La violencia de género es una problemática latente tanto a nivel país como en Mendoza. Días atrás, un informe del observatorio de la organización Mumalá reveló que es una de las provincias con más femicidios en el país. El dato causa gran preocupación en un marco en el que las agresiones hacia mujeres son perpetradas de forma cada vez más cruel y crítica.
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Preocupa el aumento de la violencia de género en Mendoza: los detalles
Mendoza registra un aumento de violencia crítica hacia mujeres. La directora de Género y Diversidad, Belén Bobba, habló con Sitio Andino sobre ello.
El documento, compartido el pasado 31 de marzo, ubica a Mendoza entre las provincias con más femicidios en relación con la cantidad de víctimas por habitante. En rigor, Mumalá suma a los cinco femicidios ocurridos durante el 2025(y reconocidos por la Justicia) la muerte de Mariano Celedón (32) como “femicidio vinculado”, debido a que el hombre intentó auxiliar a su madre cuando era atacada por su ex pareja.
Esto genera que Mendoza sea una de las provincias con más casos, sólo superado, en cantidad, por Santa Fe, con 7 femicidios y el Gran Buenos Aires, con 32 casos.
Violencia de género: crece la crueldad en las agresiones
En diálogo con Sitio Andino, la Directora de Género y Diversidad, Belén Bobba, quien además administra uno de los refugios de la provincia para mujeres y miembros de la comunidad LGBTIQ víctimas de violencia de género, indicó que “en comparación con 2024 y 2023, están habiendo más ingresos -a los hogares- y situaciones más complejas”.
Según Bobba, en años anteriores los refugios recibían a mujeres con niños que se quedaron en la calle tras separarse del agresor. “Se quedaron sin nada, entonces entraron al refugio a reconstruir su vida”, explica.
No obstante, en la actualidad los escenarios son más graves: “Hoy, la situación llega muy compleja y ‘explotada’ para abordar”. Según la funcionaria, al recibir a mujeres que acudían por asistencia antes de separarse, había cierta “ventaja” para poder desarrollar alternativas o estrategias para ayudar a las víctimas.
Lo preocupante, es que ahora “esos tiempos se acortan" y, desde su espacio, Bobba afirma que se ve un “incremento en el tipo de violencia física y con mucho nivel de crueldad hacia las mujeres”. Ejemplo de ello es el caso de Verónica Magallanes, quien murió a causa de las heridas que sufrió durante el incendio que provocó su expareja en su domicilio. Como se mencionó anteriormente, su hijo también falleció al intentar ayudarla. Los casos de Carla Del Souc o Alejandrina Cuevas causaron gran conmoción en la provincia por el nivel de violencia ejercido.
En una línea similar, también destacó que las fases de la violencia se suceden con mayor rapidez. Según explicó, la violencia es cíclica y está conformada por tres estadíos: la acumulación de tensión, los episodios de golpes o agresión y la etapa de arrepentimiento o luna de miel.
Según el Ministerio Público Fiscal de la Nación, las fases de la violencia de género son:
- Acumulación de tensión: en la etapa de tensión, el agresor acumula enojos y su ira va en aumento sin motivos comprensibles. Se burla de la víctima, la ridiculiza y humilla. La víctima siente angustia y soledad pero justifica sus agresiones. Las violencias son sutiles, “invisibles”.
- Episodio agudo de golpes o de agresión: en esta etapa de agresión generalmente se desata la violencia. La víctima sufre agresiones físicas o sexuales y continúa la violencia psicológica. Siente impotencia y dolor. Las violencias son explícitas.
- Etapa de arrepentimiento o “luna de miel”: se suspende la violencia. Dice que nunca más volverá a lastimar. No solo se muestra cariñoso para que no lo abandonen sino que efectivamente realiza acciones que hacen pensar que cambió. Pide perdón y dice lamentarse por lo que hizo. La víctima siente confusión, ilusión y pena, pero la situación de aparente paridad en la relación no suele sostenerse durante mucho tiempo. El agresor necesita ejercer el control nuevamente.
La incidencia de las políticas nacionales en casos de violencia
En charla con Radio Andina, Luisina Blanco, coordinadora del Observatorio Mumala Mendoza, expresó que "la realidad nos muestra que hay un incremento de las violencias", advirtió Blanco.
“No solo son números fríos sino que esconden la situación y la realidad de múltiples mujeres. Detrás de esto hay muchas mujeres que no detectaron señales de alarmas, o que no escucharon en los espacios del Estado o de la justicia la posibilidad de poder denunciar", precisa.
Además, señaló que hay "un descreimiento de las políticas públicas" en la sociedad. "Como desapareció el Ministerio de la Mujer, sienten que en la provincia desapareció la asistencia, no se acercan porque creen que lo mismo está sucediendo", señaló.
En esta problemática inciden notablemente las medidas impulsadas por la administración nacional, como el vaciamiento de áreas de diversidad y género, especialmente en lo relativo a la prevención; y los discursos que deslegitiman la violencia ejercida contra mujeres y disidencias, lo que incluso llevó al debate de la eliminación del femicidio como figura contemplada en el Código Penal.
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