Banco Santander reduce más del 25% de sus sucursales en Argentina y crece el conflicto gremial
El proceso al que se enfrenta el banco genera tensión con el sector gremial. Además, enfrenta una investigación judicial por una presunta estafa millonaria.
El proceso de transformación de Santander coincide con otro frente delicado: una investigación judicial en la provincia de Jujuy
El proceso de reducción de sucursales de Banco Santander Argentina dejó de ser un ajuste operativo para convertirse en una reconfiguración profunda de su modelo de negocio. En poco más de dos años, la entidad pasó de contar con cerca de 395 puntos de atención en 2022 a unos 297 hacia finales de 2025.
La eliminación de casi un centenar de sucursales representa una contracción superior al 25% de su red física, posicionando a la entidad como el banco privado con mayor nivel de reducción en el sistema financiero local.
Este repliegue se intensificó en los últimos meses, con más de 40 cierres o procesos en marcha en distintas provincias, lo que encendió alertas en el sector sindical.
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La entidad pasó de contar con cerca de 395 puntos de atención en 2022 a unos 297 hacia finales de 2025
Foto: Yemel Fil
Desde el banco, en tanto, sostienen que la estrategia responde a un cambio estructural en el comportamiento de los clientes:
Más del 90% de las operaciones ya se realizan por canales digitales.
La atención presencial cayó cerca de un 30% interanual.
Más del 60% de los nuevos clientes se suman de forma completamente online.
La entidad remarca que el negocio bancario se orienta cada vez más hacia la digitalización, eficiencia operativa y reducción de costos fijos.
Conflicto gremial: el impacto sobre el empleo
El aspecto más sensible del ajuste es su efecto sobre los trabajadores. Según la Asociación Bancaria, el proceso podría impactar en más de 500 empleados, incluyendo personal propio y tercerizado.
El gremio sostiene que no se trata de una medida aislada, sino de una estrategia estructural de reducción, y advierte sobre:
Posibles desvinculaciones o retiros.
Cambios en las condiciones salariales.
Avances en la tercerización de tareas.
Además, reclaman la intervención de la Secretaría de Trabajo y denuncian que la reconversión del negocio se estaría realizando "a costa de los trabajadores".
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El gremio sostiene que no se trata de una medida aislada, sino de una estrategia estructural de reducción
Foto: Yemel Fil
Desde la entidad, en cambio, aseguran que los cierres fueron comunicados con anticipación y que responden a la necesidad de adaptarse a un mercado en transformación.
El contexto económico: presión sobre el negocio bancario
El ajuste de estructura se produce en un escenario desafiante para el sistema financiero argentino, caracterizado por: años de alta inflación, caída del crédito en términos reales, restricciones cambiarias y la creciente competencia de fintech.
En este marco, los bancos buscan mejorar su rentabilidad mediante la reducción de costos fijos, como alquileres, mantenimiento y personal. Sin embargo, esto implica resignar presencia territorial y cercanía con clientes que aún dependen de la atención presencial.
Comparación con otros bancos: un ajuste más agresivo
Si bien la reducción de sucursales es una tendencia general en el sistema financiero argentino, el caso de Santander destaca por su magnitud.
Banco Macro redujo oficinas principalmente tras la integración de Itaú, lo que generó superposición de estructuras.
BBVA Argentina mostró un ajuste más moderado, con variaciones menos pronunciadas.
Grupo Financiero Galicia, tras incorporar la operación local de HSBC, amplió su red, aunque aún se encuentra en proceso de reorganización.
En este contexto, Santander lidera el recorte neto más significativo entre las principales entidades privadas.
Investigación judicial: una causa por presunta estafa millonaria
El proceso de transformación de Santander coincide con otro frente delicado: una investigación judicial en la provincia de Jujuy por una presunta estafa vinculada a créditos prendarios.
La causa analiza una operatoria que habría generado un perjuicio cercano a los $1.000 millones, mediante un esquema que involucraría a personas en situación de vulnerabilidad utilizadas como titulares de préstamos, créditos destinados a la compra de camionetas, principalmente Volkswagen Amarok y a la comercialización posterior de los vehículos a terceros, mientras figuraban con prenda activa.
Según la investigación, los involucrados eran captados con la promesa de recibir dinero a cambio de firmar documentación, sin plena conciencia de las deudas asumidas.
En el expediente figuran imputados un empleado del banco, un gestor, además de concesionarias, escribanos y otros intermediarios. La fiscalía dividió el caso en dos tramos: uno ya formalizado y otro aún en etapa de análisis.
El banco también fue incluido en la denuncia como posible responsable institucional, mientras la Justicia busca determinar si existieron fallas en los controles internos o si se trató de maniobras individuales.
Un punto de inflexión para Santander en Argentina
La combinación de cierres masivos de sucursales, tensiones gremiales y una investigación judicial en curso configura un escenario complejo para Santander en el país.
El banco, que durante años fue uno de los más expansivos del sistema, ahora lidera el repliegue físico con una apuesta decidida por la digitalización.
El desafío hacia adelante será sostener la calidad del servicio y evitar conflictos laborales prolongados, en un contexto donde elbanco atraviesa una transformación estructural.