Con dólar agro, cuánto pueden sumar las exportaciones de Mendoza
Desde Mendoza estiman que el nuevo dólar implicará un adelanto pero no más exportaciones. Como influye la merma de las cosechas en el beneficio para Mendoza.
Debutó el nuevo dólar agro, pero algunos referentes toman con pinzas su ventaja para las exportaciones de Mendoza
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
Arrancó el "dólar agro", y con él las condiciones para que los exportadores puedan beneficiarse con un tipo de cambio de $300, casi 50% superior al que utilizaban hasta ahora para liquidar sus ventas al exterior. A quiénes beneficia además de las bodegas en Mendoza? ¿Cuántos dólares facturarán por cada exportación hasta el 31 de agosto a ese valor?.
En cuanto al aporte que puedan hacer las economías regionales, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Juan José Bahillo, estimó que podría ubicarse en torno a los u$d 4.000 millones. Esto, en base al plazo del llamado PIE (Programa de Incremento Exportador) dentro del cual el tipo de cambio diferencial estará vigente durante los próximos 143 días.
Sin embargo, mientras en el mercado interno lo ven como una devaluación encubierta que impactará tarde o temprano en los precios, desde la óptica del comercio exterior de Mendoza no ayudará a aumentar las ventas al exterior. Más bien un adelanto de las que podían hacerse a lo largo del año , para no perder el beneficio de un tipo de cambio más alto dentro de una ventana temporal de casi 5 meses que podrán aprovechar expo vitivinícolas, olivícolas y de conservas.
"En base a la prefinanciación de exportaciones traerá alivio, para un año que, siendo aceptable, prevé una disminución de las exportaciones de entre 5 a 10%. Sólo podría ayudar a impulsar las ventas afuera una recesión del mercado doméstico, pero igualmente sin producto suficiente a raíz de las contingencias climáticas no podrían sostenerse", analizó el gerente general de Fundación Promendoza, Mario Lázzaro.
Para entender el contexto, hay que considerar que el beneficio de cobrar las operaciones que se realicen a razón de $300 por dólar (en realidad, algo menos si se descuentan las retenciones) excluye a los productos o bienes estacionales que motorizan la economía regional.
Esto es porque, por ejemplo, el ajo (resta un 5% de su producción anual), cebolla y algunas otras hortalizas ya vendieron el grueso de sus cosechas.
En números
Por el contrario, sí accederán los productos de Mendoza con flujo comercial continuo: vinos fraccionados, aceites, ciruela desecada y durazno enlatado. Aunque quienes están en el negocio del comercio exterior saben que hasta el 31 de agosto es poco tiempo para cerrar nuevos negocios, más aún sin certeza de cuál será el valor del dólar después de esa fecha.
La proyección de Promendoza toma como punto de partida los u$d 1.600 millones (unos 133 millones mensuales) que dejó el ciclo comercial 2022. Ahora reportaría un saldo mucho más pobre: alrededor de u$d 600 millones en total, sin descontar la merma en las cosechas del 10% por el combo heladas-sequía-granizo: así, el sector exportador mendocino debería ingresar unos u$d 500 a 550 millones en la ventana que se abre con el PIE.
Para Lázzaro, un 70% es atribuible al complejo vitivinícola. El resto se reparte en la olivicultura (recién empieza la cosecha de aceituna para aceite, que estará listo para exportar en agosto) y la industria conservera.
Actualmente al dólar comprador que toma el BCRA ($211,75 hasta el lunes 10) hay que descontar el arancel o derecho de exportación (retención) del 4,5%. Eso implica al cambio neto $202, el valor a liquidar para quienes quedan excluidos del Programa, mientras que los que accedan al dólar de $300 terminarán por cobrar $286,50 al final del camino.
Esto es, al menos dentro de los 120 días posteriores a documentar la carga (con el permiso de embarque, una suerte de DNI de cada exportación), que garantiza el cobro del arancel vía descuento sobre el monto total de liquidación de divisas.
Sin embargo, desde Mendoza los planteos vuelven a centrarse en que los $300 del dólar agro "quedan cortos". Estiman que, con una tasa inflacionaria acumulada que podría superar el 28% hasta agosto, debería partir de al menos $330 para que el beneficio inicial no se licúe.
Detrás de la góndola perdida
Con todo, entre los exportadores tampoco rebosa el entusiasmo por la ventaja cambiaria transitoria. En parte por las dudas acerca de si el grueso de las transacciones llegarán a concretarse a tiempo.
Pero también la inquietud es si servirá para recuperar rentabilidad real frente a la inflación, y sobre todo el espacio que hace al menos un par de años algunos productos argentinos perdieron por un precio final poco competitivo en la pelea con competidores de otros países.
Según Armando Mansur, titular de Asolmen (Asociación Olivícola de Mendoza) "nuestra temporada termina en junio-julio y tenemos una ventana de 90 días, con lo cual quizá alcancen a concretarse las operaciones pero no el ingreso de divisas. Desde mi experiencia los clientes se perdieron: ya el año pasado no pudimos por la diferencia de tipo de cambio y la alta inflación, lo que nos descolocó versus los competidores de otros países".
El tiempo corre: es que a la cosecha de aceituna para conserva le restan 20 días, antes de darle paso a la aceitera. En total, la industria ya sabe que contará con unas 25.000 toneladas, un volumen casi 35% inferior a la temporada anterior del que Mendoza aporta casi 1/3 parte.
Hoy la provincia, en el 4to puesto como productora, está lejos de la líder San Juan. Mientras tanto, el dólar agro llega con un mercado interno también golpeado por la caída de ventas frente a sustitutos más baratos. Por eso, pocos en el sector olivícola se arriesgan a proyectar el panorama comercial.
Lo cierto es que, aunque con un contexto internacional más peleado, el valor internacional del aceite de oliva incita a salir a vender: es que 2022 cerró con la tonelada a u$d 3.700, y hoy está 40% más alto. España, el principal rival de Argentina, está más caro, pero los aranceles de importación recortan ventajas y Brasil y Chile, como mercados cercanos (y por lo tanto logística más barata), son la principal apuesta.
"El que quiera mantener clientes en el exterior deberá resignar márgenes. Junto a Chile, Brasil es una plaza importante, con un nicho como la gastronomía gourmet y consumidores de alto poder adquisitivo que pagan la calidad, porque otros grandes compradores como EEUU e Italia, no entienden lo que nos pasa", anticipa Mansur.
Mantener la "ventana abierta"
¿Cómo podría aprovechar el exportador el mejor tipo de cambio a su favor?.
Algunos no descartan salir con estrategias como ofrecer descuentos por pago anticipado para apurar contratos con importadores. A una tasa de inflación del 6/7% mensual, ofrecer un 5% puede significar hacerse de los dólares anticipadamente, pero tampoco promete ser una práctica generalizada.
En tanto, desde la secretaría de Agricultura que conduce Juan José Bahillo, interlocutor por el Gobierno nacional con las cámaras de Mendoza, insisten en que el dólar agro "supondría una mejora en la performance exportadora de entre el 25% y 30% respecto al promedio liquidado en campañas anteriores".
Y mientras a poco de arrancar el Programa de Incremento Exportador subrayan que habrá un criterio de "elegibilidad" para las empresas de las economías regionales que quieran participar, los exportadores ya advierten que se necesitará una prórroga de la medida para que el beneficio realmente alcance.
Hay un silencio oficial al respecto. Pero la reglamentación indica que Agricultura podrá " por cuestiones comerciales y logísticas debidamente acreditadas por los sujetos que adhieran al Programaampliar, considerando el volumen de compra de cada sujeto, de manera extraordinaria y excepcional los plazos de cumplido de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE)".