El Banco Mundial trabaja en el otorgamiento de una garantía de hasta 2.000 millones de dólares destinada a refinanciar una porción significativa de la deuda argentina, reducir los costos de financiamiento externo y mejorar las condiciones para la inversión privada. El anuncio, realizado en Washington en el marco de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, fue confirmado oficialmente tras el encuentro entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente de la entidad, Ajay Banga. La operación está sujeta a la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo y contempla un financiamiento estructurado a cinco años, con tres de gracia.
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Luis Caputo, el Banco Mundial y un esquema para reducir el costo de renegociar la deuda
Luis Caputo confirmó que el Banco Mundial evalúa una garantía de USD 2.000 millones para refinanciar deuda argentina y aliviar vencimientos.
El acuerdo es parte de la estrategia del equipo económico argentino, encabezado por Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, que viene negociando con organismos multilaterales. Según el Ministro, las operaciones no significan contraer nueva deuda sino refinanciar los vencimientos de capital próximos a tasas sustancialmente más bajas que las vigentes en el mercado internacional, que rondan el nueve por ciento o más para plazos comparables. La tasa que se proyecta para este esquema se ubicaría entre el 5,5 y el 6,5 por ciento anual, según las fuentes de Economía.
Deuda: El vencimiento de julio, el eje de la negociación
El calendario financiero de la Argentina que debe afrontar el Gobierno de Javier Milei tiene urgencias concretas. En julio próximo vence un pago de capital e intereses por 4.300 millones de dólares con bonistas privados. Según el equipo económico, los vencimientos estrictos de capital rondan los 3.000 millones, mientras que los 1.300 millones restantes, correspondientes a intereses que, prometen, serán cubiertos con el superávit financiero. Para el componente de capital, la estrategia apela a fuentes alternativas al mercado voluntario de deuda, mientras el riesgo país no refleje (según criterio del propio ministro) las condiciones reales de la economía argentina.
"Estamos explorando distintas alternativas a niveles significativamente más bajos que los del mercado", afirmó Caputo ante inversores reunidos en un evento organizado por JP Morgan ayer en Washington. En ese marco, explicó la lógica operativa del acuerdo con el Banco Mundial: este no actuaría únicamente como garante sino también como estructurador del financiamiento, canalizando recursos provenientes de inversores institucionales de diverso perfil (entre ellos, compañías aseguradoras y grandes fondos de inversión globales). "El Banco Mundial es el que organiza todo, ellos buscan los recursos, ellos buscan las propuestas", explicó el ministro.
El viceministro José Luis Daza completó el cuadro al señalar que el interés del mercado por asumir riesgo argentino bajo esta estructura resultó mayor al esperado: "Hubo un interés por tomar este riesgo argentino muchísimo mayor que el que se esperaba", sostuvo.
El mecanismo y sus actores
Las garantías del Banco Mundial, según la explicación oficial de la entidad, contribuyen a movilizar inversión privada y a reducir los costos del financiamiento soberano. El Banco Mundial proyecta para la Argentina un crecimiento del 3,6 por ciento en el corriente año.
El esquema no se limita al Banco Mundial. El Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento también participan de las negociaciones que Caputo sostiene en Washington. Según detalló el ministro, la suma de los aportes de estos organismos podría generar entre 3.000 y 4.000 millones de dólares adicionales, bajo estructuras similares a la acordada con el Banco Mundial. Según el mercado financiero, el mecanismo de garantías permite apalancar los montos y potencialmente reunir el doble del valor garantizado ante inversores privados.
El paquete financiero completo
Sumadas todas las fuentes, el programa financiero que el gobierno proyecta para los próximos meses alcanzaría los 8.000 millones de dólares. A las garantías multilaterales se añaden unos 4.000 millones provenientes de licitaciones en dólares en el mercado local, mediante instrumentos como los bonos con vencimiento en 2027 y 2028. "Con 8.000 millones ya tenés los cupones de julio y de enero y te sobran 2.000 más", sintetizó Caputo.
A ese total se agrega una estimación de ingresos extraordinarios por privatizaciones y venta de activos del Estado. El ministro previó que, en los próximos doce meses, esa fuente podría aportar aproximadamente 2.000 millones de dólares adicionales, lo que elevaría el monto total disponible a unos 10.000 millones. De concretarse ese escenario, el margen de maniobra financiera del gobierno se extendería con holgura más allá del vencimiento de julio.
El conjunto de las negociaciones en Washington, que incluyeron también reuniones en el marco del G20, permitió al equipo económico presentar ante inversores internacionales un horizonte de financiamiento despejado para los próximos dieciocho meses, en un contexto en que el acceso al mercado voluntario de deuda permanece postergado.