El Gobierno cierra el año con creación de empleo en alza constante y un mejor PBI per cápita, sin embargo no hay redistribución y los salarios siguen cayendo.
El gobierno cierra el año con un par de indicadores favorables pero que no logra que la ciudadanía no lo vea con una simple estadística. El empleo y la producción son los puntos quizás más fuertes en la estadística de este gobierno, dos ítems que debería transformarse en un amplio reconocimiento de la ciudadanía, sin embargo todas las encuestas marcan que la imagen del presidente está en niveles bajísimos.
Hace unas horas la consultora Diagnostico y Análisis dio a conocer su último trabajo y ubica la imagen presidencial negativa en un 70 por ciento en Mendoza .
La gestión de Fernández cerrará con mayor PBI per cápita y nivel de empleo privado más alto que al inicio de sus gestión sin embargo sus números son casi de repudio por parte de la sociedad y tiene una explicación, el Gobierno no pudo, no supo o no quiso trasladar esa mejora al campo de los ingresos de los trabajadores y trabajadoras. El último informe de la Consultora Sarandi es claro; “Distinto será el saldo de los salarios que muy posiblemente consoliden un nuevo ciclo bajista, aunque menos pronunciado que en el cuatrienio previo. La aceleración inflacionaria de este año barrió por completo el colchón previo y aumentó la heterogeneidad de ingresos por actividad y modalidad contractual. La conjunción de los mayores niveles de empleo con bajos salarios (en poder de compra) volvió a poner en escena la figura de “trabajadores pobres””
La amplia insatisfacción con las condiciones socioeconómicas son el escollo que enfrenta el Gobierno para poder narrar las bondades de una experiencia económica con buenos resultados en producción y creación de puestos de trabajo. Los factores que movilizan la creación de empleo privado son múltiples y pueden ser parcialmente estimulados por un marco de políticas económicas. En general conjugan la evaluación de coyuntura sobre el ciclo económico con aspectos institucionales y las expectativas de los empresarios a largo plazo. Los movimientos en el mundo del trabajo formal muestran mayor elasticidad a la baja que en momentos de prosperidad, producto de la rigidez histórica de nuestro mercado laboral.
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Variación de los empleos por jurisdicción de Diciembre de 2019 a septiembre de 2022
El empleo total registra 16 meses consecutivos de crecimiento. Punta a punta el aumento promedio ya trepa al 6,3%, pero con disparidades por tipo que también explican la precariedad de los ingresos. Desde diciembre de 2019 la cantidad de monotributistas aumentó 21% desde diciembre del 2019, el empleo en el sector público creció un 5% y la cantidad de asalariados privados escaló 3,8%.
La dinámica de los salarios de los trabajadores en la Argentina muestra una tendencia a la baja desde hace cinco años con dos segmentos bien marcados en las dos últimas administraciones Los primeros dos años del Gobierno de Macri mostraron una leve mejora del salario promedio, traccionada por la apreciación cambiaria del 2017 con el influjo de dólares por el diferencial de tasa. En la segunda parte de ese Gobierno se dio la debacle a causa de la crisis de balanza de pagos y deuda, que derivaron en la devaluación con aceleración de precios, acumulando una retracción promedio del 18% en cuatro años.
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Los ingresos no logran acompañar la dinámica de la creación de empleo.
La gestión de Alberto Fernández muestra algún aspecto compartido, pero en otra escala. Los primeros dos años presentaron una recuperación de salarios en el margen, a partir del colchón inicial por la determinación del aumento de suma fija por decreto ( que ahora se niega terminantemente como estrategia), que mejoró el salario promedio un 9% real en el primer bimestre. Desde fines de 2021 la aceleración inflacionaria hizo estragos y se fue devorando paulatinamente la mejora previa. El acumulado desde fines de 2019 muestra una merma del 3%.
Hacia el año que falta de gestión la Consultora Sarandi asegura que “ es esperable que se sostenga el ritmo de crecimiento en el empleo en el año restante, a pesar que se modere la velocidad por la desaceleración en el ritmo de aumento de la actividad productiva.
Más incierto es el devenir a corto plazo para los salarios. En el mejor escenario funciona el Plan Massa y en abril van a tener lugar actualizaciones paritarias en la zona del 5% mensual contra una inflación que empiece con tres. En cambio, de darse un escenario negativo predomina la alta persistencia de subas de precios y no se alcanza recuperación alguna del salario real en 2023. Esta dicotomía marcará buena parte de las perspectivas electorales de cara a las presidenciales”.