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Educación Superior

Autismo en las aulas: así abordan la neurodivergencia las universidades de Mendoza

Distintas universidades reconocen un aumento de estudiantes con autismo, pero en su abordaje enfrentan desafíos cruciales.

Por Natalia Mantineo

La trágica noticia del suicidio de un joven de 27 años con autismo en la Universidad de Buenos Aires, presuntamente víctima de bullying, puso en debate la salud mental y el abordaje de la neurodivergencia en los ámbitos de la educación superior. ¿Están preparadas las universidades de la provincia de Mendoza para acompañar a sus estudiantes neurodivergentes?.

Sitio Andino consultó a dos de las casas de estudio más importantes de la provincia, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Universidad Maza (UMaza) para conocer cómo se implementan sus políticas de inclusión. Si bien ambas han avanzado en la materia, coinciden en un diagnóstico: aún queda camino por recorrer.

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Autismo en las aulas: si bien en las universidades se ha avanzado, aún falta mucho por hacer.

Autismo en la UNCuyo: 100 estudiantes registrados, aproximadamente

En la UNCuyo, la inclusión de personas con discapacidad, que incluye a los estudiantes con autismo ha tenido importantes avances, sin embargo, la institución enfrenta limitaciones significativas.

"La UNCuyo realiza un relevamiento anual de personas con discapacidad, pero a diferencia de otras casas de estudios, es obligatoria la declaración para los referentes, no así para los estudiantes. Si bien tener el dato permite conocer las necesidades de apoyo, no todos lo hacen. La declaración puede hacerse desde que los alumnos son aspirantes o en cualquier momento de su trayectoria", contó Verónica Martínez, coordinadora del Área de Inclusión de personas con discapacidad en Universidad Nacional de Cuyo.

Pese a ser voluntario y no obligatorio, la profesional estima que hay unos 263 estudiantes con algún tipo de discapacidad en toda la universidad, de ese total, son unos 100 los estudiantes neurodivergentes, aproximadamente.

Al igual que la UMaza, la UNCuyo cuenta con un protocolo que establece los apoyos específicos. El Área de Inclusión trabaja con especialistas de la Facultad de Educación, quienes elaboran informes con los apoyos requeridos, informando a los docentes. Es crucial que estos ajustes sean de acceso y no de contenido, ya que "no se pueden retirar contenidos brindados, porque se están formando profesionales".

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Se estima que en la UNCuyo son unos 100 los estudiantes neurodivergentes. Imagen creada con IA

En cuanto a la capacitación docente, la UNCuyo ha realizado "varias capacitaciones específicas a docentes, no docentes y alumnos (pares)", muchas veces solicitadas por las unidades académicas.

La profesional explicó que se tratan temas como el autismo, ofreciendo un abordaje general y, en ocasiones, más profundo sobre casos particulares y con estrategias de inclusión. Además, se trabaja en conjunto con los equipos externos de los estudiantes (terapeutas, entre otros).

Sin embargo, una de las mayores limitaciones de la UNCuyo es la falta de recursos en salud mental. "En el área no contamos con un equipo interdisciplinario, pero sí trabajamos con Salud Estudiantil, en caso de que los estudiantes no cuenten con obra social o con sus equipos externos", recalcó Martínez. El acompañamiento psicológico directo no está disponible, aunque sí se canaliza el apoyo a través de tutorías y trabajo social.

Los desafíos son contundentes. Martínez mencionó la barrera económica como principal obstáculo: "Si bien el equipo de trabajo dentro del área ha crecido, podríamos tener un equipo mayor". Otro gran impedimento es el tiempo institucional, descripto como "una traba muy importante para las personas con discapacidad que todo lo requiere ya."

Autismo en la UMaza: 25 estudiantes registrados

En la Universidad Maza, el abordaje comienza desde el ingreso, según explicó a este medio la licenciada Micaela Rivero, psicopedagoga del Área de Inclusión.

"La Universidad Maza cuenta con un registro de estudiantes neurodivergentes desde el momento en que los y las estudiantes transitan el preuniversitario", contó Rivero.

De acuerdo con las cifras oficiales, hasta la fecha, la casa de estudio tiene identificados a 25 alumnos neurodivergentes. Esta información se obtiene a través de una ficha psicológica obligatoria, que permite relevar datos vinculados al bienestar y posibles necesidades de acompañamiento, siempre resguardando la confidencialidad.

El trabajo de la UMaza se enmarca en la perspectiva del Diseño Universal del Aprendizaje (DUA), que busca garantizar la accesibilidad para toda la comunidad universitaria.

Respecto a los ajustes curriculares, Rivero enfatizó la personalización: "Se entiende que cada estudiante es único y, por lo tanto, los acompañamientos se diseñan según las necesidades particulares de cada caso".

Estos ajustes pueden ser temporales y variar según la materia. Por ejemplo, un estudiante con autismo podría requerir mayor apoyo en materias que impliquen trabajo grupal o exposiciones orales, mientras que en asignaturas más teóricas quizás no necesite modificaciones.

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En la Universidad Maza, los ajustes curriculares se diseñan según las necesidades particulares de cada caso. Imagen diseñada con IA

"El Área de Asesoría Educativa analiza cada situación, articula con equipos terapéuticos externos y elabora informes con sugerencias de ajustes razonables, que son monitoreados de cerca para asegurar su efectividad sin comprometer la calidad académica", refirió Rivero.

Respecto a la formación y sensibilización del personal universitario, la profesional indicó que es un proceso constante. Se ofrecen materiales informativos, jornadas de capacitación y reuniones personalizadas.

Un pilar fundamental de la UMaza es el Área de Asesoría Educativa Universitaria, integrada por profesionales de la psicología, psicopedagogía y ciencias de la educación. Este espacio acompaña a los estudiantes con entrevistas individuales, talleres temáticos y acciones de promoción de la salud mental, trabajando articuladamente con otras áreas de la universidad para anticiparse a posibles crisis.

A pesar de los avances, los desafíos persisten: "Se centran en dos ejes fundamentales: la capacitación continua del personal docente y no docente desde la mirada del Diseño Universal del Aprendizaje; y la creación de un área específica de accesibilidad que permita consolidar y ampliar las políticas institucionales en materia de inclusión", concluyó Rivero.

Un eje común: el desafío de la cultura inclusiva

Ambas casas de estudio coinciden en que la implementación de protocolos y ajustes es solo una parte de la ecuación.

Mientras la UMaza apunta a la creación de un área específica de accesibilidad y la capacitación continua, la UNCuyo señala la necesidad de seguir "construyendo una cultura inclusiva."

El caso ocurrido en la UBA subraya que la accesibilidad no es solo física o académica, sino también emocional y social. La prevención del bullying y la promoción de la salud mental deben ser pilares ineludibles para garantizar que la universidad sea un espacio de crecimiento para todos, especialmente para la comunidad neurodivergente que hoy alza la voz por un acompañamiento más profundo y oportuno.

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