Después de muy pocos días de proyección en salas fuera del gran circuito comercial, "El Irlandés" finalmente está entre nosotros. Con el visionado fresco y las pulsaciones aceleradas, vamos a intentar explicar por qué la nueva película de Martin Scorsese puede llegar a darle a Netflix el privilegio de ser la primera plataforma de streaming en conquistar el premio principal, el Oscar a la mejor película.
En "The Irishman" dialogan tópicos y personajes que han obsesionado desde siempre al director de "Buenos muchachos": el gánster americano, la camaradería, el fino equilibrio entre la lealtad y la traición. Todos ellos coexisten y le dan vida a esta historia real, que nos lleva a las memorias de Frank Sheeran (Robert De Niro), asesino a sueldo bajo las órdenes de Russell Bufalino (Joe Pesci) y su estrecha relación Jimmy Hoffa (Al Pacino), presidente del sindicato de camioneros en Estados Unidos durante las décadas del 50 y 60, uno de los hombres más poderosos en la historia de Norteamérica y cuya desaparición en 1975 nunca terminó de esclarecerse.
"Hoy en día los jóvenes no saben quién fue Jimmy Hoffa. No tienen idea. Como mucho, saben que desapareció, pero eso es todo. En ese entonces no había nadie en el país que no supiera quién era Jimmy Hoffa. En los 50 era tan famoso como Elvis. En los 60, era como The Beatles. Junto al presidente, era el hombre más poderoso del país". El relato en off de Frank Sheeran servirá para unir las piezas de este relato que - pese a contarse en tres épocas distintas - jamás queda descompaginado. Una obra de arte no solo desde la dirección, sino que también en la edición y en el montaje.
Scorsese reunió a todos sus actores fetiches y se dio el gusto de sumar una figurita nueva. De Niro, Pesci y Pacino juntos en una sola película, nada podía salir mal. Pacino - debutando oficialmente bajo la dirección del creador de "Taxi Driver"- a la altura de su Michael Corleone o Tony Montana. De Niro y Pesci, como recién salidos de una máquina del tiempo para darle vida nuevamente a Jimmy Conway y Tommy DeVito. Tres interpretaciones que deberían ser parte del programa de estudios de cualquier academia o facultad de actuación.
Este 2019 fue el año de la nostalgia. El primero en examinarse en retrospectiva fue Pedro Almodóvar con su "Dolor y Gloria". Obra de tono autobiográfico que se sirve de - no podía ser de otra manera - una conmovedora actuación de Antonio Banderas para ver a través de los ojos del director español. Luego llegaría el turno de "Había una vez en Hollywood" con un homenaje al séptimo arte, cortesía de Quentin Tarantino casi en plan de despedida. "The Irishman" continuó en esa tónica: un film para celebrar al cine.
En la época de Iron Man, Capitán América, Thor y compañía, Scorsese salió a pegarle duro a una industria que ya no lo representa. "Para mí, para los cineastas que llegué a amar y respetar, y para los amigos que empezaron a rodar películas al mismo tiempo que yo, el cine consistía en una revelación. Una revelación estética, emocional y espiritual. Giraba en torno a los personajes: la complejidad de las personas y sus naturalezas contradictorias y a veces paradójicas, su capacidad para herirse y amarse unos a otros y, súbitamente, enfrentarse a ellos mismos (...) Te preguntarás entonces, ¿cuál es mi problema? ¿Por qué no dejar a las películas de superhéroes y otras franquicias en paz? La razón es sencilla. Actualmente, en muchos lugares de Estados Unidos y del mundo, las películas de franquicias son tu primera opción si quieres ver algo en el cine. Este es un momento precario en cuanto a la exhibición, y hay menos teatros independientes que nunca". Al creador de "Casino" le tocó lidiar con esta realidad; el presupuesto para realizar "El Irlandés" fue rebotado por muchas productoras y solo Netflix le puso el pecho. La cuestión pasa por el enfrentamiento que mantiene la plataforma de streaming con las grandes salas comerciales. En el medio quedó la gente que - en su mayoría - no pudo apreciar esta maravilla como corresponde, es decir, en el cine.
La mejor respuesta de Scorsese a esta dicotomía con el cine puramente comercial, fue "The Irishman". Tres horas y media que para el amante del buen cine pasarán a ser algo así como 20 o 30 minutos. Sitio Andino se va a separar de varias posturas que "aconsejaban" formas correctas de ver la película. No hay mejor consejo para ver "El Irlandés" que solo verla. Como te plazca, sentado, acostado, tomando mates; como sea, solo vela. Es un viaje de ida.