Antes de la pandemia Mocchi estuvo en Mendoza. Su memoria trae el recuerdo de una fecha hermosa en la Mediateca de Godoy Cruz que compartió con BIFE, ese disruptivo y desprejuiciado dúo musical que conforman Iv Anna y Diego Fantín. Mocchi, que ahora ya no es Luciana, sino simplemente Mocchi -sin género impuesto por la cultura del binarismo-, regresa a la provincia para presentarse en concierto en el Teatro Selectro.
Días antes del show y desde Buenos Aires, donde está "cuarenteniando" como los protocolos sanitarios del país lo indican, una de las figuras de la canción uruguaya atiende el teléfono para contarle a este medio sobre su música y sobre el disco "1990" que aún no tiene fecha de lanzamiento pero que ya suena en vivo desde hace tiempo.
Mocchi dice que no le gusta grabar discos. A este "poeta loco" al que alguna vez convocaron para telonear a Paul McCartney en Montevideo y que -según crónicas de tamaño suceso- después de la exposición se dedicó a tocar en casas para seguir apostando definitivamente el camino de la música colaborativa e independiente, lo que más le gusta en el mundo es "componer canciones, cantar y tocar".
Hasta el momento tiene dos álbumes editados: "La velocidad del paisaje" y "Mañana será otro disco". Mientras que el último material fue posible porque respondió a un impulso genuino y espontáneo por registrar lo que define como su álbum más autobiográfico hasta la fecha. "Habla de mis luchas desde mi nacimiento. No sólo es mi año de nacimiento sino que es el año de una de las crisis más importantes de la región post dictaduras lo cual indudablemente me atravesó y me hizo componer y estar en este camino de la vida", cuenta.
-¿Qué significa esta gira? Esto de volver al ruedo y encontrarse con el público después de tantas restricciones.
-Sí, es como redescubrir una manera. Yo venía muy me subo al escenario, hago esto y de repente ahora, bueno, no se puede bajar del escenario ¿Cómo se hace esto ahora? A mí me extraña un montón esto de rediseñar mi presencia escénica, readaptarme. Y también conectar de otra forma con el público para poder sentirlo más cerca. Es diferente hacer un show cuando la gente tiene tapada la mitad de la cara con un barbijo y que realmente no sabés si la está pasando bien porque no le ves la sonrisa ni el llanto. Creo que tiene su parte rara, diferente, y también esta parte hermosa, de conectar desde otros lugares con el público, ¿no? La corporalidad, lo que pasa en escena sin acercarse tanto.
-Hay un reencuentro. Es raro pero hay una necesidad de estar.
-Además se recontra resignificó la importancia, el valor. Antes de la pandemia yo creo que de verdad no vendía tantas entradas, no me iba tan bien, te diría. Como que siento que la pandemia también hizo eso. De repente iba a un show cada dos meses, pero me hizo falta ese show cada dos meses, como que empezamos a decir, mirá esto era mucho más importante de lo que creíamos. Los primeros shows fueron un flash. Los del año pasado que hacía un montón que no tocaba fue tipo una locura. Salir al escenario ver a la gente, qué loco, todo un año sin hacer esto, ¿qué onda?
-En el 2020 grabaste tu tercer disco "1990" y me imagino que parte del disco va a estar en el show. Contame la historia de este trabajo, esto de haber sido grabado en pandemia y qué particularidad tiene respecto de los dos anteriores "La velocidad del paisaje" y "Mañana será otro disco".
-Yo creo que "1990" es un disco que es muy autobiográfico. Habla de mis luchas desde mi nacimiento. No sólo es mi año de nacimiento sino que es el año de una de las crisis más importantes de la región post dictaduras lo cual me atravesó indudablemente y me hizo componer y estar en este camino de la vida. Y es un disco que habla de un poco de eso. Mi discografía de alguna manera sin pensarlo fue "La velocidad del paisaje", que es un disco lleno de metáforas y es un disco bastante confuso, como muy ecléctico. Después está "Mañana será otro disco" que es un disco un poco con metáforas más literales, yendo a situaciones más concretas como el tema "Vecinas" o "No me preguntes", bastantes más explícitos, y "1990" que directamente es ya focalizándose en mi visión de las cosas. Lo vivo un poco así. Y obviamente en vivo toco cosas de los tres discos pero estoy tocando más "1990" y "Mañana será otro disco", siendo que "1990" no se sabe cuándo va a salir ya lo estoy tocando en vivo hace un montón.
Como bien cuenta, desde hace tiempo que Mocchi toca en vivo esas canciones que hoy forman parte de su nuevo trabajo discográfico, pero hay una canción puntal, la que lleva el nombre del álbum, que tiene una historia definitoria en la concreción del álbum.
"La canción "1990" la compuse dos días antes de grabarla para el disco. Y la compuse dos días antes de saber que yo iba a grabar un disco, porque yo estaba en esa de que no quiero grabar, no me gusta grabar y un día estaba en la casa de una amiga, de Maca Mona Mu -una gran compositora-, hicimos esta canción con una letra que yo tenía y al otro día le escribí al pianista y le dije, ¿che grabamos un disco? Y me dijo, bueno, grabémoslo antes de que se te vayan las ganas y le dije, dale, mañana. Al otro día nos metimos a un estudio y grabamos el disco. Es un disco hecho de una forma muy espontánea.
Esa canción la compuse una semana antes de que arrancara la pandemia, acá en Buenos Aires, pero la mitad de las canciones ya existían y ya eran parte de mi repertorio. Son canciones que la gente ya conoce. De hecho, "Mi grito", que es la canción que la gente más conoce y que más gusta no está en ningún disco. En ese entonces mucha gente me decía por qué no grabás un disco y yo les decía y por qué no pagás una entrada y vas a verme al show. De repente eso, reconocer mis límites. A mí no me gusta grabar discos. No me gusta y no lo disfruto y creo que esta vez lo disfruté porque fue de un momento para el otro y realmente lo grabé antes de que se me fueran las ganas".
¿Y qué es lo que no te gusta del proceso de grabación?
No me gusta nada. Lo único que me gusta a mí hacer en la vida es componer, cantar y tocar. Después grabar... Mirá, si pudiera mandar un doble tendría miles de discos grabados porque realmente me parece muy incómodo estar ahí cantando con un micrófono adelante en un lugar donde no hay nadie, en un lugar que no se escucha nada para afuera y con canciones que además van a quedar para siempre. O sea, como que eso es todo un peso. A veces lo pienso y por eso estuve años sin grabar. Lo que yo digo está quedando para siempre, ¿entendés? Y yo no le quiero dar nada malo a la gente. ¿Cómo se yo que este mensaje dentro de un tiempo me va a seguir representando? Es una responsabilidad muy grande. Y aparte eso, no me gusta pensar lo que voy a hacer. La gente que me va a ver en vivo sabe que la gracia de ir a verme es esa.
-Pero también pienso como alguien que escucha música. Cuando te gusta mucho una canción necesitás tenerla grabada porque no podés esperar a que el artista venga y la toque en vivo.
-Claro, sí. Para mí esa parte es la que también me hizo grabar un disco. Me pasó que el día que me decidí y dije grabo un disco me escribió una piba y me puso, che re quiero escuchar esta canción y yo le respondí, bueno andá a ver el show. Y ella me respondió, sí, todo bien pero vivo en Serbia, tipo ¿cómo hacemos? Y ahí fue que dije, claro entiendo que hay canciones que son necesarias para gente a la que yo no puedo llegar y la forma que tienen para que lleguen es a través de un disco. Bueno entonces es preguntarse qué canciones de las que tengo sé que tienen un mensaje que va a seguir vigente siempre. Bueno, la verdad que las canciones que me hacen odiar a la derecha sé que nunca me voy a arrepentir de eso, porque la voy a seguir odiando y están muy reflejadas en el disco "1990". O por ejemplo, "Mi grito", que es una canción para mí y para la lucha transfeminista que es una lucha que me va a representar siempre porque es mi lucha. Entonces esos mensajes sí son mensaje donde no creo que me arrepienta y si me arrepiento igual también fui esto, así que todo bien.
-Con esto de las redes y las plataformas, ¿pensás que es un buen momento para la autogestión?
-Yo creo que sí y a la vez no lo sé. Creo que es el momento de la autogestión o no sé si es el momento de la autogestión, pero sí de la música independiente. Yo creo que la gente con la que yo trabajo son todos al cien por ciento autogestivo, somos un montón de gente laburando en una cosa que se llama Mocchi porque el equipo es mucho más grande que yo y creo que llegó el momento de decir, bueno, la música independiente es una industria. Y empezar a profesionalizar el camino independiente también. Y no quedarse con lo que se entendía antes por música independiente o por autogestión. Antes la autogestión y la informalidad era lo mismo y siento que ahora las plataformas son tan crueles como buenas herramientas porque tienen la capacidad de ponerte en una playlist y que te escuchen un montón de personas o no, pero también te da acceso a lo popular y a la que la gente se mueva. A mí por ejemplo, si he recorrido un montón de países es por las redes y porque se movió la gente. Y eso está re bueno porque la gente tiene un link en donde pueden compartir lo que hago o pueden compartir una historia cantando un cover, entonces es más fácil que se mueva el pueblo.
-"Quiero cambiar el mundo y la herramienta es la música", también has dicho en varias oportunidades. ¿Qué cosas del mundo así como lo conocemos hoy te gustaría que cambien?
-Uff un montón, pero creo que lo primero que quiero cambiar es entender qué quiero cambiar y para eso es necesario encontrarse con la gente y entender cuáles son las necesidades colectivas. Entender qué es lo que está mal y hacia donde queremos ir. Mi lucha viene por ahí, por generar espacios de encuentro de gente que quiera cambiar el mundo y hacerlo mejor, después vemos hacia dónde vamos, cómo lo hacemos y qué necesitamos, pero en principio eso. Quiero dar un mensaje de amor, de que nos encontremos y que pongamos sobre la mesa qué está necesitando esta ciudad, qué está necesitando mi barrio, qué está necesitando mi familia, qué están necesitando mis amigues. A ver qué necesito yo y si necesito menos lo tiro para el costado y que lo agarre otro; creo que por ahí se empieza. Y después, bueno, tengo un montón de viajes mucho más ambiciosos como colectivizar medios de producción relacionados a la arte. Creo que generando que la gente se exprese ya tenemos un mundo mejor, más lindo.
Mi lucha viene por generar espacios de encuentro de gente que quiera cambiar el mundo y hacerlo mejor, después vemos hacia dónde vamos, cómo lo hacemos y qué necesitamos, pero en principio eso. Quiero dar un mensaje de amor, de que nos encontremos.
-Tu vida y tu obra ya dejaron de ser binarias ¿Cómo te sentís en ese sentido? Ya nadie te llama Luciana, ¿no?
No. En realidad es raro, creo en ese sentido también la lucha transfeminista y la música en sí me ayudo un montón a darme cuenta de cosas que en realidad no fue que me generaron un conflicto, porque nunca tuve ningún tipo de conflicto con mi identidad, pero sí con cosas que no me había cuestionado. Una de ellas la posibilidad de construir mi género, ¿no? Como que era mucho más fácil ser Luciana y ya. Y lo mismo con la música. Es mucho más fácil seguir el camino que ya sabés que existe a construir cosas nuevas, en eso también entra mi género que no sé cuál es. Y que no me interesa saberlo tampoco. Y lo mismo con el género de mis canciones y con lo que hago o lo que voy a hacer. Cuándo me preguntan cuál es tu proyección de acá a futuro y yo ni idea.
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Mocchi abre en Mendoza una gira internacional. Estará tocando sus canciones este jueves 30 de septiembre, a las 20.30, en el Teatro Selectro. Las entradas tienen un costo de $1000 y se pueden conseguir en este enlace.