Los imprescindibles de Mendoza

Luis Quesada, un artista excepcional y motorizador

Hablar de Luis Quesada es hacer mención de uno de los grandes artistas que ha dado Mendoza, impulsor del muralismo y referente indiscutido.

Por Walter Gazzo

Luis Juan Quesada Vargas nació el 23 de junio de 1923 en el departamento de Santa Rosa. Artista, intelectual, docente y gestor de múltiples iniciativas culturales es un referente indiscutido de las Artes Visuales de la región de Cuyo. Su extensa producción está constituida por pinturas, esculturas, dibujos, grabados, murales, tapices, muebles, objetos y joyas.

Fue el tercer hijo de la familia formada por su papá Luis y su mamá Paquita. Ambos eran de Granada, España y se conocieron una vez instalados en nuestra provincia. Luis era contador y administraba la economía de propiedades rurales.

Además de Luis, la familia Quesada estaba compuesta por Enrique y María Luisa, ambos fallecidos.

Los Quesada partieron de Santa Rosa poco tiempo después de que naciera Luis. Se instalaron en El Carrizal y en ese lugar el pequeño artista ya empezó a escribir cuentos y relatos. Después la familia se ubicó en San Rafael. Fue precisamente desde ese lugar donde Luis partió a Córdoba para estudiar arquitectura pero, desencantado, volvió a Mendoza y se enroló en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. Allí se formó bajo las influencias de la modernidad en las décadas del 40 y 50.

Fue impulsor en la creación de la Escuela de Diseño en la Facultad de Artes (UNCuyo) y partícipe de la primera Ley de Cultura que tuvo Mendoza. Fue un importante promotor de la cultura local, creador del Taller de Arte Popular Realista (1953), el Club del Grabado (1955-1958), el Taller de Muralistas (1957), el Centro Regional de Estudios Artísticos (1984), el Museo Universitario de Artes de la UNCuyo (1986) y la Asociación de Artistas y Artesanos para la radicación en las localidades de El Bermejo, Colonia Segovia y el Sauce, con sus proyectos anexos de la Plaza de las Artes y de las Flores (1993-1994) y la Editorial Bermejo (1999).

Como artista, su obra guarda una originalidad y una identidad con ella misma pocas veces vista. Sus técnicas tienen una fuente que proviene de las artesanías, ampliada con la tecnología, la artesanía, el diseño y el arte, los procesos y las ideas.

Muchos de sus trabajos para viviendas están desarrollados con Luis Casnati, uno de sus más grandes amigos. Junto a los artistas José Bermúdez y Mario Vicente se encargó de los murales de la Casa de Gobierno de Mendoza (1958) y de la Galería Tonsa (1959). También ejecutó el friso del edificio de la Municipalidad de Guaymallén (1981) y los interiores de dos heladerías Soppelsa (1982 y 1985), realizados con procedimientos artesano-industriales.

Luis Quesada.png

Luis Quesada tuvo una amplia labor docente. Como profesor de la cátedra de Artes Aplicadas en la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo (1969-1978), emprende estudios morfológicos y modulares en multiplicidad de técnicas y de materiales e impulsa la incorporación de las tecnologías de microfundición, vitrofusión, estampado y esmaltado sobre metal. En 1970 estructura los planes de estudio de las carreras de Artes Plásticas, de Diseño y de Cerámica de la UNCuyo. Contribuyó al afianzamiento del diseño con la invitación a referentes de trayectoria nacional, como Ricardo Blanco, Gui Bonsiepe y Rubén Fontana. Con el retorno de la democracia, es decano normalizador de la Facultad de Artes de la UNCuyo (1983-1986).

Su residencia familiar la estableció en forma definitiva en 1985 en El Bermejo, Guaymallén, lugar que lo inspiró a idear un proyecto para concentrar a los artistas y artesanos en ese mismo distrito, lo que se fue materializando con los años. Allí se encuentra la escuela secundaria Bachiller en Artes Visuales con especialización en Arte Público que lleva su nombre. Quesada pidió la donación de obras a distintos artistas y con ellas se creó el Museo Fidel Roig Matons, convirtiéndose en el primer establecimiento secundario en tener un museo en la provincia.

En 2011, el Fondo Nacional de las Artes le otorgó el Premio a la Trayectoria.

Luis se casó con Acelí Bastida, odontóloga de profesión. Ellos se conocieron inicialmente en Mendoza ya que coincidieron en la escuela secundaria y luego estudiaron en Córdoba, cada uno su carrera. En 1950 decidieron unir para siempre sus vidas y de ese amor nacieron Luis Ricardo, Pablo Ramiro (falleció el 16 de marzo de 2021) y Acelí. Sus nietos son Ramiro (h), Gabriela Quesada, Pablo Quesada, Matías Barbuzza y Emiliano Barbuzza. El bisnieto se llama Joaquín Quesada.

Luis falleció el 20 de enero de 2022, a sus 98 años, dejando un enorme legado para la cultura mendocina. Antes, el 6 de octubre de 2020 había fallecido su esposa Acelí.

Ser artista

En una entrevista que le hizo Prensa del Gobierno de Mendoza en julio de 2015, se le consultó al maestro Quesada:

-¿Qué lo inspiró para ser artista?

-Cuando era chico admiraba a un tío mío, el tío “Pepe”, tocaba el violín, hizo una escuela y le enseñaba a la gente de alrededor a leer y escribir. Creo que él fue una de mis fuentes de inspiración. En aquel tiempo el bien mayor que podía recibir una persona era poder expresarse por medio de la escritura y él hizo en la casa una especie de escuela donde le daba clases a gente del lugar que no tenía posibilidad de aprender de otra forma que la que él proponía.

Y estaba en esa tarea cuando llegaron unas personas de la Dirección General de Escuela, atraídas por los comentarios que circulaban en torno a lo que mi tío hacía en Carmensa. Fue así que establecieron la primera escuela del lugar. La verdad que era un lugar en el que se reunió un grupo de gente muy curiosa, estaba el músico Don Alejo y otra gente que había sido atraída, la mayoría eran anarquistas. Dicen que Don Alejo no mataba ni un mosquito y hay que aguantarse los mosquitos de Carmensa (risas). Era de tal convicción acerca de lo sagrado de la vida, que si tenía un mosquito acá (se señala el brazo) lo espantaba levemente sin matarlo (risas).

Dato

Luis Quesada solía escribir para algunos medios, vecinales por sobre todas las cosas. Allí, los artículos los firmaba como “Juan Vargas”, su segundo nombre y su segundo apellido.

"Hay hombres y mujeres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles" (Bertolt Brecht).

Esta columna fue declarada de interés cultural por el Senado de Mendoza según consta en la resolución 78.208.

Fuentes: Acelí Quesada, DGE, Gobierno de Mendoza y diario Sitio Andino

Te Puede Interesar