La Ruta Nacional 151, en el tramo que une las localidades de La Pampa de Algarrobo del Águila y 25 de Mayo, volvió a quedar en el centro de la polémica por su grave estado de deterioro, la falta de obras y el abandono del mantenimiento vial.
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Rutas destruidas y silencio oficial: el deterioro extremo de la Ruta 151 en La Pampa
Un corredor estratégico para el petróleo, el turismo y la producción muestra kilómetros de abandono y peligro constante en la provincia de La Pampa.
A través de un video publicado en Instagram, el usuario Juan Cruz Femenia (@juanchi.femenia) denunció las condiciones extremas de transitabilidad y alertó sobre el riesgo permanente para quienes circulan por uno de los corredores más importante del país.
“Son 70 kilómetros de pozos que no se puede ni andar”, relata mientras muestra el asfalto destruido. En las imágenes se observa una sucesión interminable de baches profundos que obligan a circular a 5 o 10 kilómetros por hora, generando maniobras bruscas, frenadas constantes y un escenario de alto riesgo para la seguridad vial. “Hacia donde se mire hay pozos. Los baches son mortales”, advierte el usuario, reflejando una situación que se repite desde hace años.
El descargo del influencer sobre el impresentable estado de la Ruta 151 en La Pampa
El influencer de viajes también apuntó contra la ausencia sostenida del mantenimiento en una ruta estratégica del sur argentino. “Hace más de 10 años que viajo al sur y está igual. Es una falta de respeto al ciudadano”, expresó con indignación. La Ruta Nacional 151 es clave para la conectividad entre provincias, el traslado de combustibles, la producción regional y el turismo patagónico, pero su colapso impacta directamente en la economía y en la seguridad de miles de personas.
“Es una vergüenza, una tomada de pelo a todos los argentinos”, insiste y cuestiona cómo se justifica semejante deterioro: “Hay que ser muy caradura para defender semejante irresponsabilidad”. Mientras tanto, la falta de obras y mantenimiento sigue generando daños en vehículos, demoras logísticas y riesgo de accidentes graves en un corredor nacional que evidencia el abandono de la infraestructura vial y la urgencia de una respuesta concreta para evitar consecuencias mayores.
La Ruta Nacional 151, un eje clave para la conectividad del sur argentino
El intendente de 25 de Mayo, Leonardo Monsalve, advirtió que uno de los sectores más críticos se encuentra en el tramo cercano al Puente Dique, donde unos 10 kilómetros están prácticamente intransitables. Según explicó, el mal estado de la ruta provoca roturas constantes en los vehículos y accidentes, además de afectar a trabajadores que se trasladan diariamente hacia la zona de Vaca Muerta Norte, un área de fuerte actividad petrolera. Monsalve señaló que la Ruta 151 lleva años sin reparaciones de fondo y que recientemente se avanzó en un reclamo conjunto con otros municipios del corredor para exigir soluciones concretas o, al menos, autorizaciones que permitan ejecutar obras parciales.
La Ruta Nacional 151 es un eje clave para la conectividad del sur argentino. Nace en la rotonda de Cipolletti, en Río Negro, y se extiende por 315 kilómetros hasta las cercanías de Santa Isabel, en La Pampa. Sin embargo, el tramo más comprometido se concentra entre 25 de Mayo y Algarrobo del Águila, donde cerca de 100 kilómetros -casi el 30% del total- presentan un deterioro severo. Relevamientos periodísticos indican que muchos automovilistas optan por circular por la banquina ante la imposibilidad de transitar por la calzada, en una zona que además carece de señalización adecuada, lo que incrementa el riesgo para quienes no conocen el camino.
Rutas destrozadas: el pedido urgente a las autoridades
Los reclamos son variados y cada usuario aporta nuevos datos y reflexiones, pero uno de los más difundidos interpela directamente a las autoridades: “¿El petróleo, la fruta o el turismo no dan para arreglar 15 kilómetros destruidos?”. La pregunta resume el malestar de una comunidad que exige obras urgentes para garantizar seguridad vial y acompañar el desarrollo productivo y turístico de la región.
Mientras tanto, los usuarios siguen exponiendo una realidad que se repite en distintos puntos del país: rutas deterioradas, falta de mantenimiento y una deuda pendiente con quienes transitan a diario por corredores fundamentales para la economía nacional.
Una historia de fondos que jamás llegaron a destino
En 2018 el gobierno de Mauricio Macri destinó $683 millones para repavimentar los 315 kilómetros que tiene la ruta 151, desde el ingreso a Cipolletti hasta el corazón de La Pampa donde empalma con la ruta nacional 143. Sin embargo, según informó Vialidad Nacional a Río Negro ese año, solo se ejecutó el 12%.
La devaluación de abril de 2018 disparó los costos y la adjudicataria solicitó un reajuste que nunca se concretó. La corrida cambiaria de abril de ese y las posteriores devaluaciones ocasionaron un desfasaje en los costos que paralizó la obra. Desde allí no hubo avances, solo trabajos de mantenimiento, especialmente bacheos.
Ya en 2019 la jugosa partida quedó fuera del presupuesto. Ciudadanos de Catriel volvieron a visibilizar el reclamo que tiene su origen en los primeros años del 2000. En octubre del año pasado, desde el distrito de Río Negro del organismo nacional enviaron el contrato para la obra en uno de los tramos más deteriorados.
Las continuas devaluaciones impidieron que se ejecute el proyecto original que estimaba reemplazar toda la calzada, que comprende más de 300 kilómetros. Los continuos reclamos de los vecinos de Catriel y los reiterados accidentes fatales obligaron a las autoridades a tomar decisiones. Ante escenario, se resolvió cambiar la traza entre el kilómetro 109 y el 150.
Se trata de uno de los tramos más deteriorados por la falta de mantenimiento, aunque no es el único: los desniveles entre los kilómetros 64 y 70 la convierten en una zona muy peligrosa donde hubo varios siniestros Días atrás, el titular del organismo en Río Negro, Gustavo Casas, confirmó a este medio que la obra se volverá a licitar. Noviembre era el mes límite para resurgir una obra que se gestó en 2012.
Desde Vialidad Nacional anunciaron trabajos en un tramo de 8 kilómetros
Vialidad Nacional anunció trabajos en el sector conocido como El Sauzal, un tramo de 8 kilómetros que va desde el Puente Dique —límite con Río Negro— hasta el empalme con la Ruta Provincial 20 (Conquistadora del Desierto). Ese sector no solo es clave por su tránsito constante, sino porque marca el ingreso directo al corazón de Vaca Muerta.
Allí, los baches, los desniveles y las banquinas comidas por el tiempo transformaron la circulación diaria en un riesgo permanente. y el paso de vehículos es a paso de hombre.
Pero si ese tramo preocupa, el segundo directamente alarma. Se trata de 70 kilómetros entre los kilómetros 198 y 268, desde Puelén hasta el cruce con la Ruta Provincial 14. En esa zona, el asfalto está tan deteriorado que en muchos sectores ya no puede llamarse ruta pavimentada.
Son 70 kilómetros que pareciera el resultado de un bombardeo, donde lo que queda es una mezcla de cráteres, grietas y tierra suelta, con banquinas inexistentes y bordes descalzados de más de 40 centímetros que empujan a los vehículos a roturas graves.
Por eso, aunque Vialidad Nacional desplegó personal y maquinaria, y pidió extrema precaución a los conductores, la advertencia suena casi irónica. La precaución ya no alcanza cuando el pavimento se desarma bajo las ruedas. Aun así, se solicita respetar a los banderilleros, la señalización provisoria y las velocidades máximas, para evitar más tragedias en una ruta que ya cobró demasiado.
Finalmente, estas obras marcan un inicio, pero no alcanzan para borrar años de desidia. La Ruta 151 necesita mucho más que bacheo: necesita una reconstrucción seria y urgente. Mientras tanto, los trabajos arrancan justo donde la ruta está peor, donde el asfalto es apenas un recuerdo y donde circular se volvió una prueba diaria. Demasiado tarde para muchos, pero imprescindible para que la 151 deje de ser sinónimo de abandono y peligro.
De esta manera, la repavimentación seguirá esperando. La nueva licitación atrasará, otra vez, los tiempos para sus concreción.