Luego de un cuarto intermedio de más de dos semanas, se retomó el juicio contra Jorge Gabriel "Coco" Orellano y su pareja Rita Évelin Rodríguez, por el crimen de Luciana Rodríguez, la niña de 3 años que fue asesinada el 7 de enero de 2014. Un médico forense señaló que el cuerpo de la menor presentaba lesiones que habían sido hechas varios días antes al día en que murió.
Debido a que las explicaciones que brindó en su momento el médico que realizó la necropsia, Hugo San Martino (que volvió a declarar hoy), no resultaron suficientes para las partes intervinientes en el caso, se convocó al doctor Eduardo Berte para que diera su punto de vista, de acuerdo al examen y a las fotografías de la autopsia, sobre lo que había sucedido con la niña.
Según el profesional, que tiene experiencia en estos casos, fueron dos lesiones graves las que pudieron provocar el deceso de Luciana (foto). Una es la que tiene en el abdomen (rotura de órganos), y la otra en el cerebro (lesiones en la masa encefálica), indicó Berte.
Cada una de estas heridas pudo haberle causado la muerte a la menor por separado o en conjunto. El golpe en la cabeza "tal vez" la dejó inconsciente mientras recibía la golpiza, y el o los golpes en el abdomen le produjeron una hemorragia mortal.
En tanto, por el color que presentaba las lesiones halladas en todo el cuerpo de la menor (ya sea hematoma, corte o equimosis), el médico pudo constatar que habían algunas heridas antiguas, es decir que la menor ya sufría de maltratos antes del fatídico día en que murió.
Hay heridas cuyo estado evolutivo nos remiten a 5, 10 y hasta 14 días antes de la última golpiza, expuso el médico forense.
Según la necropsia, Luciana murió alrededor de las 20 horas el 7 de enero de 2014. Se supone, que la niña no sólo recibió golpes de puño y patadas por parte de su asesino, sino que, debido a la gravedad de las heridas, también fue reducida con objetos contundentes.
En esta jornada, también declaró Natalia Cantatore, una amiga de la madre de la víctima, que dijo haber estado con Évelin Rodríguez el día del hecho desde las 15 hasta las 22 aproximadamente, trabajando con ella y su prima (todas se prostituían) en el microcentro. Este testimonio apartó a la imputada de la escena del crimen (su casa).
Además, en este día, se supo que Orellano (foto), indicado como el autor material del asesinato de Luciana, esa tarde - noche del crimen- tenía 1,70 gramos de alcohol por litro de sangre, o sea que presentaba un grave estado de ebriedad.