4 de abril de 2026
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Para pensar

¡El amor es ciego! Frases y claves del enamoramiento

El amor es ciego, lo que pone de manifiesto el porqué tantas personas frente al amor no razonan, ni piensan. Simplemente viven, sienten y muchos padecen.

Por Sección Sociedad

Idealización del amado/a: Neuropsicólogos  aseguran que muchos defectos o rasgos de personalidad predominantes de la persona escogida para amar no son percibidos como dañinos ni perjudiciales en esta etapa. Y efectivamente,  creemos que se podrán modificar rasgos sociales, culturales, o de conducta, sencillamente por la fuerza del amor.  Gran error en el que casi todos hemos incurrido.

Estado alterado de conciencia: Realmente es nuestro inconsciente, el que elige pareja, por eso razonar lo que nos atrae, y nos acerca a la persona querida no tiene muchas respuestas. Los científicos confirman, que en esta  etapa  la conciencia se  autoengaña, por las estrategias que elabora el inconsciente. Si podemos detenernos y analizarlo, comprobaríamos que hemos dotado a esa "persona" con vestiduras que idealizan el concepto de "amor".

Proyectar ideales sobre la personalidad del otro: En esta fase, nuestras metas y logros personales  dejan de ser lo primordial, lo importante. La única prioridad consiste en mantener cerca y a nuestro lado esa pareja , perdiendo habitualmente nuestra personalidad nuestros objetivos y sueños, para afianzarnos y seguir ciegamente los objetivos y metas de la otra persona.

Ser lo único para la pareja: Es una fase donde  sin ninguna obligación sólo ofrecemos. Tomamos una actitud carente de demanda. Esa ausencia de demanda, no nos permitirá ver las terribles necesidades que tenemos en la relación y en nuestra vida insertada en ella. Es el momento, donde existe el convencimiento de que esa unión,  llenará o compensará las necesidades individuales.


Las claves del enamoramiento

Comúnmente, observamos parejas dialogando todo el día, rodeados de problemas (laborales, familiares, económicos) pero pareciendo no necesitar más que estar juntos para eludirlos. Esas parejas  durante un tiempo no tienen conflictos, tan sólo por considerar que su unión superará cualquier problema... pero... otro dicho popular nos confirma: ¡Amor con hambre no dura! Existe un elemento regresivo absolutamente inconsciente, que nos predispone durante los primeros días del noviazgo a sentirnos desvalidos, casi como si acabáramos de nacer, y a través de la seguridad, el calor, el alimento , confort, ven a su pareja como un TODO absoluto, lo que en términos psicoanalíticos, se denomina regresión de vivencias primarias. Es primordial, prepararnos para atenuar el ENAMORAMIENTO.

La etapa donde nos creemos invencibles, puesto que nuestra fuerza la conseguimos por EL AMOR, es donde sobrevaloramos a la pareja, y nos rellenamos de una ansiedad por comenzar una nueva relación excitante , novedosa y donde la obnubilación es tal, que nos convertimos en minusválidos existenciales, dejando de valorarnos y apreciarnos, asumiendo que la dedicación exclusiva de las necesidades de nuestro compañero/a es lo único que importa, aún a costa de nuestra salud física y mental. Y nos agarramos a un estado de euforia, vitalidad  y optimismo desmedido con tal de verle feliz.

¿Cuánto durará esto...? Cualquiera que haya leído hasta aquí, habrá notado, como enamorarse cambia totalmente nuestras vidas, o por lo menos, en esa primera fase , casi ciega. El enamoramiento TIENE que ser recíproco para que dé felicidad.  Las personas sanas, aman a quien las ama. Las relaciones  equilibradas, estables,  y maduras mantienen una intención  recíproca, donde ambos se respetan , y se preocupan  por igual uno del otro. Por ello el tiempo consolida si ese comportamiento y manera de sentir son ciertos o fruto de una amor pasajero. Si preguntamos  a muchas  personas sobre qué es el enamoramiento, y cómo ha sido su experiencia de enamorarse, serán muy variadas las respuestas, y cada uno contara una historia diferente dependiendo como fue el final de la misma. En cualquier caso evitemos siempre que el amor nos produzca ceguera.

Fuente: Contexto