Vega, fiscal que acusó, y el juez federal de San Rafael Puidéngolas, que guió el proceso, han llevado la situación del poderoso juez a estos días de definición.
Bento atraviesa un proceso en la Justicia y otro ante el Jury
El juez Walter Bento bien podría hoy estar recordando a los filósofos con las mitológicas figuras de Narciso o Creso, y el final que Némesis preparó para los que sucumben ante la pedantería del amor propio desmedido y las tentaciones de riquezas excesivas.
Creso, tan dispuesto siempre a caer en sus ambiciones, lujos y excesos, provocó a Némesis a tentarlo con una prueba letal: “¡Ve y quédate con las riquezas de Ciro!”, lo desafió. Arrasó con cuantos bienes pudo. La venganza de Ciro fue terrible: su sorpresivo ataque venció a Creso y terminó en la hoguera.
Narciso, en tanto, también fue duramente disciplinado por Némesis, pero en su caso por el excesivo amor propio que se tenía aquel. “Nunca podría enamorarme de quien no sabe hablar”, le contestó Narciso a la castigada Eco, cuando esta quiso abrazarlo. Tal humillación llegó a oídos de Némesis y la diosa retributiva, lo llevó a un arroyo donde la desesperación de Narciso por asir la imagen que le devolvía el agua, lo terminó ahogando.
Bento sabe que su Némesis pueden ser Dante Vega y Eduardo Puigdéngolas. Vega, el fiscal federal que acusó, y el juez federal de San Rafael que guió el proceso, han llevado la situación del poderoso juez federal de Mendoza a estos días de definición.
Es que la base de la posible destitución de Bento, es el expediente penal que instruyó Puigdéngolas, lejos de toda tentadora exposición y en el silencio metódico que evita pensar en animosidad alguna.
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El juez Walter Bento afronta dos procesos: uno judicial y otro político
Supo frenar lo que consideraba que no correspondía de los pedidos del fiscal, tanto como habilitó cada petición en búsqueda del plexo probatorio necesario para un proceso de semejante envergadura.
No se amilanó ante el poder que implica el Juzgado Federal N° 1 de la provincia o la capacidad económica y criminal que suelen rodear a las mafias narcos, que estaban implicadas en la causa.
Lo que se ventiló no es otra cosa que lo que sintetizó este lunes, Miguel Piedecasas, el acusador ante el Jury de Enjuiciamiento: “La falta de austeridad republicana que exige la ley de ética pública, la probada deshonestidad y la falta de buena fe”.
Pero para llegar a eso, la etapa de instrucción dirigida por Puigdéngolas, tuvo siempre la ratificación de lo actuado por tribunales de alzada como la Cámara Federal de Apelaciones y la misma Cámara de Casación Penal de la Nación. Por ejemplo, en agosto del año pasado cuando revisó todo lo actuado por el juez de San Rafael, y no tuvo objeción alguna para hacerle.
No era poca cosa lo que le endilgó el magistrado del sur mendocino a su primus interpares: lo procesó de asociación ilícita, cobro de coimas, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, por ser jefe de una organización que desde su juzgado cobraba para beneficiar a acusados y detenidos en causas judiciales que tenía a su cargo.
Basta recordare que ese tribunal consideró particularmente que lo observado por Puigdéngolas en el caso del crédito que les dio el Banco Nación a Bento y su esposa, no se trata de si él llenó la planilla tildando el acápite de vivienda única, teniendo ya tres propiedades; sino de valerse de la concesión de ese préstamo que estaba sólo destinado a quienes no tenían casa. Y eso, obviamente, no lo desconocía Bento.
Peor conducta es haber donado el departamento que compraron con esa plata, a su hijo, cuando se enteró el juez que había comenzado una investigación en su contra por enriquecimiento ilícito.
La soberbia narcisista lo hizo querer participar de un concurso para camarista federal, cuando estaba siendo sometido a un proceso judicial donde hasta habían pedido su detención preventiva que sólo por el hecho de no tener fueros, impidió concretarla en los hechos.
Juicio a Walter Bento, declaracion, declaraciones Walter Bento, tribunales federales, septiembre 2023.jpg
Foto: Yemel Fil
Cual Creso moderno, Bento fue investigado por sacarles dinero en el formato de coimas, aun cuando eso implicara acciones típicas de prevaricato, omisión y retardo de justicia, para lograr el fin último de llenar sus alforjas y lavar, luego, los activos conseguidos.
Nueve propiedades, tres Audi, un Q 5 y un A3, no son sino lujos propios de quien ha sucumbido ante la tentación de ir por cuanta riqueza persa pudiera ser ostentada. Si hasta la Amarok parece allí un botín menor.
Tres fideicomisos, centenares de miles de dólares y euros de difícil justificación hallados en los sucesivos allanamientos, pero sobre todo los innumerables viajes a Miami, Barcelona, Dubai, la lujosa y cara Las Vegas, y la casi emblemática Atenas, hacen pensar que Bento estaba en el Olimpo del poder, desde un cargo judicial que debió honrar de forma distinta.
Es muy posible que al término del Jury, casi seguro destituyente, y del juicio penal, de factible condena de cárcel, Bento vea en Pugidéngolas su Némesis, a partir de un trabajo sin estridencias, prolijidad procesal pero, sobre todo, implacable idea de justicia retributiva ante los excesos y el desprecio por los ecos de una sociedad que pide a gritos ejemplaridad en los cargos públicos que mientras más elevados son, mayor honra exigen.