Nunca reclamó nada, desapareció de la vida de Luciana, y ahora a qué viene acá, le preguntó la abogada defensora de la imputada Rita Évelin Rodríguez, Silvina González, al padre biológico de la víctima, Franco Aguirre, que presenció la cuarta jornada del juicio por el homicidio de la pequeña de 3 años.
La tensa situación ocurrió en el cuarto intermedio del debate que se desarrolla en la Séptima Cámara del Crimen, y que tiene como imputados a la madre de la víctima (Rodríguez) y a su padrastro, Jorge Orellano.
La letrada, al entrar al recinto para continuar con el juicio, y en la espera de que ingresara el Tribunal, miró a un hombre que estaba entre el público y le preguntó si él era Franco Aguirre, padre biológico de Luciana.
El hombre le respondió que sí, a lo que González le dijo: ¿A qué viene?, ¿ahora se hace el buen padre, cuando no participó en nada de la vida de Luciana?.
Antes estos cuestionamientos, Aguirre le señaló que él no tenía a su abogado presente por eso no le iba a contestar, haciendo una mueca (de risa) con la cara, lo que indignó a la abogada.
Si quiero yo puedo pedir compulsa por abandono de persona contra usted, indicó la letrada, quien le consultó por qué estaba como público en el juicio y no como testigo en la causa donde asesinaron a su hija. ¿A caso no le interesa? expuso la letrada.
Todo el tiempo la niña estuvo pernoctando entre la abuela, la tía y la madre. ¿Acaso no sabía de los maltratos?, usted nunca apareció, le cuestionó González.
Luego de este incidente, el Tribunal, procedido por la jueza Belén Salido, ingresó al recinto y el debate retomó su desarrollo. A los pocos minutos, Aguirre se retiró de la sala.
La imputada (foto).
Viste el moco que te mandaste
Entre los testigos que presentaron declaración hoy, estuvo el testimonio del policía, Carlos Salcedo, quien llevó a la madre de la víctima a la Comisaría 3 el día en que Luciana fue asesinada a golpes.
La fui a buscar a la clínica Santa María (la mujer había ido a reconocer el cuerpo de la nena) y le dije que me acompañara a la comisaría, ella me preguntaba para qué la llevaba, así comenzó su relato el oficial.
Una vez en la comisaría, Rodríguez se encontró con Orellano, quien también ya se encontraba en poder de la Policía. De acuerdo a lo expuesto por el testigo, en ese momento la mujer le dijo a su pareja: Hijo de Puta viste el moco que te mandaste.
También, en esta jornada, presentó su testimonio la hermana de la imputada, Romina Sánchez, quien tuvo a cargo a Luciana por un tiempo.
El 2 de marzo de 2013 me entregaron a mi sobrina por maltrato y la tuve hasta el 29 de julio. En esos meses, jamás fue nadie de la OAL (Órgano Administrativo Local perteneciente a la Dirección de Niñez y Adolescencia) a ver cómo estaba la niña, si estaba viva o muerta, declaró la hermana de la acusada.
Romina contó que en el último tiempo que estuvo con ella, la niña tuvo que ser internada por un cuadro de pulmonía.
Antes de darle el alta, la mujer le pidió a la OAL una estufa y un colchón para que la menor estuviera bien, ya que la casa en donde estaba era precaria, y la menor necesitaba de cuidados especiales porque había nacido prematura.
Infinidades de veces llame a Rafael Vizcarra (operador del OAL) para contarle la situación y no tenía respuestas. Finalmente un día me llamó y me dijo que tenía la solución para Luciana, que la prepara porque la iba a pasar a buscar. Yo pensé que se la habían dado a mi mamá, después me enteré que se la habían devuelto a Eve (la madre de la niña), indicó Romina.
La próxima vez que vi a mi sobrina fue en un cajón, concluyó la testigo.