ver más
°
Crisis Internacional

Venezuela, Donald Trump y Maduro: los riesgos para Vaca Muerta y el mercado petrolero global

La crisis en Venezuela y la intervención de Donald Trump reconfiguran el mercado petrolero global y ponen en riesgo la rentabilidad y el futuro de Vaca Muerta.

Por Marcelo López Álvarez

La crisis abierta en Venezuela tras la intervención militar de Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro, generando un cambio de actitud de los herederos de Hugo Chávez con los Estados Unidos y Donald Trump, pone al mercado internacional del petróleo en una etapa de redefinición marcada por tensiones geopolíticas, reacomodamientos productivos y señales contradictorias en los precios.

La nueva era política de intervenciones militares, rompiendo el derecho internacional, introduce un factor de incertidumbre que excede largamente las fronteras del país caribeño y alcanza, de manera directa, a proyectos estratégicos como Vaca Muerta, columna vertebral de la política energética argentina.

Caída del crudo y los efectos sobre el shale

Durante los últimos cuatro años, las principales economías consumidoras de crudo se beneficiaron de una marcada caída en el precio internacional del barril. Desde el pico alcanzado en marzo de 2022, cuando el Brent trepó a los 128 dólares en plena invasión rusa a Ucrania, la cotización retrocedió más de un 50%, cerrando 2025 en torno a los 60 dólares. Ese descenso, que incluyó un nuevo ajuste del 20% durante el último año, alivió costos energéticos globales, pero comenzó a erosionar la rentabilidad de los desarrollos no convencionales, entre ellos el shale argentino.

El peso estratégico de Venezuela

La crisis venezolana amenaza ahora con alterar ese delicado equilibrio. Aunque la producción actual del país sudamericano representa apenas una fracción del total mundial -menos del 1%-, su peso estratégico reside en otro plano: Venezuela concentra cerca del 20% de las reservas probadas de petróleo del planeta, la mayor dotación individual a escala global. Esa combinación de abundancia subterránea y subexplotación efectiva es la que explica el interés de Washington por intervenir sobre la industria petrolera venezolana, aun a costa de generar un nuevo foco de inestabilidad regional.

En el corto plazo, los analistas coinciden en que la caída del chavismo no provocará un shock inmediato en los precios internacionales. La infraestructura de Petróleos de Venezuela no fue dañada durante la ofensiva militar y cualquier intento de recomposición productiva demandará tiempo, inversiones y un marco institucional que hoy resulta incierto. Sin embargo, el mediano y largo plazo plantean interrogantes más profundos, especialmente para economías como la argentina, cuya estrategia exportadora depende crecientemente del petróleo y el gas no convencional.

info petroleo venezuela 2

La invasión decretada por Donald Trump a Venezuela y la decisión de apoderarse de su petróleo pone en tensión el mercado internacional y el futuro de Vaca Muerta

La posibilidad de que Venezuela recupere parte de su capacidad extractiva y se reincorpore de manera más activa al mercado internacional implica, en los hechos, un aumento potencial de la oferta global de crudo. En un escenario ya caracterizado por excedentes productivos y una demanda que crece con moderación, ese factor adicional presiona a la baja los precios y reduce los márgenes de rentabilidad de proyectos de mayor costo, como Vaca Muerta.

El umbral crítico del shale argentino

Especialistas del sector advierten que el umbral crítico para el shale argentino se sitúa en torno a los 60 dólares por barril. Por debajo de ese nivel, la competitividad del yacimiento neuquino comienza a deteriorarse, y con valores cercanos a los 50 dólares muchas inversiones pierden atractivo frente a alternativas convencionales más baratas. El problema no es solo financiero: una prolongada fase de precios bajos puede ralentizar el ritmo de perforaciones, postergar proyectos de infraestructura y limitar la capacidad exportadora que la Argentina proyecta para la segunda mitad de la década.

La situación se vuelve aún más sensible si se considera el calendario de obras clave. Hacia fines de 2026 está previsto el inicio de operaciones del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, una infraestructura diseñada para ampliar significativamente la salida de crudo hacia los mercados internacionales. Su viabilidad económica depende, en gran medida, de un contexto de precios que justifique el esfuerzo inversor y garantice retornos adecuados a las empresas involucradas.

image

Donald Trump supervisa las acciones en Venezuela de captura de Nicolás Maduro

Competencia por inversiones internacionales

Desde esta perspectiva, la ofensiva estadounidense sobre Venezuela introduce un riesgo adicional: el eventual redireccionamiento de capitales internacionales hacia la reconstrucción de la industria petrolera venezolana. Aun con sanciones vigentes y bajo un escenario político inestable, la magnitud de las reservas del país caribeño convierte a sus yacimientos convencionales en una opción altamente atractiva para las grandes petroleras, especialmente si se los compara con los costos y complejidades técnicas del shale.

Para Vaca Muerta, el desafío no se limita al precio del barril. También entra en juego la competencia por inversiones en un contexto global más volátil. Si las compañías internacionales priorizan proyectos de menor riesgo geológico y mayor retorno inmediato, la Argentina podría ver afectada su capacidad para sostener el flujo de capital necesario para expandir la producción y consolidar su rol como exportador energético.

A este escenario se suma una dimensión geopolítica de mayor alcance. Sudamérica ha sido históricamente percibida como una región de relativa estabilidad, un atributo valorado por los mercados energéticos globales, en particular en el negocio del gas natural licuado. La irrupción de un conflicto armado de gran escala en Venezuela erosiona esa imagen y añade un componente de riesgo político que puede incidir negativamente en las decisiones de largo plazo.

Divisas e inversiones en riesgo

En el plano interno, el impacto potencial también se proyecta sobre las cuentas externas. Una baja sostenida en los precios del crudo reduciría el valor de las exportaciones de petróleo liviano de Vaca Muerta y del crudo pesado de otras cuencas, afectando la entrada de divisas y la disponibilidad de recursos para financiar nuevas inversiones. Al mismo tiempo, podría abrir la puerta a una reducción de los precios de los combustibles en el mercado doméstico, una decisión que, más allá de sus efectos sobre la inflación, depende en última instancia de la estrategia comercial de YPF, actor dominante del sector.

La paradoja es evidente: mientras el consumidor puede beneficiarse de precios internacionales más bajos, el corazón del proyecto energético argentino enfrenta un escenario de mayor fragilidad. La apuesta a Vaca Muerta como motor de crecimiento, generación de divisas y plataforma para el desarrollo del GNL requiere un entorno externo que hoy aparece cada vez más condicionado por decisiones geopolíticas ajenas.

Te Puede Interesar