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Energía y desarrollo

Vaca Muerta: cuántos empleos e insumos demandará su desarrollo hasta 2040

Vaca Muerta proyecta un fuerte crecimiento: más empleo, infraestructura y logística, con desafíos clave para consolidar su impacto económico.

Por Marcelo López Álvarez

El ciclo Conferencias en la Expo Oil and Gas 2025 ofreció una radiografía del futuro inmediato de Vaca Muerta en el mundo del petróleo y el gas y de su capacidad para convertirse en un eje estructural del crecimiento económico argentino, aportando empleo, dólares y fuerte demanda de insumos

El panel titulado “¿Cuántos y cuáles insumos y servicios requerirá el desarrollo de Vaca Muerta?”, a cargo de Daniel Dreizzen, presidente de la Comisión de Análisis Económico y Planeamiento del IAPG y director de Aleph Energy, junto con Milagros Piaggio y Aniko Fushimi, consultoras de la misma firma, presentó un panorama de gran potencial pero atravesado por condiciones exigentes.

Según el estudio, la cuenca neuquina podría demandar, en su año de mayor actividad, entre 30.000 y 43.000 trabajadores adicionales, lo que representa un salto del 60 por ciento en el nivel actual de empleo directo en la extracción de gas y petróleo. Esa expansión se traducirá en entre 400 y 518 millones de horas-hombre acumuladas, una escala inédita en la historia energética del país. Más allá de las cifras, lo que está en juego es la capacidad de transformar recursos naturales en desarrollo económico sostenido.

Impacto sobre infraestructura y logística

La dimensión de las proyecciones exhibe un costado crítico: la logística. El informe prevé que hacia 2029 serán necesarios entre 9 y 11 millones de viajes de camiones para movilizar agua, áridos, insumos químicos, combustibles y equipos. Tal volumen de transporte generará un impacto directo sobre la infraestructura vial y sobre servicios conexos, lo que obliga a anticipar inversiones y planificación. De lo contrario, la logística podría transformarse en un freno para la expansión productiva.

A este desafío se suma la necesidad de construir entre 18 y 26 plantas de tratamiento de crudo hacia 2040, con un ritmo de hasta seis instalaciones en simultáneo hacia 2029. Se trata de obras de ingeniería de gran escala que no solo requerirán acero, hormigón y maquinaria pesada, sino que también demandarán decenas de miles de trabajadores temporales y especializados.

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Gran expectativa generaron las conferencia en la Oil and Gas sobre todo las relacionadas en Vaca Muerta.

Vaca Muerta: Demanda de insumos y proveedores locales

La expansión de Vaca Muerta impactará en un amplio espectro de sectores productivos. La construcción civil, la provisión de áridos, agua y arena, la industria metalmecánica y siderúrgica, además de ramas vinculadas con la tecnología, los motores, las bombas y la ingeniería, estarán entre los rubros más demandados. Una parte significativa de los insumos críticos para perforación y fractura deberá importarse, pero existen áreas en las que la industria nacional podría abastecer con competitividad.

Actualmente, las 37 principales compañías de oil & gas en el país trabajan con una red de casi 10.000 proveedores, de los cuales el 78 por ciento son pymes. Entre 2019 y 2021, estas firmas generaron una facturación promedio de 4.000 millones de dólares anuales. El desarrollo de Vaca Muerta multiplicará esos niveles, abriendo una oportunidad para fortalecer la trama empresarial local, siempre que logre acompañar el ritmo de crecimiento y superar sus limitaciones estructurales.

Empleo y capital humano

El horizonte de expansión podría crear hasta 36.000 nuevos puestos de trabajo adicionales, con un fuerte énfasis en la formación de mano de obra calificada. Técnicos, ingenieros y profesionales vinculados a la industria energética serán cada vez más requeridos. Sin embargo, la brecha de formación y la disponibilidad de recursos humanos especializados representan un desafío que exigirá políticas de capacitación articuladas entre el sector público y privado.

Condiciones para el desarrollo

Más allá de las necesidades técnicas, el informe advierte que la consolidación de Vaca Muerta como motor económico dependerá de la estabilidad macroeconómica y de la existencia de marcos regulatorios predecibles y competitivos. Instrumentos como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) podrían ser decisivos para atraer capital internacional y garantizar que las inversiones encuentren condiciones favorables de rentabilidad.

La cuenca neuquina, de cumplirse las proyecciones, no solo tendrá un rol energético sino también económico, al consolidarse como una fuente estratégica de divisas, empleo y desarrollo regional. La magnitud del proyecto obliga a pensar a Vaca Muerta como un vector estructural para la economía argentina, con capacidad de irradiar dinamismo hacia múltiples sectores productivos.

En síntesis, lo que se perfila en los próximos años es un proceso de transformación de gran envergadura: convertir los recursos hidrocarburíferos en una plataforma de crecimiento nacional, siempre que la infraestructura, la logística, la red de proveedores y el marco regulatorio acompañen la velocidad de la expansión. De lo contrario, el potencial de Vaca Muerta podría enfrentarse a límites difíciles de sortear.

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