Con la llegada del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, se multiplican las historias que buscan generar visibilidad, empatía y nuevas miradas sobre los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Una de ellas es la de Belén Puertas, una madre salteña que, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de su hijo de 10 años, encontró una posible respuesta en un aceite de oliva producido en Mendoza.
- Sitio Andino >
- Sociedad >
Innovación: un aceite de oliva presenta beneficios terapéuticos para niños con autismo
La madre de un niño que posee Trastorno del Espectro Autista, encontró una posible respuesta en este producto producido en Mendoza. Los detalles.
“Así encontramos los libros y protocolos de Patrick Nemechek, como posible tratamiento para niños con autismo”, cuenta Belén. El protocolo Nemechek, si bien no cura el autismo —porque no se trata de una enfermedad—, propone mejorar la calidad de vida de los pacientes a través de la dieta, el uso de omega 3, prebióticos y aceite de oliva de alta calidad.
Tras una experiencia frustrante importando aceite desde Grecia, por los altos costos y la burocracia aduanera, Belén contactó a Gabriel Guardia, reconocido enólogo mendocino y referente en la elaboración de aceites de calidad.
Guardia desarrolló un método innovador para obtener un aceite de oliva extra virgen con un alto contenido de polifenoles, una sustancia clave para reducir la inflamación cerebral y controlar el crecimiento bacteriano. “Para nosotros fue una maravilla, porque notamos cambios significativos en nuestro hijo y en los niños de otras cuatro familias de Salta”, afirmó Belén.
También te puede interesar: Aceite de oliva: expectativas alentadoras para la cosecha 2025
El profesional logró crear un aceite que contiene entre 700 y 900 mg de polifenoles por litro, una cifra muy superior al promedio comercial. La técnica, completamente natural, utiliza frío extremo para generar microfracturas dentro de la aceituna, lo que permite extraer el aceite sin alterar sus propiedades.
Qué son los polifenoles y por qué son importantes
Los polifenoles son antioxidantes naturales que ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso celular que puede estar relacionado con diversas enfermedades crónicas, incluyendo trastornos neurodegenerativos. En el contexto del TEA, algunos especialistas los consideran valiosos por su potencial para modular la inflamación cerebral.
“Un aceite de oliva se considera alto en polifenoles cuando contiene más de 250 miligramos por litro”, indicó Gabriel Guardia, enólogo especializado en aceite de oliva
Los aceites con más de 250 mg/l de polifenoles ya se consideran "altos en polifenoles". El aceite mendocino supera ampliamente ese umbral y fue analizado por el World Olive Center for Health, que confirmó sus propiedades excepcionales.
Recomendaciones de consumo y conservación
El AOVE (aceite de oliva extra virgen) es más beneficioso cuando se consume en crudo. Para niños de entre 5 y 10 años se sugiere media cucharada diaria; entre 11 y 18 años, una cucharada; y a partir de los 19 años, dos cucharadas por día. También puede utilizarse en la cocina, aunque se recomienda evitar altas temperaturas para conservar mejor sus propiedades.
Para su correcta conservación, es clave mantener el aceite en envases herméticos, protegidos de la luz y el calor. Si no se usa con frecuencia, puede guardarse en la heladera. Sin embargo se solidificará, pero al volver a temperatura ambiente recuperará su textura original sin perder beneficios.
Por otro lado, los médicos recomiendan reducir al mínimo la ingesta de alimentos que aceleran la generación de radicales libres: refinados, ultraprocesados, fritos de mala calidad y refritos en general, comidas con altos niveles de azúcar y grasas saturadas, así como con la ingesta de bebidas alcohólicas.