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Tensión cambiaria

El mercado arranca septiembre con el dólar en alza y un fuerte desafío al Gobierno

Septiembre comienza con tensión: el dólar supera barreras psicológicas, caen reservas y la política acelera la dolarización de carteras.

Por Marcelo López Álvarez

La economía arranca septiembre enfrentando nuevamente un cuadro de creciente inestabilidad cambiaria. Pese a los esfuerzos del Gobierno por contener la escalada del dólar, el mercado volvió a dar señales de desconfianza y llevó a la divisa a rozar un nuevo umbral psicológico, cercano a los 1.400 pesos.

Factores financieros, políticos, coyunturales y hasta judiciales se combinan en un escenario que deja poco margen de maniobra y anticipa semanas agitadas.

En el primer día de septiembre, el dólar mayorista subió 32,5 pesos (2,4%) y se ubicó en 1.376 pesos, mientras que en el Banco Nación avanzó 30 pesos y alcanzó los 1.390, mientras que algunas entidades privadas que operan después del cierre ya anotaban en sus aplicaciones 1.401 pesos por dólar.

Si bien hoy la banda superior está cerca de los 1.470 pesos, los 1.400 pesos parecen una barrera psicológica que podría disparar una catarata de consecuencias.

El promedio de entidades relevado por el Banco Central se estableció en 1.348,60 para la compra y 1.390,89 para la venta. En paralelo, los dólares alternativos acompañaron la tendencia: el blue trepó a 1.355 pesos, el MEP escaló a 1.377,5 y el Contado con Liquidación se ubicó en 1.384,3.

Dólar con intervenciones y límites de la estrategia

Las múltiples medidas de intervención que viene tomando el Gobierno -que, según algunas consultoras como 1816, hasta llegan a la intervención directa vendiendo dólares desde el Tesoro- parecen no alcanzar para frenar un proceso que se viene profundizando desde la apertura del cepo para las operaciones de personas humanas.

El Gobierno tiene la esperanza de que el mal lunes también estuviera dado por un mercado sin referencia internacional, ya que ese día fue feriado en Estados Unidos por el Día del Trabajo, lo que redujo la liquidez global.

La ausencia de operaciones en Wall Street limitó la posibilidad de liquidar divisas y redujo la oferta genuina. Según Gustavo Quintana, operador de cambios, “los exportadores no pueden vender y la actividad local queda restringida”. A esta menor disponibilidad se sumó la demanda estacional de ahorristas que buscan cobertura tras el cobro de salarios.

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Cada vez más pesos para comprar dólares. Septiembre arrancó con un salto fuerte en la cotización de la moneda norteamericana

El componente político

Más allá de las particularidades del calendario financiero, la política volvió a ser un catalizador de expectativas. El resultado adverso para el oficialismo en las elecciones de Corrientes reavivó la incertidumbre, y la proximidad de los comicios en la Provincia de Buenos Aires acentuó la dolarización de carteras.

Julio: un anticipo de las tensiones

Si bien el arranque de septiembre expuso la vulnerabilidad del mercado, los datos oficiales de julio ya mostraban señales de desequilibrio. El Balance Cambiario del Banco Central registró un superávit en cuenta corriente gracias a liquidaciones agrícolas extraordinarias, pero también un fuerte incremento en el gasto en divisas y en la dolarización de ahorros.

Ese mes, los argentinos gastaron 1.192 millones de dólares en consumos con tarjeta, servicios turísticos y compras digitales, un 41% más que un año atrás. El grueso correspondió a consumos en el exterior y servicios digitales, en un contexto en el que la devaluación del peso encareció las compras en moneda extranjera.

Paralelamente, 1,3 millones de personas adquirieron billetes por un total de 3.408 millones de dólares, lo que representó un aumento del 42% respecto a junio. Este comportamiento derivó en una Formación de Activos Externos de 5.432 millones, la segunda más alta desde que se creó el mercado único y libre de cambios.

Exportaciones adelantadas y fragilidad futura

El superávit de la cuenta corriente, de 1.374 millones, se sustentó en exportaciones que sumaron más de 10.000 millones de dólares, un 73% por encima del mismo mes de 2024. Sin embargo, buena parte de esas divisas se explicaron por liquidaciones anticipadas realizadas a fines de junio, cuando los productores agrícolas aprovecharon una reducción transitoria de retenciones.

Este fenómeno, según advierten desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), compromete la capacidad de sostener el flujo en los meses siguientes. El recurso a liquidaciones adelantadas y prefinanciaciones alcanzó al 42% en el primer semestre, frente al 26% del año anterior.

Las importaciones, por su parte, alcanzaron los 6.289 millones de dólares, con un incremento del 18% interanual. La suba respondió al repunte de la actividad y a la cancelación de deudas comerciales postergadas, lo que absorbió más de 1.400 millones.

En contraste, la balanza de servicios volvió a ser negativa en 928 millones, impulsada por el turismo emisivo y el gasto con tarjeta en el exterior. En los primeros siete meses del año, el déficit turístico ya superó lo acumulado en todo 2024.

Reservas y flujos de capital

El mes de julio cerró con una caída de 1.107 millones de dólares en las reservas internacionales, que se ubicaron en 38.866 millones. Los pagos de deuda pública absorbieron buena parte de los recursos, en un contexto de ingresos insuficientes por parte de la inversión extranjera directa, que apenas sumó 155 millones. Desde diciembre de 2023, el saldo acumulado sigue en terreno negativo, lo que cuestiona la efectividad de los incentivos a grandes inversiones.

Un equilibrio frágil

El panorama deja a la vista un equilibrio precario. El ingreso extraordinario por exportaciones permitió sostener el superávit corriente, pero no resolvió el drenaje de divisas generado por el turismo, el gasto en servicios y la dolarización de carteras.

La fotografía de julio anticipaba la tensión que se intensificó en septiembre: una economía que depende de ingresos excepcionales y enfrenta una salida persistente de capitales. Con las elecciones en el horizonte y la presión política sobre el tipo de cambio, la sostenibilidad del esquema cambiario aparece cada vez más en entredicho.

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