A 24 años del fin del 1 a 1: la medida que cambió la economía argentina
Un 6 de enero de 2002 se puso fin al Plan de Convertibilidad, una política cambiaria que, pese a sus resultados iniciales, terminó por desatar una crisis económica sin precedentes en la Argentina.
24 años del fin del 1 a 1: la medida que cambió la economía argentina
Se cumplen 24 años del fin de la Ley de Convertibilidad en la Argentina, una de las políticas económicas más emblemáticas de los años noventa. El 6 de enero de 2002 marcó el cierre definitivo del esquema del “uno a uno”, que durante más de una década condicionó la economía nacional y desembocó en una de las crisis más profundas de la historia del país.
Fin de la Convertibilidad en Argentina: cómo nació y se derogó
La efeméride se recuerda cada 6 de enero porque ese día, en 2002, el Congreso Nacional aprobó la Ley 25.561, impulsada por el gobierno de Eduardo Duhalde, que derogó los pilares centrales de la Ley de Convertibilidad. Con esa decisión se puso fin oficialmente a la paridad fija entre el peso y el dólar y al régimen que había regido desde 1991.
El Plan de Convertibilidad fue implementado durante la presidencia de Carlos Menem, a partir de la sanción de la Ley 23.928, impulsada por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Desde abril de 1991 estableció una paridad fija entre la moneda local y el dólar, primero con el austral y luego con el peso convertible, bajo la premisa de que cada peso en circulación debía estar respaldado por reservas en moneda extranjera. El objetivo central fue frenar la hiperinflación heredada del final del gobierno de Raúl Alfonsín, algo que logró en su etapa inicial.
Menem duhalde
El inicio y el fin de la Ley de Convertibilidad: se cumplen 24 años del fin de la medida.
Foto: Archivo
Durante los primeros años, el esquema brindó estabilidad de precios y previsibilidad, pero también generó un fuerte atraso cambiario. El peso sobrevaluado abarató las importaciones, encareció las exportaciones y afectó a sectores clave de la industria nacional. A lo largo de la década, el modelo se sostuvo con apertura comercial, privatizaciones y un creciente endeudamiento externo, mientras el déficit fiscal se profundizaba y el desempleo y la pobreza aumentaban.
A fines de los años noventa, la combinación de recesión prolongada, deuda insostenible y falta de competitividad terminó por erosionar el sistema. Tras el colapso económico y político de 2001, la llegada de Eduardo Duhalde a la Presidencia marcó el desenlace. El 6 de enero de 2002 se derogó formalmente la convertibilidad y se dio inicio a una nueva etapa, con la devaluación, la pesificación de depósitos y deudas y un profundo reordenamiento de la economía argentina.