Estreno

El teatro lleva a escena una historia sobre las terapias de conversión

Sebastián Alcaraz y Willy Olarte hacen "Reconversos". Una obra sobre las terapias de conversión que pretenden "curar" la orientación sexual de las personas.

Por Eugenia Cano

Hay temas muy poco hablados socialmente, como por ejemplo, las llamadas terapias de conversión que buscan a través de métodos polémicos “curar” la orientación sexual e identidad de género de las personas lesbianas, gay, bisexuales o transgénero, por considerar que están enfermas.

Un informe del Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género detalla sobre el tema: “El término "terapia", derivado del griego, denota "curación". Sin embargo, las prácticas de "terapia de conversión" son todo lo contrario: son intervenciones profundamente dañinas que se basan en la idea médicamente falsa de que LGBT y otras personas con diversidad de género están enfermas, infligen dolor y sufrimiento severos, y resultan en daños psicológicos y físicos de larga duración"

Y agrega: "La terapia de conversión actualmente ocurre en una multitud de países, en todas las regiones del mundo. En 2012, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló que las "terapias de conversión" no tenían justificación médica y representaban una grave amenaza para la salud y los derechos humanos de las personas afectadas, y en 2016, la Asociación Mundial de Psiquiatría descubrió que "existe no hay evidencia científica sólida de que se pueda cambiar la orientación sexual innata”. En 2020, el Grupo de Expertos Forenses Independientes (IFEG) declaró que ofrecer "terapia de conversión" es una forma de engaño, publicidad falsa y fraude”.

¿Qué puede hacer el teatro por todo esto que no se ve pero que sucede? Bueno: mostrarlo. El teatro que siempre ha sido un espacio de encuentro para visibilizar lo que late en la sociedad pone en escena una obra para hablar de este tema. La puesta se llama “Reconversos”, escrita por el colombiano Paul Caballero y el actor argentino Cristian Mariani, y que aquí en Mendoza se podrá ver con las actuaciones de Sebastián Alcaraz y Willy Olarte, y la dirección de Álvaro Benavente que asume ese rol por primera vez.

“Contar esta historia, me parece necesario. Las terapias de reconversión siguen vigentes junto con el daño e impacto que generan en la vida de las personas sometidas a ellas. Hablar de esto, es también poner sobre la mesa la lucha por la defensa de la identidad personal y la autopercepción. Es abrir un canal para comunicarnos, sanar y crear nuevos horizontes”, cuenta Álvaro Benavente. “Contar esta historia, me parece necesario. Las terapias de reconversión siguen vigentes junto con el daño e impacto que generan en la vida de las personas sometidas a ellas. Hablar de esto, es también poner sobre la mesa la lucha por la defensa de la identidad personal y la autopercepción. Es abrir un canal para comunicarnos, sanar y crear nuevos horizontes”, cuenta Álvaro Benavente.

La sinopsis de la puesta narra que “Quince años después de que su familia lo obligara asistir a una terapia de conversión para intentar eliminar su homosexualidad, un acontecimiento inesperado permite el reencuentro de Matías con Alejandro. Mientras rememoran tiempos pasados entre copas y charlas, se vuelve cada vez más evidente que el motivo de su encuentro es mucho más amargo de lo que parece. Y es que Matías y Alejandro no son amigos cualesquiera: Alejandro fue el tutor de Matías, mientras era el terapeuta que lideraba el grupo cuyo objetivo era regenerar a Matías, y a todos sus compañeros, hacia a la heterosexualidad.

Poco a poco, los personajes abandonan las máscaras de la cordialidad, y las consecuencias de este tipo de tratamientos de conversión, más cercanos a la tortura que a la terapia, se van vislumbrando con claridad, revelando las heridas de una vida trazada por la represión, el dolor, las luchas internas y el amor negado, que se exponen en un duelo entre estos dos hombres quebrados por el pasado”.

Utilizando un sutil contrapeso entre drama y comedia, esta obra retrata como viven hoy los sobrevivientes de las terapias de conversión que se llevaban a cabo hace un par de décadas atrás en clínicas y centros, y que buscaban cambiar la orientación sexual de hombres y mujeres. En la actualidad estas terapias se realizan de formas más sutiles como consejerías religiosas y couchs emocionales aplicados por algunos psicólogos o terapeutas de forma individual.

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"Reconversos". La obra que se suma a la cartelera teatral de Mendoza.

Antes del estreno, que será el domingo 30 de octubre en Teatro Quintanilla, el director de la puesta, habla sobre los desafíos de llevar a escena “Reconversos” y el poder transformador del arte:

-¿Qué desafíos te presenta esta puesta teatral como director?

-A priori todos, ya que es mi primer trabajo en este rol. La tarea de dirigir una obra tan profunda y sutil, con una temática doliente, irresuelta como sociedad, conlleva un esfuerzo gigante: atravesar paso a paso los parlamentos en la búsqueda de la verdad, acompañar el trabajo de los actores hacia el mundo interno de los personajes, descifrar las acciones que, a pesar de cotidianas, despeguen la teatralidad y capten el interés del público; entre tantas otras más.

-La obra aborda una temática fuerte poco hablada en la sociedad como son las terapias de conversión, ¿pensás que el teatro es un buen espacio para hablar de aquellas cosas que nadie quiere hablar, como este caso?

-Totalmente. Creo firmemente en el poder transformador del arte. El teatro como disrruptor, derriba murallas y a la vez congrega a una comunidad asistente que busca volitivamente (no es dato menor) entretenerse y cuestionarse. Además, hay algo en el convivio teatral, que per sé, genera otra manera de pensar lo que se está espectando: por qué ese otro/a/e está ahí disponiendo su cuerpo y espíritu para contarme esta historia, qué lo atraviesa de tal manera que elige esta temática, estas palabras, estas acciones y se expone a que yo le vea y comparta este aquí y ahora. Creo, finalmente, que el teatro es un disparador que nos gatilla la idea de que "hay que hablar".

-¿Cuál es el registro que utiliza la puesta para abordar el tema?

- El registro es naturalista, con actuaciones sutiles y coloquiales, parte de una cotidianidad de dos sujetos que se encuentran, beben vino y charlan de su vida y sus tiempos no compartidos. De ahí, como si fuese un retazo de una foto, donde todo es muy real, pero se le ven los bordes blanquecinos del papel tras la impresión, descubrimos que esto no es más que sólo un pedazo de la vida de las personas.

-¿Qué mensaje quiere dejar la obra en el público?

En realidad, no hay un mensaje definido que "busco" dejar. No concibo al teatro como un recurso para bajar línea sino más bien de debate. En este caso sí me interesa, como decía anteriormente, que la gente salga hablando y preguntándose qué acaba de ver, por qué está esto "puesto en el tapete", por qué llegan a este punto los personajes, por qué sufren o dejan de hacerlo en sus circunstancias. Ahora ¿qué pienso yo sobre esta obra? Que nos ayuda a entender que mientras más libres seamos para poder abrazar nuestra identidad personal sin juicio, ajeno o interno, transitaremos más plenamente esta vida.

Estreno

La obra Reconversos tendrá su noche de estreno el domingo 30 de octubre, a las 21, en el Teatro Quintanilla.

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