viernes 24 jun 2022
Entrevistas

Sofía Toro Pollicino: pasión por la producción de cine

Sofía Toro Pollicino creó la productora Río Films que trabaja a escala internacional. El perfil de una profesional que se abre paso en la industria audiovisual.

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Por Eugenia Cano 22 de junio de 2022 - 14:35

Estamos en el 2022, pero los hombres aún se resisten a cerrar negocios con mujeres. Sofía Toro Pollicino conoce por experiencia de que se trata esta realidad, pero lejos de amedrentarla, hace tiempo que sostiene una profesión exitosa y en ascenso como productora de cine (ese rol crucial para que una película se concrete y que incluye responsabilidad legal, logística, contratos, planificación, conseguir acuerdos y financiación; entre muchas otras cosas).

Sofía Toro Pollicino es de Mendoza. Fue aquí que se graduó en la Escuela Regional Cuyo de Cine para después movilizarse hasta Buenos Aires, lugar donde tuvo varias experiencias de trabajo y donde generó lazos estratégicos para consolidar la empresa Río Films que hoy comanda.

Podría haber tomado otros, pero de todos los caminos posibles dentro de la industria audiovisual, desde el principio se embarcó en el de la producción. Ese espacio que no muchos eligen, que no es el más amado, que está ejercido históricamente por varones, pero que a ella le parece un lugar de trabajo precioso y creativo al máximo. “Producir es un arte para mí”, dice, mientras cuenta cómo nació esta pasión en su vida:

“Siempre me gustó el cine, siempre me gustaron las películas. Siempre tuve un amor muy enorme por Tim Burton y sus mundos idílicos, me parecía imposible que alguien pudiera tener eso en la cabeza y que lo llevara a la pantalla, me parecía admirable y siempre quise saber cómo se hacía, cómo se transmite todo eso. Terminé el secundario, entré a la escuela de cine y ni bien entré y que uno empieza a entender bien la diferencia de los roles me enamoré de la producción”.

Y agrega: “Me parece que producir es mucho más de lo que creen las personas, que somos gente con el Excel pegado y solo haciendo números. Es un trabajo súper creativo porque pasar a la realidad un guión, si eso no es crear, no sé que sería. Producir es un arte para mí. Es precioso poder buscar opciones de cómo llevar ese guión que nos gustó o que nos acercaron a la realidad. En dónde buscar plata, con qué equipo, de qué manera, o que si no podemos conseguir eso ideal qué otra opción proponemos. Todo eso es arte, es crear y me parece precioso”.

En abril de este año la plataforma Amazon Prime estrenó “Iosi, el espía arrepentido”, dirigida por Daniel Bruman y Sebastián Borensztein.

La serie, sobre un espía de la policía federal argentina cuya historia está relacionada con los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, y que tiene en su reparto a figuras como Natalia Oreiro y Alejandro Awada (entre otras), fue rodada en parte en las dunas del Nihuil en San Rafael y contó localmente con la producción de Río Films, de Sofía Toro Pollicino.

Iosi: El Espía Arrepentido - Tráiler oficial | Prime Video

Este salto internacional no es menor dentro de una industria cinematográfica que desde Mendoza crece sin pausa. La empresa de Sofía Toro Pollicino da cuenta de otras producciones que apuntan a afianzar a la provincia como polo cinematográfico.

En agosto del 2021, por ejemplo, el film “Las Furias“, producido íntegramente en la provincia por “Rio Films”, se convirtió en la primera producción local en ser adquirida directamente por las cadenas Televisa y Amazon. Y actualmente, el equipo de Sofía se encuentra trabajando en la postproducción del largometraje “Historias invisibles”, que se filmó en Mendoza y que cuenta con la actuación de Eleonora Wexler, Vanesa González, Antonella Ferrari, y un elenco de artistas locales.

Sobre estas apuestas locales con proyección internacional, el crecimiento de la industria audiovisual de la provincia que atraviesa un buen momento, y sobre cómo abrirse camino en la producción siendo mujer, Sofía Toro Pollicino, cuenta y reflexiona en esta entrevista a fondo:

-¿Cómo fue la experiencia de producir para Amazon y la oficina Burman en Iosi, el espía arrepentido? ¿Qué significa en términos de posicionamiento para Mendoza dentro de la industria audiovisual?

-La verdad que la experiencia fue súper enriquecedora y creo que más allá del disfrute de poder hacerlo, también ir creciendo y poder hacer producciones cada vez más grandes como fue Iosi que es una súper producción en las dunas de San Rafael, que para el que no las conoce y va, se va dar cuenta la dificultad que tiene armar ahí adentro un decorado, entrar al equipo técnico, sacarlo de noche, digo, la dificultad es enorme. Fue un súper producción y más allá de que fue un desafío y que uno es exigente con sobre su propio trabajo y el resultado final, la verdad que la experiencia fue súper positiva. También uno siente como un orgullo de ver a su equipo, a tus colegas desempeñándose súper bien. Todo el equipo de Oficina Burman se fue muy contento con cómo fue trabajar en Mendoza, con la calidad humana y técnica de las personas. Para mí eso es un orgullo.

Y en términos de posicionamiento creo que nos deja muy bien, porque es una muestra que se puede filmar en otra provincia, que hay actores y actrices de calidad, hay equipo técnico de calidad, se pueden hacer producciones súper complejas como ésta, que fue en el medio de las dunas y que también se puede filmar en la ciudad. Digo, creo que el resultado es muy valioso, porque inclusive lo he hablado, hay mucho interés de volver a Mendoza. Todo el mundo está atento de los beneficios que tenemos, de las facilidades de filmar en Mendoza, el apoyo que no es algo menor, de las instituciones públicas y privadas, me parece que todo eso lo vuelve atractivo.

Creo que es el momento para poder seguir atrayendo inversiones, porque hay mucha producción de plataformas en el país y creo que Mendoza se presenta como una plaza súper interesante y algo diferente a Buenos Aires. Creo que es el momento para poder seguir atrayendo inversiones, porque hay mucha producción de plataformas en el país y creo que Mendoza se presenta como una plaza súper interesante y algo diferente a Buenos Aires.

Eso por un lado y también, sino buscan algo que no sea diferente a Buenos Aires, también está bueno descentralizarlo, porque es real –y lo digo con conocimiento porque he estado filmando hace poco en Buenos Aires-, cuesta mucho armar un equipo porque, por suerte, está colapsado el trabajo. Hay muchísimo trabajo. Me parece entonces que Mendoza se presenta como una posibilidad de que se puede filmar acá también. Me parece que es el momento.

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-Es notorio que la provincia está dando pasos importantes en el sector. Desde tu trabajo en Río Films y tu experiencia profesional, ¿me podrías explicar a qué se debe este crecimiento y en qué situación actual está?

-Y tiene que ver con todo esto que digo. Mendoza viene trabajando sostenidamente con mucha tenacidad y con mucha claridad también, con mucha visión de hacia dónde queremos ir en referencia a ser una industria, en posicionarnos como una industria. Que la misma provincia nos reconozca como tal, que el país nos vea como un lugar muy potente y hacia afuera de Argentina también. Creo que las agrupaciones de Mendoza hemos venido trabajando en esto y creo que empezamos a ver estos pequeños resultados, obviamente que es algo que hay que seguir trabajando, que hay que seguir creciendo, hay que seguir desarrollando porque todos los lugares van cambiando, las necesidades se van modificando.

Nosotros hoy por hoy tenemos el Mendoza Activa (programa de inversión del gobierno provincial) como una suerte de case reviews , que abarca un montón de actividades, y estamos trabajando para un case reviews exclusivamente audiovisual. Creo que eso va a ser un punto y aparte con lo que son las producciones en la provincia y con la atracción de inversiones, ¿no? Que vengan a coproducir a la provincia, que haya más empleo en la provincia, darle la oportunidad también de seguir generando lazos hacia afuera. Hay una atracción de venir a filmar a la provincia y eso genera que sigan sumando antecedentes, que sigan sumando experiencia, que siga creciendo, nosotros como productores y productoras, los técnicos, técnicas, actrices, actores, todo nos seguimos desarrollando, los proveedores también, cada vez los servicios son mejores. Me parece que eso es lo que generan las atracciones, que todo se va potenciando y estamos en el momento “de”, y no ha sido casual y no es magia. Es un trabajo sostenido de años, con la visión clara de qué es lo que queremos ser y cómo concebimos el cine.

-La pandemia cambió la lógica de consumir cine y, “Las Furias”, filme realizado en la provincia por tu empresa productora, es un claro ejemplo de este cambio que están llevando adelante las plataformas de streaming. ¿Qué oportunidades se abren para la industria en este sentido?

Con respecto a la distribución, creo que no sólo la pandemia sino también la pandemia acompañada a una crisis económica que venimos teniendo desde antes de la pandemia y que se intensificó con la pandemia, me parece que ha desarrollado que por ahí no es fácil y no es accesible para todas las familias poder pagarse una entrada al cine, pero de repente sí podés compartir alguna plataforma con familiares y amigos y es más accesible. Hay cantidad de contenidos en cualquier momento y en cualquier lugar desde tu casa, y si bien el cine es preciosos y nada se va a comparar con poder estrenar una película en pantalla grande y vivir ahí las emociones de la gente, hay algo de lo sensorial de tener a las personas en la sala que es poder ver qué sienten con el proyecto de uno y que es precioso, pero también me parece que un poco las plataformas, si bien los precios suelen estar en dólares y no son económicas, hay una cantidad y creo que abre más el juego.

Lo que nos pasó con Las Furias es que llegamos a un montón de lugares que no hubiéramos podido llegar a través del cine. Porque o no hay un cine, o está lejos, o son lugares con una situación socioeconómica bastante delicada entonces no van a pagarse una entrada para ir al cine que encima les queda a dos horas de distancia, pero sí tienen Internet y eso les permitió verlo en plataformas como Cine.ar, que es la plataforma del instituto de cine (INCAA). También tuvimos la fortuna de ser la primera película mendocina en ser comprada por Amazon y por Televisa, entonces ahora también estamos en esa plataforma.

Me parece que abre un poco el juego y que equipara –entre comillas- la situación. Insisto: ya sé que no son baratas, que son dolarizadas, hay que poder pagarlas también a estas plataformas, pero suelen ser más accesibles cuando uno se junta con compañeros, con amigos, con familiares y comparte en el gasto de esa plataforma y en todos lados hay Internet. En la mayoría de los lugares, falta mucho por desarrollar, ¿no?, pero el Internet hoy por hoy llega a muchas personas. Entonces siento que nivela o equipara un poco las condiciones. Eso me parece precioso y con Las Furias lo vivimos, fue realmente muy emocionante que te escriban personas que nunca pensé y que te digan vi tu película en Cine.ar, la vi en la tele. Creo que eso también es hacer cine, porque la gracia de hacer una película es que después la gente la vea, que exista ese vínculo, esa reacción con la gente. Y la verdad que poder llegar a mayor cantidad de personas es algo precioso.

Las furias - Tráiler

-Hablemos de tus inicios y de por qué elegiste la producción. ¿En ese momento era un puesto ocupado mayoritariamente por varones?

-La producción no es un rol que sea muy amado. De hecho es verdad que es estresante, es demandante y también, bueno, las productoras somos las responsables legales de los proyectos entonces también implica una responsabilidad legal importante que te genera todo esto: cansancio, estrés, muchísimas horas de trabajo, pero para mí es precioso. No podría hacer nunca otra cosa. Lo amé desde el primer año en la escuela de cine y como no había muchas personas que les gustara tuve la fortuna de poder producir un montón de cortos de mis compañeros, empecé a trabajar desde muy chica porque justamente era difícil encontrar a alguien que le gustara hacer producción, entonces empezaron las publicidades con las series. Hice mi primera jefatura en una película muy chica y tenía la clara visión de que yo sólo quería producir y que me gustaba mucho producir películas y series y por eso decidí irme a Buenos Aires, que siempre fue el centro. ¿Viste esa frase que dice Dios atiende en Buenos Aires?, es real, lamentablemente, pero es real. Así fue como me fui a Buenos Aires y seguí perfeccionándome en producción.

En producción de campo había más mujeres porque solemos ser más ordenadas, más prolijas y demás, como que siempre se tiene esa visión de la producción. Nosotras con algunas colegas nos reímos y decimos que los hombres se creen que somos las secretarias entonces para eso nos llaman, para hacerles las jefaturas de producciones o las coordinaciones de producción, pero sí, siempre fue un ambiente muy masculino sobre todo cuando una empieza a querer jugar más arriba. Una cosa es ser asistente de producción o jefa de producción y otra es ser productora. Y ser productora implica sentarte, negociar, buscar dinero, buscar financiación por fuera, más allá del instituto de cine, buscar coproducciones, y eso es hacer negocios. Y la realidad es que el mundo de los negocios siempre fue y sigue siendo masculino, muy masculino y muy machista.

A los hombres entre hombres les resulta mucho más fácil hacer negocios que con una mujer. Por menosprecio, por machismo y por ahí ni siquiera lo hacen conscientemente, pero es un mundo muy difícil que siempre fue masculino. Creo que estamos haciendo un trabajo enorme desde las distintas militancias del feminismo para romper barreras. Queda mucho por recorrer pero creo que por lo menos lo empezamos a evidenciar un poco más. A los hombres entre hombres les resulta mucho más fácil hacer negocios que con una mujer. Por menosprecio, por machismo y por ahí ni siquiera lo hacen conscientemente, pero es un mundo muy difícil que siempre fue masculino. Creo que estamos haciendo un trabajo enorme desde las distintas militancias del feminismo para romper barreras. Queda mucho por recorrer pero creo que por lo menos lo empezamos a evidenciar un poco más.

Desde mi humilde lugar yo lo sigo sintiendo un montón. Sin ánimo de juzgar si el otro es bueno, es malo, es mejor, es peor, no se trata de eso, sino que por ahí me ha tocado estar con colegas a los que yo siendo jefa de producción realmente les he hecho el trabajo, porque no sabían. La jefa de producción no tiene que salir a buscar financiación, no tiene que hacer los presupuestos y me ha tocado hacérselos porque ellos no sabían, pero ellos van y cierran negocios. Las otras casas productoras o los empresarios no quieren cerrar un negocio conmigo, entonces sí me ha tocado visualizar eso y en carne propia, ¿he? De ver cómo te la hace difícil por ser mujer, porque les cuesta.

Yo no creo que lo hagan de forma consciente, pero sinceramente creo que les cuesta mucho sentarse enfrente de una mujer y sentir que con esa persona estás hablando de negocios. Les cuesta mucho sentarse enfrente de una mujer para hacer negocios y mirarla como a un par, que es lo que somos, porque yo estoy haciendo negocios. Les cuestas muchísimo y también lo sufro mucho.

Tengo mis momentos en los que trato de sobreponerme y de seguir peleando porque creo que en algún momento la batalla la vamos a ganar. No sé si yo la voy a ver ganada, pero por lo menos espero dejarle a mi sobrinas o si en algún momento tengo hijas, o colegas o lo que sea, un mundo un poco más igualitario. Realmente es muy doloroso por momentos, porque sin ánimo de compararse, por ahí yo me pongo al lado de un colega y sé que soy muy buena productora, pero no van a cerrar un negocio conmigo, lo van a cerrar con él sabiendo que tiene un montón de carencias, pero lo van a cerrar con él porque es hombre. Y esto no se me ha hecho evidente a veces, se me ha hecho evidente veinte mil veces, entonces es doloroso y también está en nosotras mantener la tenacidad de no bajar nunca los brazos. Nunca voy a dejar de pelear para que eso se rompa, porque las cosas, los negocios y las oportunidades sean de igualdad.

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-Hay cada vez más mujeres dentro de la industria audiovisual, pero como decís, sigue habiendo desigualdad, ¿cuáles son los desafíos para acortar la brecha? ¿Las mujeres están aportando otra mirada a la hora de producir, guionar y dirigir cine?

-Me parece que si bien cada vez somos más mujeres posicionándonos en lugares de importancia y de relevancia dentro del cine, como guionista, directora, fuera del cine también, creo que cada vez nos estamos posicionando más fuerte. Contando historias de nuestra manera, con nuestra visión, en los distintos roles del cine.

Y creo que falta mucho por recorrer porque hay un montón de lugares donde, insisto, no te miran igual si sos hombre o si sos mujer, y no lo siento yo solamente. Lo viven las directoras mujeres también porque liderar un equipo, donde van a seguir habiendo hombres porque no está mal, yo no digo que haya que correrlos del juego, pero si seguimos trabajando en equipos que son mixtos y que me parece que está correcto, y mixto por decir algo porque creo que ya no habría que ni diferenciarlos, ¿no?, pero si seguimos trabajando en grupos que son heterogéneos, para las directoras mujeres liderar esos equipos siempre es difícil, siempre te miran a menos, siempre te ponen en duda. Y ni qué hablar de roles que eternamente han sido masculinos. Porque las mujeres como directoras si bien les ha costado mucho tener su espacio y hay mucho por recorrer, como guionistas y como productoras también, hay roles muchísimos más machirulos todavía. Digo, la dirección de fotografía es súper machista y cuesta muchísimo que entre una mujer, darle la confianza a una mujer, y me parece que ahí está el cambio que nosotras de apoco, con esfuerzo, en la medida en la que una puede, empuja esos cambios. Poder sumar mujeres en roles y no es sumar por sumar, es realmente para que sume, y abrirle la posibilidad a mujeres, estar atenta. Por ahí hay proyectos en los que no podés sumar, no es fácil sumar una mujer como directora de fotografía cuando por ahí no tiene experiencia, pero bueno, no la va a tener nunca sin una oportunidad, entonces la puedo sumar en el equipo de cámara. Intentar buscar esa vuelta para que puedan sumar experiencia y que se hagan conocidas.

Me parece que el cambio claramente va a venir de nosotras, no va a venir de los hombres. Eso está clarísimo. El cambio viene de nosotras y de los lugares que vamos ganando. Y sumar compañeras. Como yo logré subirme al barco, tiro la mano para que se suba otra y así. Me parece que esa es la clave. Pero insisto: no es sumar por sumar, es porque realmente suma. Y hacerlo consciente. Y hay veces que se va a poder lograr y hay veces que no, pero al hacerlo consciente creo que es lo que hace la diferencia y lo que hace el cambio. Me parece que el cambio claramente va a venir de nosotras, no va a venir de los hombres. Eso está clarísimo. El cambio viene de nosotras y de los lugares que vamos ganando. Y sumar compañeras. Como yo logré subirme al barco, tiro la mano para que se suba otra y así. Me parece que esa es la clave. Pero insisto: no es sumar por sumar, es porque realmente suma. Y hacerlo consciente. Y hay veces que se va a poder lograr y hay veces que no, pero al hacerlo consciente creo que es lo que hace la diferencia y lo que hace el cambio.

A mí me ha pasado en un montón de películas que no he logrado tener el cupo de 50 y 50, no lo he podido lograr, pero lo hago consciente, lo peleo, lo busco, lo intento. Siempre intento sumar mujeres en el equipo de cámara, en el equipo de luces. Creo que es hacerlo consciente y muchas veces lo podremos lograr y muchas veces no, por un montón de factores, porque peleamos con cabeza de equipo varones, porque la batalla siempre la ganan con esto de que no tienen mucha experiencia, pero si no la pongo en algún rol nunca lo va a adquirir. Siempre están esas discusiones, pero me parece que la clave está en hacerlo consciente. Y si no lo hacemos consciente nosotras, nadie nos va a ayudar. Yo creo que falta mucho por recorrer, pero son temas que se hablan, que se dicen, que se discuten. Yo en todas las últimas producciones lo he hablado abiertamente con las cabezas de equipo, con los directores y directoras. Lo hablamos, lo hacemos consciente.

-¿Qué momento está pasando la industria audiovisual del país respecto a políticas públicas de fomento y los nuevos desafíos que plantean las plataformas de streaming? Y en relación a lo creativo, ¿qué historias se están narrando?

-Creo que estamos en un muy buen momento. Me parece que en las plataformas están apostando un montón a historias locales, a historias argentinas variadas. Han apostado muchísimo a la ficción y ficciones arriesgadas. El Reino que es una ficción que recientemente ha ganado un montón de premios, es una ficción arriesgada porque toca temas delicados, se mete con temas que generan controversia, que las generaron, que generaron opiniones encontradas y me parece que está genial. Yo tuve la suerte, por ejemplo, de hacer la jefatura de producción del documental de Cabezas.

Me parece entonces que las plataformas están apostando mucho a los contenidos locales, creo que es un muy buen momento para equipos técnicos, para elencos, para productores y productoras, para directoras y directores que ven la oportunidad de presentar sus guiones, sus proyectos. De filmar también con otra comodidad, porque la verdad es que las plataformas están planteando otro tipo de proyectos de envergadura en cuanto a lo económico. Eso está buenísimo porque genera mucho trabajo, mucho contenido local y creo que la temáticas son bastante variadas. Hay ficción, hay documental y me parece genial que se haya abierto ese espacio para el documental, que por ahí antes no era tal. Si preguntamos abiertamente cuántas personas consumen documental, siempre han sido muy pocas y realmente con este tipo de documentales se despertó muchísimo el interés, porque también tocas temas súper sensibles del país y que también pueden ser universales porque son cosas que están pasando en un montón de países. Entonces me parece que todo eso es muy interesante.

Y por otro lado sí me parece que hay que seguir ajustando y perfeccionando cuestiones que tienen que ver con el cine nacional, porque las plataformas más que nada están produciendo series, si han producido películas como Granizo, que vas a todos lados y todo el mundo la ha visto, más allá de si gustó o no gustó. Si bien las plataformas producen películas, me parece que tampoco hay que perder de lado y desde las distintas asociaciones lo estamos haciendo, como un llamado al instituto de cine, que todos sabemos públicamente qué es lo que pasó, la desvinculación del presidente del instituto de cine. Creo que el instituto de cine se quedó muy atrás con la pandemia, que fue real pero que también fue una excusa, para frenar un montón de cuestiones y donde es fundamental, porque el instituto de cine es el camino para productoras, directoras, guionistas mujeres y varones, que no tienen la experiencia, que no tienen los antecedentes, que no tienen los contactos para ir a las plataformas y el instituto por ahí tiene caminos mucho más fáciles para las personas. Fáciles, entre comillas, porque también te la hacen difícil, pero tiene caminos más accesibles.

Me parece que la clave está en poder desarrollar y sostener todo este tipo de posibilidades de producción. Sostener las grandes películas de plataformas, las grandes series de plataformas, los documentales de plataformas, y a la vez sostener el cine nacional de manera independiente como ha habido siempre, y también a través del instituto de cine, que son películas de otra envergadura.

Que también las películas de las plataformas pueden sumarlo al instituto, seguro, pero se entiende que hablo de películas más medianas, de pequeñas a medianas, que no tienen las posibilidades de conseguir financiación de otra manera porque no tiene los contactos para llegar a Netflix. Me parece que esa es una gran batalla a seguir dando y a ganar para lograr que realmente el audiovisual argentino se vuelva y se siga posicionando de una muy buena manera, que es tener todas las posibilidades: las grandes plataformas apoyando y financiando proyectos de calidad, el cine independiente que hay muchísima producción de calidad. y el instituto de cine que tiene que financiar todo tipo de producciones: documentales pequeños, ficciones pequeñas y medianas y también las grandes.

Y también cabe mencionar porque es muy importante, que todos estos espacios, así como son difíciles para las mujeres, son muy difíciles también para las personas de las provincias. Muy difíciles. Si bien siempre lo fueron y que la pandemia digitalizó un poquito todo y demás y ya no es tan presencial, sigue siendo muy centralista. Y también cabe mencionar porque es muy importante, que todos estos espacios, así como son difíciles para las mujeres, son muy difíciles también para las personas de las provincias. Muy difíciles. Si bien siempre lo fueron y que la pandemia digitalizó un poquito todo y demás y ya no es tan presencial, sigue siendo muy centralista.

Nosotros tenemos una doble lucha que hemos dado siempre las mujeres productoras de las provincias, una que somos mujeres productoras y desde ya siempre tenemos condiciones mucho más duras y más hostiles que los varones, y segundo es que somos de las provincias. Creo que ahí hay mucho para trabajar.

Lo que rescato siempre como positivo de esta situación, es que son temas que hablamos.

Yo creo que hace diez años atrás no sé si hablábamos de esto así tan abiertamente. Había más recelo, por ahí nosotros no lo decíamos, los y las periodistas no lo preguntaban tampoco, y me parece que lo positivo es eso, que hoy por hoy siempre se tocan estos temas. Se hablan, se preguntan por convicción, porque todos somos parte de la misma lucha. Por lo menos las personas que dialogamos somos parte de la misma lucha o por compromiso porque, también está un montón de periodistas, un montón de personas que nombran todas estas problemáticas del feminismo y de las provincias por compromiso, pero bueno, está bien que lo hagan. Si esa es la manera de dar la lucha, la daremos.

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