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Maridaje

El "anti-Malbec" para el asado: 5 cepas "rebeldes" para un maridaje inolvidable

Rompé la tradición y descubrí cómo el vino blanco, rosado o tinto ligero puede elevar tu comida. Guía para un maridaje fuera de lo común.

Por Sitio Andino Lifestyle

Disfrutar de un buen asado en Mendoza suele ser sinónimo de descorchar un Malbec intenso, pero la tendencia actual invita a explorar un maridaje mucho más versátil. Existen cepas blancas con cuerpo, rosados frescos y tintos ligeros que desafían la tradición, permitiendo que la grasa y el humo de la parrilla resalten de una manera totalmente sorprendente.

Desafiá la grasa con un maridaje de blancos con cuerpo

Olvidate de los blancos ligeros; para enfrentar la intensidad de las brasas necesitás estructura. El Chardonnay con paso por barrica es el aliado perfecto para las achuras como mollejas y chinchulines, e incluso para la provoleta. Su untuosidad y las notas de vainilla de la madera se mimetizan idealmente con el toque ahumado de la parrilla, creando una armonía difícil de superar.

Otra joya rescatada de la vitivinicultura local es el Semillón. Este varietal ofrece una acidez cítrica pero con una boca ancha, siendo ideal para carnes blancas a la brasa, como pollo o cerdo, y cortes que presentan grasa superficial. Por su parte, el Torrontés salteño, aunque aromático en nariz, resulta seco en boca y desafía la costumbre al acompañar increíblemente bien una morcilla dulce o carnes bañadas en chimichurri picante.

vino blanco

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Refrescá la comida con rosados y tintos "crujientes"

El rosado ya no es un "vino de postre". Los ejemplares de estilo "Provence", elaborados con uvas tintas como Malbec o Pinot Noir, tienen la frescura de un blanco pero la estructura necesaria para soportar un matambre de cerdo o cortes magros como el lomo. Su acidez actúa como un "limpiador" natural del paladar frente a la grasa de los embutidos iniciales, preparando la boca para el siguiente paso de la comida.

En la nueva ola de tintos, el Pinot Noir destaca por su elegancia. Al servirse un poco más fresco (a unos 14°C), resalta los sabores de cortes como la entraña o el vacío sin taparlos. También ganan terreno las Criollas, vinos traslúcidos y frutales que son ideales para un asado de día bajo el sol mendocino, ya que son fáciles de beber y no saturan los sentidos después del segundo vaso.

vino rosado

Maridaje | Los vinos rosados aportan frescura y al mismo tiempo estructura necesaria

Serví el vino a la temperatura justa

Un error común es servir los tintos a temperatura ambiente, especialmente en los veranos de Mendoza. Para estos vinos "rebeldes", el secreto es la frescura: deben servirse entre los 10°C y los 14°C. Este contraste térmico entre el líquido fresco y la carne caliente genera una sensación de alivio y agilidad en la digestión que los tintos pesados y potentes no suelen ofrecer.

Varietales como la Bonarda joven o incluso un Gamay funcionan como un "sorbete" entre cortes, manteniendo la frescura durante toda la velada. Al final del día, el mejor vino es el que más disfrutas, pero abrirse a estas nuevas opciones permite que el asado deje de ser una rutina para convertirse en una experiencia sensorial dinámica y moderna.

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