La realidad epidemiológica del cáncer en Mendoza muestra una cara preocupante que desafía los manuales tradicionales de medicina: el diagnóstico se manifiesta cada vez con mayor frecuencia en adultos jóvenes, especialmente en tumores de mama, colon y próstata.
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Cáncer en Mendoza: detectan más casos en jóvenes y preocupa el diagnóstico tardío
El director médico del COIR, Adolfo Capó, advirtió que muchos pacientes jóvenes con cáncer confunden síntomas graves con estrés o problemas alimentarios.
En una entrevista exclusiva con Sitio Andino, Adolfo Capó, director médico del Centro Oncológico Integrado Regional (COIR), analizó este fenómeno y puso el foco en una barrera crítica: la demora en la detección por falta de sospecha en los pacientes de menos de 45 o 50 años.
Cáncer en Mendoza: el mapa de la enfermedad
Según detalló el especialista, la situación local no difiere del resto de los países occidentales. El cáncer de mama continúa siendo el de mayor prevalencia en la provincia de Mendoza, seguido por los tumores de colon y de próstata. Sin embargo, la estadística revela una diferencia marcada según el contexto socioeconómico.
"En la población asistida por el Programa Oncológico Provincial (Estado), el segundo tumor en prevalencia es el de cuello uterino, muy vinculado al virus del HPV y a las dificultades de prevención", explicó Capó.
Frente a esto, hace unos días, el MInisterio de Salud de Mendoza lanzó una campaña sanitaria que busca reducir la incidencia de una enfermedad 100% prevenible.
Bajo el lema “Un test - cero cáncer”, la iniciativa invita a mujeres de 30 a 65 años a realizarse un test de VPH gratuito, de alta efectividad y sensibilidad, con el objetivo de detectar a tiempo posibles lesiones y evitar su progresión.
En tanto, en los registros de pacientes con cobertura médica privada o de obras sociales, el cáncer de colon escala al segundo puesto, una variable directamente relacionada con los hábitos sociales y alimenticios.
La trampa de los síntomas: por qué los jóvenes llegan tarde
Uno de los puntos más alarmantes destacados por el director del COIR es que, si bien hay más herramientas diagnósticas que antes, las edades de presentación han bajado. El problema radica en que el paciente joven no asocia su malestar con un proceso oncológico.
"Hay más conciencia de pensar en cáncer cuando uno tiene cierta edad que cuando es más joven. Por eso, suelen ser pacientes que trasladan el síntoma a otra condición: el estrés, transgresiones alimentarias o colon irritable. Van demorando la consulta y pierden un tiempo vital", señaló Capó.
Esta pérdida de tiempo tiene consecuencias directas en el pronóstico. El médico advirtió que, biológicamente, los tumores en pacientes jóvenes suelen ser más agresivos. Mientras que en el cáncer de mama la detección temprana es más común por la facilidad de identificación, en los tumores digestivos la tendencia es inversa: los jóvenes suelen llegar al consultorio con estadios ya avanzados de la enfermedad.