Comenzó el juicio contra Jorge Gabriel Coco Orellano y Rita Évelin Rodríguez imputados por el asesinato de la pequeña Luciana Milagros Rodríguez (3), ocurrido el 7 de enero de 2014.
Comenzó el juicio contra Jorge Gabriel Coco Orellano y Rita Évelin Rodríguez imputados por el asesinato de la pequeña Luciana Milagros Rodríguez (3), ocurrido el 7 de enero de 2014.
El debate dio inicio este lunes en la Séptima Cámara del Crimen y el tribunal está presidido por la jueza Belén Salido. Orellano, el padrastro de Luciana, está acusado por el delito de homicidio agravado por alevosía en calidad de autor material, y la madre de la niña, por homicidio agravado por el vínculo en omisión impropia.
El caso Luciana generó gran revuelo no sólo en la provincia sino que también nivel nacional debido a que fue una víctima fatal de la violencia intrafamiliar, cuyo caso hacía tiempo que estaba en manos del organismo gubernamental pertinente.
La declaración de la madre de la imputada y abuela de Luciana, Claudia Rivas, fue la que abrió el debate, porque los imputados se negaron a declarar.
Luciana siempre me decía que Coco era malo, contó la testigo. La mujer señaló que en algunas oportunidades vio como Orellano golpeaba a su hija, pero nunca estuvo presente cuando este le pegaba a su nieta, aunque aclaró que en ciertas situaciones observó como la retaba y que Luciana presentaba signos de maltrato.

Cuando ellos vivieron conmigo, mi hija tenía bien a las niñas (Luciana y sus dos hermanas, estas últimas hijas biológicas del acusado) hasta que se fueron de la casa, expuso Rivas, dejando entrever que luego, las menores estaban descuidadas.
Luego de un episodio de violencia dentro de la familia, a través de la Dirección de Niñez Adolescencia y Familia (Dinaf), Luciana fue entregada a una hermana de Rita con la cual estuvo cerca de cinco meses y luego, según el relato de la testigo, por tener una casa muy precaria, la menor fue retirada de ese hogar.
Mi hija (la que tenía en ese momento la custodia de la niña) le pidió un colchón y una estufa para tener a Luciana en su casa (la menor sufría de los pulmones), pero ellos (por la Dinaf) en vez de darle las cosas, se la quitaron (a la nena), declaró la abuela de la víctima.
Luego de este hecho, la niña volvió a vivir en la casona que estaba usurpada por su madre y su padrastro. Según Rivas, la última vez que vio a la pequeña con vida fue a mediados de diciembre de 2013.
Luego, el 7 de enero de 2014 (día del crimen) cerca de las 22, la testigo fue hasta la casa de su hija Rita para saludarla por su cumpleaños. Toqué a la puerta y sentí que él (Orellano) venia del fondo, yo le dije que quería ver a mi hija para saludarla, pero él me dijo desde adentro que no sabía a dónde estaba. En ese momento escuché como lloraba Luna (la otra nieta). Pero no pude ver a Luciana.
A pesar de que Rivas sabía de los maltratos que estaban sufriendo su hija y las niñas al lado de Orellano, la mujer dijo: Ella (por Rita) nunca me manifestó que quería volver a mi casa.
Luciana víctima de una brutal paliza
En el primer día del juicio, también declaró el jefe de Pediatría de la Clínica Santa María, Gastón Fernández, y el médico que realizó la necropsia Hugo San Martino.
El primero, relató cómo encontró a la niña. Cuando llegué la menor ya estaba fallecida. Tenía hematomas varios, estaba mojada, como recién bañada, y envuelta en el toallón que la habían dejado.

El pediatra declaró que la médica que atendió en primera instancia a Luciana, lo llamó y le dijo que un hombre había llevado a la niña a la guardia y le había dicho que no sabía lo que le pasaba. Luego cuando ella salió de la sala, donde se le había practicado la reanimación a la menor, este hombre ya no estaba.
Después desde el servicio de Pediatría mandaron a llamar a las otras dos hermanas de la niña fallecida. Tenían muy mala higiene (la menor en su pañal tenía tierra) y mucha hambre, indicó el médico.
Por su parte, San Martino, dijo que la causa de muerte de Luciana fue por politraumatismos graves.
En la necropsia el cuerpo de la niña presentaba golpes por todos lados (al parecer de puño y con objetos contundentes), lesiones en la masa encefálica, ruptura de órganos y en el cuello un desgarro de la carótida. No hubo lesiones óseas.
El caso
Luciana murió el 7 de enero de 2014 en la Clínica Santa María donde fue llevada por su padrastro. La pequeña tenía 3 años.
Con el correr de las horas, los pesquisas confirmaron por medio de diversos testimonios, que la niña era víctima de malos tratos y de inmediato se ordenó la detención de la madre y el padrastro.
Pedido de paradero para tres cuidacoches
Los tres trabajadores que fueron testigos tras la muerte de Luciana, no se hicieron presentes en la primera jornada, y nadie sabe dónde encontrarlos.
Ante esto, el tribunal emitió un comunicado oficial, pidiendo por el paradero de Luis Miguel Villegas, Oscar Antonio Montivero y José Segundo Medina, quienes habrían sido testigos del maltrato que ejercía la pareja sobre la menor.
La intención de los jueces es que los tres cuidacoches declaren este martes, cuando continúe el debate.

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