Los imprescindibles de Mendoza

El Retortuño: un lugar necesario y querible

Durante 27 años, El Retortuño fue un espacio necesario para la cultura mendocina. Hoy está cerrado pero los recuerdos viven por siempre.

Por Walter Gazzo

Norma “Pocha” Toriano y Alberto Hertlein tomaron la decisión de abrir las puertas de su casa a todo el público el 11 de julio de 1991, bajo el nombre de El Retortuño. Ellos se dedicaban a la artesanía y cocinaban, muy bien, deliciosos platos típicos mendocinos. Tanta fue la insistencia de sus allegados a que eso no podía quedar ahí, casi entre sombras, que decidieron dar el gran paso.

La idea inicial fue que en El Retortuño solo se vendiera artesanía pero "a los 15 días empezamos con la comida y con la música. La música siempre ha formado parte de nuestras vidas", contó Pocha en su alguna entrevista.

Entonces, la casona de la calle Dorrego 173, en Guaymallén -muy cerca de la Terminal de Ómnibus- se transformó en una usina cultural que generó arte por todos lados y para todos los gustos.

Pocha y Alberto estuvieron juntos durante casi 40 años. Los unió la música porque ambos tuvieron un camino recorrido en distintas agrupaciones corales. El nombre del local surgió de una lista propuesta en la que opinaban parientes y amigos. Raquel Perales fue quien sugirió El Retortuño y así quedó. Desde el mismo momento de su apertura, allí se respiró arte: muestras de artistas plásticos, letras y música, mucha música. El pequeño escenario allí levantado albergó artistas de la talla de Raúl Carnota, Ricardo Miralles, el Chacho Echenique, Víctor Heredia, León Gieco, Pocho Sosa, Lisandro Bertín, Sebastián Garay y Paula Neder, entre otros tantos, a los que se sumaron actores y actrices para hacer sus performances.

También se los pudo ver deleitar las sabrosuras de la cocina cuyana a Adolfo Pérez Esquivel, Mercedes Sosa y Oswaldo Guayasamín, por dar solo algunos nombres.

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León Gieco y Víctor Heredia en el escenario de El Retortuño.

León Gieco y Víctor Heredia en el escenario de El Retortuño.

El 20 de mayo del 2000, Tito Dávila -músico mendocino radicado en España- volvió a nuestra provincia con un amigo personal que estaba empezando a hacer conocer su música en toda América: Jorge Drexler. El uruguayo llegó con su guitarra y sus samplers para cantar las canciones de “Frontera”, su más reciente disco por entonces y lo hizo en El Retortuño, lugar donde fue agasajado y se ganó la amistad -aún duradera- de muchos de los que estuvieron ahí presentes.

El espacio fue declarado de Interés Cultural y Turístico por la Provincia y de Interés Patrimonial por el departamento de Guaymallén.

Hubo un tiempo en donde Pocha y Alberto se animaron y abrieron una sucursal de El Retortuño en el porteño barrio de San Telmo, en un cálido espacio ubicado en calle Bolívar. Pero los años pasaron y las fuerzas empezaron a flaquear. El 21 de mayo de 2018 El Retortuño cerró sus puertas. “Hoy, y muy a nuestro pesar, estamos pensando en el cierre. Si de expectativas se trata en muchos aspectos las superó. Pero, durante años, nuestros otros ingresos lo han apuntalado y lamentablemente no podemos sostenerlo más” dijeron los dueños en un comunicado. Ante la gran carga impositiva que los presionaba -además de otros impuestos- el espacio cultural apagó sus luces.

Fueron 27 años de historia de este clásico y querido espacio gastronómico y cultural que fue cobijo para muchos artistas que pasaron por allí y para el público mendocino que supo disfrutarlo. Cuando se pisaban los ladrillos del piso del quincho de El Retortuño no se trataba sólo de ingresar a un restaurante de comidas típicas: se entraba a un espacio mágico, donde daba la sensación de estar en casa, entre amigos.

El pasado viernes 29 de abril de este 2022 falleció La Pocha. Norma Toriano tenía 72 años y de sus manos salieron recordados platos mendocinos como el pastel de humita, la carne a la olla o los pastelitos de queso.

Pocha y Alberto criaron a Luciana, Mauro y Adalgisa y hay cinco nietos para mimar. Además, también hubo un libro llamado “No solo de pan”, que es una obra conceptual acerca de recetas de comida criolla basada en el recetario de cocina de Pocha Toriano, sumada a canciones, cuentos y poemas con la receta implícita que contó con la producción musical y composición de Víctor Hugo Cortez.

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Alberto y Pocha en la cocina de El Retortuño.

Alberto y Pocha en la cocina de El Retortuño.

Hoy, El Retortuño abre su puertas eventualmente cuando Alberto acepta algún grupo que busca disfrutar de esa comida cuyana que pocos hacen. Ya no hay música en el quincho ni escenario que la contenga. Quedan las artesanías y el espíritu alegre y bailarín de Pocha flotando en el lugar.

El Retortuño fue un espacio necesario y querible, de los que ya no hay.

"Hay hombres y mujeres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles" (Bertolt Brecht).

Esta columna fue declarada de interés cultural por el Senado de Mendoza según consta en la resolución 78.208.

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