanto a macristas (como pretendía el por entonces intendente de Godoy Cruz) como a massistas (tal como reclamaba el cobismo).

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El primer Cambia Mendoza, con el radicalismo, el PRO y otras fuerzas que hoy ya no están.

Además del PRO y el Frente Renovador, la UCR fue incorporando adherentes a la alianza que nucleó a partidos de diferentes posicionamientos ideológicos. Paulatinamente se acoplaron la Coalición Cívica, el Partido Demócrata, el Partido Socialista, Libres del Sur, Unión Popular, el Partido Federal y el Partido FE, entre otras expresiones menores. El armado fue incluso preliminar a “Juntos por el Cambio” y más amplio que su equivalente nacional. Y, a diferencia del espacio que lideró Mauricio Macri, en Mendoza el partido troncal del frente siempre fue el radicalismo.

Sin embargo, tras acceder al poder, las relaciones entre los partidos miembros se fueron erosionando y varios quedaron en el camino. El primero en sellar su salida fue el FR, en aquellos años liderado por el gremialista Guillermo Pereyra. La permanencia del massismo estuvo en duda desde los primeros años, pero finalmente se concretó en 2019. Situación similar –aunque “por derecha”– se produjo un año después con el PD, que se fue bajo denuncias de incumplimientos del programa de gobierno.

Luego fue el turno de la CC-ARI, UP, el Socialismo, FE, el Partido de los Jubilados (un aliado fugaz) y –quizás la más dolorosa para el oficialismo– el PRO. En la última semana se anotó en ese listado el último de los miembros fundadores de lo que supo ser Cambia Mendoza: Libres del Sur. El denominador común, más allá de algunos matices: quejas por el modo verticalista de conducción del radicalismo y diferencias “irreconciliables”.

Hoy, CM se reduce a la UCR y algunos sellos de menor envergadura sin personería jurídica, junto a dirigentes sueltos de los expartidos socios que optaron por bancar el proyecto.

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