El padrastro de Luciana no declaró y pidió un abogado privado
Jorge Orellano fue trasladado cerca del mediodía a los tribunales y si bien había confesado su deseo de declarar, frente a la fiscal solo solicitó un representante privado. En tanto, por los malos tratos recibidos en el penal, solicitaron resguardo para la pareja.
Pasadas las 11 trasladaron desde el penal de Almafuerte al tercer piso de los Tribunales a Jorge Orellano (36), el hombre acusado de matar a golpes a su hijastra, Luciana Rodríguez, la pequeña de 3 años que falleció el martes a causa de un golpe en la cabeza. Si bien el pasado viernes le solicitó a su abogada Silvina González declarar, el trámite recién pudo concretarse este mediodía por problemas de logística.
Fue así que Orellano, vestido con remera blanca y jeans, llegó fuertemente custodiado a tribunales donde lo esperaba la fiscal Daniela Chaler para escuchar su relato. El hombre permaneció cerca de media hora en la oficina y solo se limitó a solicitar un representante legal privado.
Según trascendió, el hombre indicó que quería ser representado por Pablo Salinas y Alfredo Guevara, deseo del que aún no fueron comunicados los letrados. Por el momento, se desconoce si los profesionales aceptarán la representación de Orellano, mientras tanto, el hombre fue trasladado nuevamente al penal de Cacheuta.
Luciana, la pequeña de 3 años.
Por otro lado, y hasta que los abogados acepten o no la causa, Orellano seguirá representado por la defensora oficial Silvina González, quien también defiende a su pareja, Rita Rodríguez. Al respecto, la abogada presentó este mediodía un pedido de resguardo e integridad para sus clientes, ya que ambos fueron maltratados durante su corta estadía en la penitenciaría.
De acuerdo a lo informado, Orellano recibió una fuerte paliza a modo de bienvenida de sus compañeros, similar a lo que sufrió la mujer de 24 años y madre de la pequeña Luciana.
Orellano fue alojado el pasado jueves en el módulo 4 del penal de Almafuerte donde permanecen encerrados los internos condenados por delitos sexuales. Rodríguez, por su parte, pasa sus días en la cárcel del Borbollón, en Las Heras.