Escenario económico

Granizo, el día después: el costo de recuperar cultivos y cuándo conviene protegerlos

Las tormentas de granizo pueden cobrarse hasta 3 campañas. En qué casos resulta rentable invertir en malla para proteger cultivos. Relación costo-beneficio.

Por Miguel Ángel Flores

Se viene otro escenario para la producción de Mendoza, históricamente expuesta al fenómeno del granizo. Y es momento de analizar cuánto puede condicionar una tormenta a los cultivos desde el día después, es decir, su costo para la planificación productiva. Y ante lo que viene, cuándo puede ser una buena inversión colocar malla antigranizo para proteger a los cultivos de distintos oasis.

Ya se sabe que, sin lucha antigranizo activa (siembra de nubes graniceras con ioduro de plata desde aviones), todo pasará a depender de la defensa pasiva, o sea, uso de malla o tela que contenga la piedra. Pero ¿qué pasa con la mayor parte de la superficie productiva de la provincia que aún no está protegida con ese sistema cuando sufre una tormenta?.

"Hay que tener en cuenta que con el granizo se dañan también las hojas, que aportan nutrientes para el fruto. Según el tipo de tormenta y momento de la cosecha, se perderá volumen. Pero además, con tormentas tardías, más allá de la merma de producción la planta arrancará la próxima temporada más débil", detalla Guillermo Urruti del área que analiza los efectos de contingencias meteorológicas en los cultivos de la Dirección de Agricultura.

El análisis parte de un dato casi estadístico. Si se transita una temporada de tormentas "normales" o de intensidad regular, la chance de volver a producir a la siguiente es bastante probable. Pero cuando hay precipitaciones mucho más violentas, casi con seguridad lleve hasta 3 ciclos recuperar el cultivo: con suerte, dicen los agrónomos, a partir de la caída de granizo en este 2024 con suerte el productor pueda pensar en volver a tener materia prima en condiciones recién para 2026.

Es el momento de, más allá de la denuncia habitual para lograr una compensación (seguro agrícola), los ingenieros se ocupan de decidir qué nutrientes aplicar a las plantas para reforzarlas. Y presupuestar agroquímicos o compuestos más orgánicos para curar, algo lógico por la humedad que deja una tormenta en una planta dañada y expuesta a enfermedades fúngicas como la Botrytis o "podredumbre ácida" de la vid.

Costo principal del granizo (y los colaterales)

Esa es la "foto" para un viñedo. Pero en otro tipo de cultivos como olivos, los expertos advierten que pueden sufrir daños más permanentes.

Según Urruti "si una granizada muy fuerte produce pérdida de yemas este año, posiblemente en la siguiente temporada, más allá de verse sana la planta, la producción sea menor".

Al respecto, los profesionales de la Estación Experimental INTA estudian la resistencia de cada producción (y su capacidad de recuperarse) según el nivel de acumulación de reservas que tenga el cultivo.

"Cuando hay una tormenta de granizo entre el envero y cosecha hay daños en el follaje. Y todo lo que es el proceso de brote y crecimiento en la primavera siguiente depende de la cantidad de reservas que permiten las hojas: por tanto, a menor nivel de reserva acumulada, menor potencial de rendimiento en la temporada siguiente", explica el ingeniero Jorge Prieto, experto en fisiología de la vid.

Pero hay daños colaterales. Es que según el profesional del INTA también el fenómeno termina por condicionar la poda, una práctica importante para la productividad "porque termina priorizándose la recuperación de la planta".

Sin embargo, al margen del manejo en la finca, en poco tiempo el panorama que deja el granizo (luego de las pérdidas) deja claro cómo puede cambiar la planificación comercial en función de la calidad de los frutos que quedan.

Urruti puntualiza que "junto a fruta que no vas a cosechar y está en el piso, hay un daño comercial: en un mercado destino donde la calidad es importante pierde valor, como sucede con la manzana que queda "marcada" por la piedra y termina en el mercado interno".

¿Cuándo invertir en protección?

Con el mismo criterio, puede cambiarle la ecuación a quienes producen uva para consumo en fresco.

Es el caso de la variedad Red Globe, una de las de mayor volumen de cosecha en la zona Este. Los viñateros que la producen saben que algunos granos rotos de un racimo por granizo puede ser la diferencia entre defender su precio o que termine "en oferta" al público.

"Cuando se trata de calidad visual, lo único que sirve es 0 daño. La fruta que va a la góndola de un supermercado, si está con marcas por el granizo, seguramente terminará vendiéndose a un precio hasta 50% inferior", dicen los analistas.

Son los ejemplos de cultivos donde se recomienda invertir en tela antigranizo. Por el diferencial, poder bajar el daño de un 20% a 10% saben que para el negocio es mucho más que 10 puntos.

Otro parámetro determinante es la producción de alto valor agregado, o "premium", como cereza y pistacho. Dotarlos de estructura en altura para proteger los árboles puede costar hasta u$d 25.000 por hectárea.

Es prácticamente un techo. Por debajo, el rango de inversión arranca en torno a los u$d 5.000 para viñedos en espaldero (según la variedad de uva) y puede llegar a los u$d 15.000 en algunos parrales, aunque llega a superar ese costo en algunos productos exportables como la ciruela para desecar oriunda de San Rafael.

Para tener en cuenta: tanto la estructura como la misma tela tiene una vida útil promedio de no más de 10 años, que puede estirarse a 15 con buen cuidado o mantenimiento adecuado.

Amortización, un dato clave

Un productor hace sus cuentas y compara. "En un viñedo bajo, a un costo de 7 mil dólares por ha, para renovar la malla habrá que gastar otros 4 mil sin tocar la estructura, y hasta 10 mil si es un producto más caro. Pero hay que calcularlo bien, porque a veces no se consigue el beneficio económico final".

Por eso, un indicador primordial es calcular cuándo se amortizará la inversión. Algo que, claramente, varía según el destino (y el valor que se paga) por el producto final. Algunos ejemplos:

Pistacho/cereza: por su precio de mercado, la amortización puede completarse en hasta 4 años. "A partir de allí, todo es ganancia. Posiblemente con buena producción y calidad, en el caso de uva Red Globe será un plazo similar".

Durazno industria (para mermelada): Como el aspecto no importa, su precio es inferior al que se destina a conserva. En númros, hay diferencias: por el durazno en mitades para enlatar se paga hasta $400 el kilo, mientras que si va pulpa su valor no supera los $250/kg.

Por eso, dependerá del modelo del negocio para determinar si al productor le conviene o no: se estima que llevará hasta 30 años pagar la inversión.

De ahí que, a valores actuales, resulte más viable la alternativa de contar con seguro agrícola y tratamiento fitosanitario para evitar enfermedades luego de la tormenta.

Malbec: Un panorama diverso, pero con más productores con capacidad de repago a razón de 7 mil dólares/ha, a partir de un mejor precio pactado con la bodega por kilo. Y hasta la posibilidad de un financiamiento conveniente.

Ciruela para desecar: Dependerá de las características productivas. Un modelo al que le conviene la relación costo-beneficio, es el de fincas con un rendimiento de hasta 70 toneladas/ha. "Quizá a quien exporta ciruela desecada a Europa, probablemente le convenga invertir en tela", resalta Urruti.

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